Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2008/07/15 00:00

Caricatura de Obama vestido de musulmán desata una controversia en EE.UU.

La imagen del candidato demócrata y su mujer, ante un retrato de Osama Bin Laden y con una bandera norteamericana ardiendo en la chimenea de la Oficina Oval de la Casa Blanca, enfureció a su campaña. La polémica coincide con el desplome del candidato en las encuestas. Por Juan Carlos Iragorri, especial para Semana.com

Caricatura de Obama vestido de musulmán desata una controversia en EE.UU.

La pareja, de pie en la Oficina Oval de la Casa Blanca, choca los puños en señal de victoria. De uno de los muros cuelga un retrato de Osama Bin Laden, jefe de la red Al Qaeda. En la chimenea arde una bandera de los Estados Unidos. El hombre luce un atuendo musulmán. La mujer, de peinado afro, lleva un traje camuflado y un fusil AK-47. Él está perfectamente identificado. Se llama Barack Obama, y es el candidato del partido demócrata a las elecciones presidenciales de ese país. Y ella es Michelle Robinson, su esposa y madre de sus dos hijas.

La imagen es la portada del último número de ‘The New Yorker’, uno de los semanarios más prestigiosos de los Estados Unidos, y ha desatado desde ayer una controversia monumental en todo el país, al punto que la edición se agotó el día mismo de su publicación.
 
La primera reacción provino de la campaña del propio Obama, cuyo portavoz Bill Burton dijo: “Tal como me lo explicó alguien de ‘The New Yorker’, la caricatura es una sátira sobre la idea que los críticos de derecha han querido crear en torno al senador Obama. Pero la mayoría de los lectores la verán como de mal gusto y ofensiva. Y nosotros estamos de acuerdo con eso”.

Las palabras del portavoz eran comprensibles. La campaña del senador de Illinois, que el 6 de noviembre se enfrenta en las elecciones presidenciales al republicano John McCain, lucha contra miles de mensajes de Internet que recuerdan que el nombre completo del aspirante demócrata es Barack Hussein Obama (guarda semejanzas fonéticas con el de Osama Bin Laden), y que afirman que él es un musulmán encubierto que amenaza la seguridad de los Estados Unidos. McCain también reaccionó ante la imagen de ‘The New Yorker’. Dijo que es ofensiva y que comprende el descontento de los seguidores de Obama.

El director del semanario, David Remnick, no se quedó cruzado de brazos aguantando los reproches. Explicó que desde su aparición en 1925 la revista ‘The New Yorker’ ha hecho uso de la sátira y señaló que la portada que empezó a circular este lunes pretende mostrar “lo absurdos que son los rumores” sobre Barack Obama. Barry Blitt, autor de la imagen que sirvió de abrebocas a un artículo de 18 páginas interiores sobre la vida del candidato en Chicago, se manifestó en la misma forma. “La idea de que Obama es un antipatriota es absurda. Pensé que al describir el concepto de esa política de odio se vería lo ridícula que es”, indicó.

Hubo voces en la misma línea de Remnick y Blitt. El diario ‘Los Angeles Times’, uno de los cinco más importantes de los Estados Unidos, aseguró en su editorial de hoy que los lectores de ‘The New Yorker’ son “gente sofisticada” que comprende la sátira. Dijo que “incluso antes de que Jonathan Swift propusiera en 1729 que los empobrecidos campesinos irlandeses podrían solucionar sus problemas si les vendían a sus hijos como comida a los aristócratas ingleses, la mayor parte de la gente entendía que una de las maneras de derrotar los argumentos del contrario es llevándolos a un extremo”. Y concluyó: “Si la campaña de Obama se molesta por una sátira de revista, ¿qué hará cuando empiecen los ataques de verdad?”.

La gran prensa dio también sus opiniones. En ‘The New York Times’, Bill Carter dejó claro que no es fácil hacer humor sobre la campaña de Obama. Citó incluso a Jon Stewart, una suprestrella de la televisión, según el cual hace poco sintió el rechazo de la audiencia en el estudio cuando intentó burlarse del candidato demócrata porque es un político muy popular. Y en ‘The Washington Post’, el famoso crítico de prensa Howard Kurtz fue al grano. “Seamos claros: la portada fue ofensiva. ¿Tuvo éxito en torcer aquellas cosas que describe? No lo creo”, advirtió.

Pero los problemas suscitados por la tapa de ‘The New Yorker’ no son los únicos que enfrenta la campaña de Barack Obama en estos días. Mucho peor fue el resultado del último sondeo del semanario ‘Newsweek’ en el que el senador de Illinois, con un 44%, aventaja sólo por tres puntos a McCain, que sube a 41%. La tendencia de la encuesta conocida el pasado fin de semana debe quitarles el sueño a Obama y a su entorno. Hace un mes, una consulta semejante le daba a Obama el 51% y al senador de Arizona el 36%. En cuatro semanas, McCain le ha recortado nada menos que 12 puntos. Una barbaridad.

¿Cuáles son las razones? Los analistas consideran que todo se debe a los cambios de parecer de Obama, que ahora busca el centro político para conseguir más votos. Sus dudas en cuanto a una pronta retirada de Irak, su apoyo a un fallo reciente de la Corte Suprema de Justicia que permite de nuevo el porte de armas en Washington D.C., el rechazo a la financiación pública a su campaña, y el ‘sí’ a un proyecto de ley que impide demandar a las compañías de telecomunicaciones que le entreguen datos privados de sus clientes al gobierno contrastan con puntos de vista que el candidato demócrata había expresado con anterioridad. Y eso puede costarle ahora mucho más de lo que pensó en un comienzo.

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