Martes, 17 de enero de 2017

| 2008/07/02 00:00

Cinco razones de por qué esta liberación cambió la historia

Cinco temas vitales para el país cambian con la liberación de los 15 rehenes y el regreso de Íngrid Betancourt a la libertad. Pase lo que pase, nada volverá a ser igual. Uribe, Íngrid, los mediadores, las Farc y el escenario político cambian a partir de hoy.

Cinco razones de por qué esta liberación cambió la historia

Las Farc. Aunque no estén derrotadas, después de varios golpes militares y ahora con el rescate de los secuestrados de mayor impacto internacional, han perdido sus mayores cartas de negociación. Ya no podrán poner de rodillas a gobernantes extranjeros y quedan muy debilitados para imponer un acuerdo humanitario en sus términos. Sus escenarios políticos se reducido al mínimo, y el único margen de maniobra que parece quedarles para conseguir una negociación política es liberal unilateralmente la última veintena de rehenes en su poder.

Uribe. La liberación de Íngrid Betancourt y de los otros 14 liberados le da una bocanada de oxígeno al Presidente. Justo por estos días estaba enredado por el fallo de la Corte Suprema de Justicia que encontró que un voto, el de Yidis Medina, fue clave para la modificación de la Constitución que permitió su reelección inmediata. También la economía se ha frenado y la inflación está subiendo. Pero después del espectacular triunfo del Ejército y de su comandante en jefe, el presidente Uribe, su popularidad vuelve a quedar intacta y refrendado su mandato.

Íngrid Betancourt. De la entereza y el carácter que demostró Íngrid a lo largo de su durísimo cautiverio, puede surgir ahora una formidable candidata presidencial. Sus palabras después de la liberación fueron firmes y, a la vez, mesuradas; un ejemplo de equilibrio incluso en momentos tan conmovedores. Su testimonio de vida se ha convertido en un ejemplo sobre el país actual y para millones simboliza la posibilidad de ponerle fin al conflicto colombiano, conociéndolo, como ella desde sus adentros. Quizás no haya lugar en el mundo donde no se conozca ya su nombre y donde no se le abran puertas. Golpeada como viene, tendrá que darse tiempo para superar el trauma de estar seis años y medio secuestrada, y plantear con calma su proyecto político. Pero lo que la impulsará a convertirse en figura política imprescindible y posible candidata presidencial es la posibilidad de ser ella quien cierre el ciclo de búsqueda de la paz con su personalidad humanista y radical.

Los mediadores. Aunque es difícil que una operación de este tipo se repita sin que la guerrilla sospeche que se trata de otra emboscada, es cierto que la salida negociada y el diálogo en el que insistían países como Venezuela, Ecuador, Argentina o Francia, entre otros, queda relegado a un segundo plano porque la inteligencia militar demostró que puede conseguir éxitos también sin acudir a la muerte ni a los bombardeos. El gobierno vuelve a tomar el control y los mediadores extranjeros pierden maniobrabilidad y protagonismo. Eso no descarta que la negociación, con mediación internacional, pueda conseguir la liberación de los demás cautivos y de paso, abra el camino para una paz negociada; sólo que esta vez sería desde la debilidad de las Farc.

El escenario político. Lo único seguro es que cambiará dramáticamente, pero todavía es difícil prever cómo. Varios interrogantes deja este rescate. Quizás, resolver el problema de los secuestrados, sea la razón que necesitaba Uribe para irse tranquilo después de dos períodos de gobierno con la misión que le encomendó el país cumplida; o tal vez, sea al revés, y ahora, crecido sienta que tiene suficiente capital político para intentar la tercera reelección. Con la decisión de la Corte Constitucional de no revisar su fallo sobre el Acto Legislativo que permitió la reelección, ya no será necesario presentar referendos para repetir elecciones, y su proyecto de referendo popular para el tercer mandato podrá seguir adelante. No obstante, el rescate y los demás golpes a la guerrilla del último año también catapulta a Juan Manuel Santos, como candidato presidencial. Y por último, la posible presencia de Íngrid Betancourt en la baraja de presidenciables también promete que no será fácil predecir desde hoy quién puede llegar a la Casa de Nariño en 2008 .

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