Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2006/05/24 00:00

Clarinetes en solitario

Entre el 28 de mayo y el 3 de junio, 65 instrumentistas se medirán en el Primer Concurso Nacional de Clarinete, uno de los instrumentos más utilizados en algunos géneros populares colombianos.

Angélica Alejandra Enciso

En un país que amó a Lucho Bermúdez por medio siglo y que aún ve al Festival del Porro como uno de los eventos folclóricos más importantes de la agenda nacional, el clarinete debería ser objeto de adoración.
 
En un lugar donde existen cerca de 1.300 bandas, eso sin contar las de carácter estudiantil, el clarinete bien podría empezar a pelear un lugar de honor, como el que ocupa el acordeón, en el corazón musical de colombianos.
 
Sin embargo, y en contraste con lo que ocurre con otros instrumentos de viento, la popularidad del clarinete entre el público colombiano es baja. Sobre todo, cuando aparece como protagonista de géneros clásicos, en medio de grandes orquestas sinfónicas, y lejos de los sonidos populares.

Por ello, la idea de realizar un concurso de clarinetistas a nivel nacional es una buena noticia para todos aquellos músicos que han dedicado su vida al ejecutar el instrumento favorito de personajes como Mozart y Brahms. “Concursos como este son muy importantes, se deben seguir haciendo siempre y ojalá de manera anual, porque le ayudan a uno a interactuar con los demás músicos, a conocer el medio y el entorno social de los clarinetistas en este momento”, afirma Angélica Alejandra Enciso, una estudiante de tercer semestre de música en la Academia Superior de Artes de Bogotá que concursará en el evento.

Pero esta primera versión del concurso, que tendrá lugar en la capital del país entre el 28 de mayo y el tres de junio, no es un esfuerzo aislado. Tiene como antecedente el Concurso Nacional de Interpretación Ciudad de Bogotá, del Instituto Distrital de Cultura y Turismo, que cada año convoca a instrumentistas diferentes. “En versiones anteriores hubo trompetistas y trombonistas, por ejemplo. Este año unimos esfuerzos con la Embajada de Francia y ellos nos propusieron hacerlo en torno al clarinete y nosotros aceptamos”, explica Luz Amparo Ramírez, coordinadora del certamen.

Una decisión que además del patrocinio ofrecido por el país europeo, se sustenta en la personalidad de un instrumento que, como Luz Amparo dice, es muy versátil. “Se
mueve entre la música popular, sinfónica y de cámara. Desde que se conoce de manera moderna, los compositores los han tenido como solista en formatos clásicos y sinfónicos”. También, y aunque el clarinete llegó a las orquestas en el siglo XVIII, un poco más tarde que sus compañeros, es un instrumento que da colores muy especiales y que es protagónico en las melodías de muchas sinfonías famosas.

En nuestra cultura musical, además, ocupa un espacio destacado. “Nutrió mucho de la música popular de los años cincuenta, está presente en las bandas y en mucho del folclor de las costas”, comenta Amparo.

Por otra parte, y pese a no ser tan popular como el saxofón, por ejemplo, el clarinete fue parte de la revolución musical impulsada por el jazz en el siglo anterior. “Para la gente, el saxofón es más atractivo porque es un instrumento más moderno, del siglo XX. Además de hacerse popular en el jazz ha sido incorporado a formatos contemporáneos como el rock. El clarinete, en cambio, es un instrumento antiguo que nace en Europa y que se desarrolló fundamentalmente allá en el clasicismo y en la música popular”, afirma el maestro Carlos Ramírez, profesor de música de la ASAB.

En concurso

Gracias a la convocatoria nacional realizada por el IDCT, a Bogotá vendrán 65 clarinetistas procedentes de ciudades como Popayán , Pasto, Cali, Medellín, Tunja y Manizales. Ellos deberán competir en tres categorías: Juvenil, Superior y Solista, y luchar por llevarse un paquete de premios que incluye accesorios para este instrumento, un clarinete marca Selmer y una beca para estudiar perfeccionamiento de clarinete un mes en Francia con el maestro Philippe Berrod.

Berrod, considerado uno de los mejores clarinetistas franceses y quien ha explorado géneros tan diversos como la música gitana, la judía y la contemporánea, será además jurado del concurso. Por sus oídos pasará, entonces, un repertorio universal de tradición clásica que las directivas del evento eligieron para ser interpretado por los participantes.

La presencia del maestro europeo es uno de los hechos que particularmente ha llamado la atención de los participantes. “Él le puede enseñar a uno muchas cosas. Desafortunadamente, Colombia es un país donde no llega cultura europea musicalmente hablando. Entonces es muy importante que venga una persona que tiene un conocimiento gigante de todo el medio musical”, comenta Alejandra, quien competirá en la categoría Superior .

Pero esa escasez de material no es la única dificultad que los clarinetistas enfrentan en el contexto colombiano. Según Alejandra, que pese a su juventud lleva siete años dedicada a este instrumento, las condiciones son complicadas: “Cerraron la banda distrital y la nacional, entonces los clarinetistas sólo nos quedamos con la opción de trabajar en orquestas sinfónicas. En el país sólo están la Filarmónica de Bogotá y la Sinfónica Nacional y cada una de ellas sólo necesita tres clarinetistas, entonces no tenemos dónde trabajar. Por otra parte, al país no llegan fácilmente los accesorios que uno necesita, es muy difícil conseguirlos, y llegan únicamente los instrumentos que en otros países no se venden mucho. Entonces hay muchas complicaciones y encima, por la cultura social, no se valora lo que hacemos”.

Pese a esa serie de obstáculos, es sorprendente que en un evento como este, por ejemplo, se inscriban siete personas de una ciudad como Popayán y que muchos niños y jóvenes estén formándose como clarinetistas en las bandas de sus regiones. Igualmente, como indica el maestro Oscar González, que el nivel de los músicos colombianos haya subido, así como el interés por formarse y desarrollarse profesionalmente en las escuelas. Aspectos como esos han incidido en que “se creen nuevas instituciones de educación en el área musical, concretamente en la formación de instrumentistas, no sólo en Bogotá sino en otras ciudades. Estamos en un momento de muy buena producción, no sólo en la cantidad sino en la calidad. Por eso lo que se va a ver en este concurso es muy interesante”.

El público podrá juzgarlo por si mismo, pues pese a que la ronda clasificatoria se realizará a puerta cerrada, puede asistir gratuitamente a la gala de finalistas el 31 de mayo, a las 6:00 p.m., en el Auditorio Fabio Lozano de la Universidad Jorge Tadeo Lozano. Igualmente, a los conciertos de clausura con la Orquesta Filarmónica de Bogotá, programados para el 2 y 3 de junio, en el mismo escenario y en el Auditorio León de Greiff de la Universidad Nacional, respectivamente. El último día se conocerá el fallo definitivo.

Quienes ganen, seguramente y como apunta Oscar Ramírez, además de tener el poder de comunicase con el público, deben haber demostrado que cuentan con un sonido elaborado, desarrollado y con una buena proyección.


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