Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2007/06/01 00:00

Colombia no jugará Copa América ni eliminatorias al Mundial si continúa el absurdo veto de la FIFA

El Gobierno Nacional dice que la decisión de organismo rector del balompié internacional es “discriminatoria”. No se trata de una amenaza sino de una defensa ante la insólita medida tomada con el falso argumento de que hacer deporte en las alturas es malo para la salud.

El presidente Álvaro Uribe en un acto con la camiseta de la Selección Colombia de Fútbol.

La negativa del gobierno colombiano a dejarse imponer absurdas decisiones de la FIFA cada vez es más sólida. Además del rechazo expresado por el presidente Álvaro Uribe, el Vicepresidente Francisco Santos, el Alcalde Mayor de Bogotá Luis Eduardo Garzón, en las últimas horas se divulgó una posición oficial.

Se trata del Director de Coldeportes, Everth Bustamante, quien incluso fue más allá y llamó a la reflexión a la FIFA porque de lo contrario el Gobierno tomaría medidas de acuerdo con la Carta de las Naciones Unidas: “En esta carta se hace al deporte una de las herramientas de inclusión social, que permite el desarrollo y la paz a nivel mundial. La decisión de la FIFA es todo lo contrario porque discrimina precisamente a países que han hecho una gran contribución al deporte y particularmente al fútbol, como en el caso colombiano".

La declaración de Bustamante fue hecha a Caracol Radio. En ella expresó que si se le impone a Colombia tan insólita medida, Colombia no participaría en la Copa América ni en las eliminatoria al Mundial de Fútbol, en Sudáfrica. Y reiteró que no se trata de una amenaza sino de asumir una defensa natural ante tan absurda medida: “No estamos intentando alterar las normas internas de la FIFA, pero esta organización se mueve en latitudes internacionales y tiene que respetar precisamente los acuerdos establecidos por Naciones Unidas”.
 
Los periodistas de la emisora le informaron que la FIFA no admite la injerencia de los gobiernos en sus decisiones. “Es una decisión que vulnera unos derechos de nuestras naciones y ahí encontramos un soporte de las normas nacionales que deben respetar estas organizaciones privadas del deporte”, respondió Bustamante.
Una FIFA cerca de la tierra, pero lejos del cielo

El meollo del asunto
 
Vicente L. Panetta de la agencia AP asegura en un reportaje que el problema radica en que la FIFA está “cerca de la tierra, pero lejos del cielo”. Esto, en otras palabras, es que en realidad al organismo no le importa la salud de los futbolistas sino que sus arcas se sigan llenando.
 
Panetta, que ha cubierto fútbol para la AP desde 1973, incluyendo ocho mundiales y 16 torneos de Copa América, recuerda que quienes frecuentan las montañas dicen que desde allí las cosas se ven más relajadas, las canchas parecen de juguete y cuando la pelota pasa por sobre el travesaño nadie dice que se fue a las nubes, simplemente porque convive entre ellas. Y luego hace un recuento de la situación y de sus posibles consecuencias.
 
Sigilosamente envuelta en unas pocas palabras -escribe-, una reciente medida de la FIFA acaba de alterar esa mansedumbre, al prohibir los partidos internacionales de fútbol a más de 2.500 metros sobre el nivel del mar.

Por múltiples factores, una decisión controvertida que afecta a estadios en Bolivia, Ecuador, Perú, Colombia, Chile y México y que puso en pie de guerra a congéneres de esas latitudes que reaccionaron con vehemencia y convirtieron al tema en cuestión de estado.

Aprovechando una reunión en Zurich, coronada con la reelección de Joseph Blatter como su presidente por cuatro años más, la FIFA anunció que “por razones médicas y para proteger la salud de los jugadores”, en el futuro “no se deberá disputar partidos internacionales” en estadios con alturas superiores a los 2.500 metros sobre el nivel del mar.

Si se toma al pie de la letra lo que dice la FIFA, eso significa que, además de partidos por eliminatorias mundialistas, las decenas de equipos latinoamericanos que viven en la altura no podrían jugar en sus canchas en las copas Libertadores y Sudamericana, entre otros ejemplos.

¿Los clubes también?
 
Es decir, que la FIFA no aclaró hasta ahora si su veto rige solo para partidos de eliminatorias mundialistas, como se sospecha, o si también abarca a otras competencias.
 
Y si la medida es para resguardar la salud de los futbolistas, entonces también debería incluir a los partidos de las ligas nacionales que se juegan con más altitud de lo que la sede de Zurich estima conveniente, narra Panetta.
 
Resulta llamativa la voluntad de la FIFA por proteger la salud de los futbolistas en la altura y se desentienda de aquellos que en África juegan atormentados por el calor, en Europa ateridos por el frío y aún bajo la nieve, o llenando sus pulmones con resabios de una tormenta de arena, como la que vivió quien esto escribe en Emiratos Árabes durante el mundial juvenil de 2003.
 
Otro problema por omisión, acaso el más grave de todos, es que Blatter y la FIFA no dan señales de preocupación con los futbolistas que dejan jirones de salud cuando juegan un promedio de 100 partidos anuales, embarcados no sólo en las ligas locales o con sus seleccionados, sino también en las múltiples competencias internacionales.

Cuanta más actividad haya, mucho mejor para las arcas de la FIFA y sus satélites, entre ellos una Conmebol donde Brasil y Argentina parecen llevar la voz cantante.

A propósito de estos dos gigantes del fútbol, se dice que ambos influyeron para que la FIFA le pusiese un coto a la altura, ya que en la próxima carrera hacia el mundial de Sudáfrica en 2010, Perú deslizó que iría a jugar en la altura de Cusco y no en Lima, sumando así un nuevo escollo a los que ya representaban La Paz, Quito y Bogotá.
Brasil siempre fue un eterno quejoso de la altura y aún le cuesta digerir que haya perdido su invicto en las eliminatorias mundialistas, cuando Bolivia le ganó 2-0 en La Paz para el mundial de los Estados Unidos en 1994.

Y en febrero pasado, Flamengo elevó una protesta formal a la Conmebol porque sus jugadores padecieron problemas físicos a unos 4.000 metros sobre el nivel del mar, en el 2-2 ante Real Potosí por la Copa Libertadores.

Las quejas de Argentina siempre se quedaron en casa, entre ellas una que aún es muy recordada y sigue moviendo a risa.
“En la altura, la pelota no dobla”, dijo el entonces técnico de la selección Daniel Passarella tras la derrota 2-0 ante Ecuador, en Quito, durante las eliminatorias para el mundial de Francia de 1998.
Para aunar criterios y debatir el veto de la FIFA, la Conmebol, que representa a las 10 federaciones sudamericanas, anunció una reunión de médicos para el 14 de junio y otra de sus dirigentes un día después.

Por entonces, podrían aparecer empresas con sus chequeras para que alguna ciudad de las vetadas sea sede de la “Copa Montañera” o la “Recopa Gran Altura”.

Ganancias para la FIFA o la Conmebol. Y quizás asunto olvidado.
Blatter nació cerca del cielo, en los Alpes suizos, frente a uno de los cerros más altos de Europa, pero ahora tiene los pies sobre la tierra.

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