Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2005/04/17 00:00

"Como no hay la opción del aborto, le toca mantener el embarazo hasta que llegue a término y esperar a que muera el niño"

SEMANA.COM habló con el doctor Miguel Ronderos, cardiólogo pediatra de la Fundación Cardioinfantil.

"Como no hay la opción del aborto, le toca mantener el embarazo hasta que llegue a término y esperar a que muera el niño"

El doctor Miguel Ronderos es cardiólogo pediatra de la Fundación Cardioinfantil. Por razones de su oficio, enfrenta con frecuencia el dilema de diagnosticarle a una mamá que su bebé no sobrevivirá al parto más que unos días por una malformación grave del corazón. Y que además no tiene otra opción que seguir adelante con el embarazo pues abortar la convertiría en una criminal. SEMANA.COM habló con él sobre este tema.

SEMANA.COM: ¿Cuál es su posición frente a permitir el aborto en el caso de malformaciones extremas del feto?

Miguel Ronderos: Estoy totalmente de acuerdo. Soy cardiólogo infantil y esto es un problema legal médico. La tecnología ha ido evolucionando y cada vez se pueden dar diagnósticos más precoces de problemas complicados en el feto, cuando sabemos que son inviables. Darle un diagnóstico a la mamá de que tiene un feto que no tiene opción de vida, que va a fallecer independientemente de lo que hagamos, es muy duro. Ella dice: ¿qué opción tengo? Como no hay la opción del aborto, le toca mantener el embarazo hasta que llegue a término y esperar a que muera el niño.

Es un proceso muy doloroso que se podría aliviar en gran medida como lo están haciendo en todas los países del mundo, porque la tecnología ha permitido saber eso. Es evitar un proceso muy doloroso, sin ninguna esperanza y sin ninguna razón.

SEMANA.COM: ¿Qué tan frecuentes son estos casos de malformación?

M.R.: De 100 niños que nacen, uno tiene problemas de corazón. Pero de 100 con problemas de corazón, sólo tres tienen cardiopatías complejas. En estos tres casos, el aborto sería una solución.

SEMANA.COM: ¿Hay casos aún más dramáticos de malformación?

M.R.: Hay niños que vienen sin cerebro, sin riñones o hay niños que tienen malformaciones genéticas que no tienen opción a futuro.

SEMANA.COM: Qué tan temprano en el embarazo se pueden hacer estos diagnósticos?

M.R.: Desde la semana 12 ó 14 se pueden hacer diagnósticos de estas malformaciones.

SEMANA.COM: ¿Qué hace usted cuando enfrenta estos casos?

M.R.: El problema es que como el aborto es ilegal, genera mucho conflicto y para nosotros los médicos es muy complicado. Es someter a las mujeres a un riesgo altísimo. Si las mujeres son de bajos recursos, uno sabe que van a terminar abortando en sitios no idóneos, que se van a someter a un aborto en condiciones de riesgo. En estos casos tienen riesgo de muerte hasta de un 25 por ciento. Las que no mueren pueden verse afectadas por infecciones crónicas que pueden producir esterilidad permanente. Mientras que en un aborto realizado como se debe hacer, tal como se hace en todos los países del mundo, es menor el riesgo que en una ligadura de trompas.

Lo otro es una carga moral: el aborto es una decisión muy complicada. Llegar a esa decisión por fuera de la ley, con toda la presión legal de que se está haciendo algo ilegal.

SEMANA.COM: ¿Entonces los médicos les dicen a las mujeres: de malas?

M.R.: No tenemos más opción. Pero sabemos que las estamos abocando a una angustia infinita. El embarazo se convierte en una experiencia traumática. Ver al niño morir como una vela sin ninguna opción terapéutica. He tenido familias donde los abuelos han entrado en una depresión profunda al ver a su nieto sin opción de ningún tipo, esperar a que se muera en condiciones muy traumáticas.

SEMANA.COM: ¿Con qué tipo de malformaciones físicas severas puede nacer un feto?

M.R.: Nacen fetos con anencefalia, que es la ausencia de cerebro. Tienen la cara perfecta, pero de la frente para arriba no tienen nada, ni siquiera tienen piel, es un tejido amorfo totalmente expuesto. Y así nacen. Igual se mueren.

SEMANA.COM: ¿Qué sucede en otros países?

M.R.: En otros países se practica el aborto en estos casos sin ninguna duda. Solo 0,4 por ciento de la población mundial está sometida a una prohibición total. El otro problema es que el porcentaje de mujeres adolescentes embarazadas en Colombia es muy alto -prácticamente una de cada cuatro han estado o están embarazadas en el ultimo año-, y las malformaciones fetales se presentan con más frecuencia en los dos extremos de la vía: en mujeres muy añosas o en madres adolescentes.

SEMANA.COM: ¿Ser pobre hace que sean más frecuentes las malformaciones?

M.R.: Las malformaciones son un problema genético cuya causa es difícil de precisar muchas veces. Pero hay una alteración en la información genética que facilita que se presente esta anomalía.

En la adolescente, por su juventud, el organismo no tiene la madurez para limitar un feto malformado. Segundo, en mujeres en condiciones de pobreza, donde existe desnutrición, tabaquismo, ingestión de alcohol, de drogas sicoactivas, esto favorece que se presenten con más frecuencia malformaciones. Y como el porcentaje de adolescentes embarazadas es tan alto, el porcentaje de niños hijos de adolescentes también es muy grande. Y muchas de estas adolescentes han intentado abortar por múltiples métodos: cargas grandes de anovolutarios, sustancias tóxicas, lavados. En su desesperación, acuden a cualquier recurso intentando abortar. Y todos estos tóxicos dentro de un embarazo no deseado pueden y de hecho influyen en mayor incidencia de malformaciones y problemas.

SEMANA.COM: ¿Qué otras consecuencias tendría la despenalización del aborto?

M.R.: El diagnóstico prenatal hasta ahora se está implementando en forma rutinaria en Colombia. Lo importante no es determinar el sexo, como se hace ahora, sino determinar si existe un problema que se pueda solucionar de antemano. Hoy de 100 niños que recibimos con malformaciones congénitas complejas, solo se diagnostica el 3 por ciento. Como no existe la posibilidad del aborto, al hacer el diagnóstico prenatal muchos se escudan en eso para no buscar las malformaciones y no enfrentarse a este dilema de decirle a una mamá que su hijo viene sin opción y que fuera de eso no tenemos qué ofrecerle. En países desarrollados, el 97 por ciento de todas las malformaciones complejas se diagnostican en útero. Es un problema detrás de otro problema.

La falta de conciencia del hombre también es violenta. Como no sufrimos esto sino que es la mujer quien lo sufre, entonces no ha habido conciencia de la importancia de este tema para discutirlo abiertamente y buscarle soluciones.

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