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| 7/26/2008 12:00:00 AM

Cómo se trata el cáncer de seno con buena sicología

Tanto para prevenir los tumores de mama, como para sobrevivirlos, el tratamiento médico es insuficiente. La psico-oncología es una especialidad que le ayuda a las mujeres a manejar mejor esta enfermedad.

“Yo tengo metástasis y continúo con mi vida activa”, declara Claudia Saa Cabal, una de las miles de mujeres colombianas con cáncer de seno y una de las pocas que dedica su vida a apoyar a otras pacientes con su mismo mal. Desde hace dos años dirige la Asociación de Apoyo a Mujeres con enfermedades del Seno (Ámese).

“Las EPS y en general el sistema de seguridad social atienden al paciente de cáncer, pero no le ayudan a manejar sus emociones”, dice Saa Cabal. Precisamente Ámese, que nació en el 2006 en Bogotá, tiene como objetivo ayudarle a las mujeres a manejar sus emociones tanto en la prevención, como en el control de la enfermedad, y para esto cuenta con la colaboración de una de las pocas sico-oncólogas del país, Ana María Galindo.

El psico-oncólogo es especialista en relacionar los medicamentos y tratamientos para reducir el tumor, antes de una cirugía, con el estado mental y emocional de la persona. Galindo es severa con sus colegas: “censuro a los psicólogos que trabajan con pacientes con cáncer, sin saber de la biología de los tumores”.

“Entre los médicos aún existe mucha resistencia frente al papel del psicólogo, y más ante el especialista ‘oncólogo’, quizá por ignorancia”, admite el especialista en seno, José Joaquín Caicedo, fundador de Ámese.

“Hemos demostrado que la intervención del psico-oncólogo en terrenos donde el médico no puede actuar, como la elaboración del duelo, es bastante efectiva para la curación”. Podría hablarse, incluso, de una reducción de las tasas de mortalidad, si no fuera porque sólo una minoría de los pacientes tiene la posibilidad económica de acceder a terapias con psicólogos expertos.

Además la psico-oncología es bastante nueva. Como disciplina sólo llegó en la década de los 80 a América Latina, y se ha fortalecido en Cuba y Argentina. En Colombia, en cambio, aún no hay programas de postgrado en esta área.

El tratamiento: “Bienvenidos a la contradicción”

Tener cáncer de seno no es necesariamente una sentencia de muerte, a menos que se detecte en un estado avanzado, cuando ya ha comprometido los ganglios linfáticos (que hacen parte del sistema inmunológico) y llega a hacer metástasis. Sin embargo, en el mundo y en Colombia, se constituye en el cáncer más común entre las mujeres y el que más muertes causa.

Según el Instituto Nacional de Cancerología, en 2005 fallecieron 1847 mujeres de cáncer de seno, una cifra aún más alta que la de víctimas mortales del cáncer de cuello uterino.

Como un tumor en el seno suele no doler, la noticia del cáncer casi siempre toma a las mujeres por sorpresa y tiene un impacto sicológico grande. Ahí entra el psico-oncólogo que le ayuda a entender que su cuadro patológico es único como la huella digital, lo que determina un tratamiento y unos resultados diferentes al de los demás; y segundo, que la muerte es una realidad inevitable, con o sin cáncer, lo que es una oportunidad para cambiar el estilo de vida.

Lo primero puede ser la rabia. Muchas mujeres con cáncer de seno no la expresan y por eso el tratamiento comienza por expresar los sentimientos.

La segunda fase es cuando la paciente sufre los efectos secundarios de la quimioterapia, radioterapia, medicamentos o de la mastectomía (extirpación quirúrgica de la mama), como la pérdida del pelo, el debilitamiento de las defensas o la ausencia del seno. En ésta la mujer tiene un fuerte impacto emocional sobre la propia imagen corporal y una sensación constante de vulnerabilidad.

El psico-oncólogo entonces, según Galindo, debe ayudarle a entender a la paciente que se está curando. Y la última fase consiste en el control de la enfermedad. En el cáncer de mama, la reaparición del tumor es más frecuente incluso después de cinco años del tratamiento, debido a que los estrógenos (hormonas femeninas) favorecen el desarrollo de nuevas células cancerígenas. El paciente debe luchar contra el fantasma de su enfermedad, sin negarla o auto-convencerse de que nunca se repetirá. Aquí, el fortalecimiento espiritual es clave.

Éste es el proceso que ofrece Ámese, donde también trabajan 25 voluntarias que son pacientes con cáncer de seno. Entre sus logros, está el apoyo psicológico y legal a 1150 mujeres de diferentes niveles económicos, la campaña de prevención “Mano al pecho” que involucró a la empresa privada y entes gubernamentales, la participación en congresos nacionales e internacionales, y su extensión a las ciudades de Ibagué y Cúcuta.

El sábado 26 de julio celebran su segundo aniversario que, según la directora Saa, será “un festejo por la vida”. En estos momentos, además, ejecutan la campaña “Al pecho, no le des la espalda” con la que pretenden llegar a cerca de 3 mil mujeres de la ciudad.

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