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| 10/29/2007 12:00:00 AM

Con el pueblo, con los votos, al poder

Por: Juan Esteban Mejía Upegui

Jorge Iván Ospina, el nuevo alcalde de Cali, es un médico de 39 años que, a lo largo de su vida profesional, ha ocupado diversos cargos públicos, pero ninguno de elección popular.

Lo más recordado de su trayectoria, han sido sus gestiones en la salud. Fue secretario de esta cartera y de la de Gobierno durante el mandato de John Mario Rodríguez. Más tarde, dirigió los centros de salud Manuela Beltrán y el Marroquín.

Luego, dirigió el Hospital Universitario del Valle, del cual salió por la puerta grande por su buena gestión. El 24 de octubre de 2006, renunció a este cargo para dedicarse a su campaña. Los compañeros del hospital lo despidieron con una misa y una serenata, bañados en lágrimas.

Aunque su trabajo allí era bien visto, decidió lanzarse al ruedo para estas elecciones. Rechazó el apoyo del Polo Democrático y se inscribió por firmas con el movimiento Podemos, Cali. Con más de 265 mil votos, ganó la alcaldía de su ciudad este hijo del ex dirigente del M-19 Iván Marino Ospina, muerto en 1985.

Hoy, 22 años después de haber tenido el cadáver de su padre en sus manos, tras un enfrentamiento con el ejército, este joven logró llegar al poder. Mientras el M-19 decía usar las armas para lograrlo, el médico Ospina lo logró con votos.

Después de celebrar su triunfo, con más calma a su alrededor, habló con Semana.

Su familia, en un comienzo, no hizo muy buena cara sobre su aspiración, ¿qué dicen ahora?
Mi mamá, Fanny Gómez, aunque estuvo preocupada al principio, participó en la campaña como todos los demás miembros de la familia. Mi hermano Mauricio se encargó de la gerencia y el manejo de los recursos.

Mi hermano Diego Hernán fue mi consultor estratégico. Me orientaba cómo hablar en los debates, cómo tratar a los medios y me asesoraba sobre mi imagen ante el público.

Y mi compañera, Marcela Patiño, manejó la página web y la parte de interacción con la gente. Formó los Gatos, que son los 170 grupos que creamos para acercárnosles a la comunidad y conocer sus necesidades.

Como puede ver, mi familia estuvo de lleno en la campaña. Imagínese cómo estamos ahora. Aquí lo que le estamos diciendo mi familia y yo a mi papá es que estamos vigentes y lo que él pensó, lo estamos desarrollando

Usted rechazó ser el candidato del Polo Democrático, ¿no cree que a su papá le hubiera gustado que integrara ese partido?
Creo que a mi papá le hubiera gustado verme con Cali. No me adherí porque necesitaba un punto de encuentro, donde confluyamos de todas partes sin importar si se es ‘uribista’ o no. Creo que el Polo no me daba ese espacio.

Por esa independencia lo cuestionaron. Muchos dicen que sus votos fueron comprados y ese fantasma lo perseguirá para siempre. ¿Qué hará?
Yo jamás podría comprar votos. La gente lo sabe y por eso se movilizó. Esos 265 mil votos son incomprables. Y todo aquel que siquiera lo piense, le falta al respeto a esa gran cantidad de caleños que votaron a conciencia.

¿Qué será lo primero que hará por esa ciudad que lo eligió?
Voy a hacer la gran primera convocatoria para una constituyente en la ciudad. Voy a invitar a que todos nos encontremos para pensar nuestra ciudad a 50 años. Que entre todos definamos una Cali donde nos encontremos más porque una ciudad no son sus territorios, sino todos los que vivimos en ella. Vamos a refundar a Santiago de Cali.

Alguna vez dijo que hará la constituyente porque los ciudadanos en Cali han cambiado, ¿a qué se refiere con eso?
Hago referencia a que somos una ciudad punto de encuentro. Alberga a gente de todas partes, como Antioquia, Eje Cafetero, Nariño, Cauca, el litoral y con todos nos corresponde construir una nueva ciudad plural.

¿Cali dejó de ser Cali?
Sí. Y eso no fue de inmediato. El deterioro ha sido progresivo a partir de cosas difíciles de entender y resolver como el narcotráfico, el auge de los mafiosos y el crecimiento desbordado de habitantes sin incremento de oferta social, como es el caso de una educación que ha perdido calidad. Eso influye en el deterioro. Con la memoria de lo que fue la Cali de antaño, haremos una nueva para el futuro.

Precisamente, Cali tiene un estigma por el narcotráfico y la violencia, ¿cómo va a arreglar eso?
Me parece que frente al tema del narcotráfico hay muchas discusiones para dar. Por ejemplo, si asumimos altísimos costos en ambiente, talento humano, inversión para contraponer la producción, distribución y comercio de narcóticos, debemos exigirles igualmente a los países del primer mundo acciones concretas y responsables sobre la producción, distribución y comercio de armas. Con las armas fabricadas en el primer mundo, son asesinados nuestros muchachos en el distrito de Aguablanca.

Y eso hace que la ciudad sea insegura...
Sí, y construir una ciudad segura se hace desde muchas percepciones. Le doy un ejemplo. Yo no seré un alcalde con cuatro motos, carros blindados y ocho escoldas. Andaré en un carro y una persona con la que me pueda trasladar para decirle a la ciudad que la seguridad se hace enviando un mensaje distinto. Esto será una forma de ejecutar mi política de seguridad en la ciudad.

Qué otros proyectos grandes tiene
La educación. Vamos a construir ciudadelas educativas y con calidad, porque ésta ha disminuido y eso contribuye a deteriorar a la sociedad.

En materia de empleo, le cuento que tengo un plan de choque. Le voy a proponer al Concejo que hagamos descuentos en el impuesto predial a quien haga obras civiles en sus predios. Por ejemplo, si arregla el techo, la fachada, el piso, en fin, tendrá descuento. Si cada predio hiciera obras civiles, generaríamos dinámicas importantes de empleo en los sectores de mano de obra no calificada, que es la más afectada en este momento.

¿Y eso cómo ayuda a reducir el desempleo?
Mire, en Cali tenemos 600 mil predios. Supongamos que el 10 por ciento acepten nuestra invitación. O sea que serían 60 mil. Y supongamos que cada uno emplee a 3 trabajadores, son 180 mil personas que tienen ocupación. ¿Cómo la ve?

Bien, pero, ¿cómo logrará la aprobación de sus proyectos en un Concejo cuya mayoría es de oposición?
Aunque el concejo elegido no quedó conmigo, en él hay grandes hombres que tienen mucho interés en que Cali salga adelante.

Los medios tampoco le ayudan mucho. Según lo ha dicho usted mismo, algunos lo atacaron durante su campaña. ¿Eso va a afectar su gobierno?
Sólo le puedo decir que aspiro a que los medios sean objetivos. Que no vayan a minimizar los logros y maximizar las dificultades, sino que en una labor por la comunicación sean espacios para visualizar dificultades y éxitos y que sean vínculo entre el alcalde y la gente.

¿Quién está con usted entonces?
Los sectores de la sociedad que están conmigo son los maestros, los sindicatos de salud y muchos de industria y empresas públicas como Emcali.

Y del sector político, me respalda la Alianza Social Afrocolombiana, con la ex representante María Isabel Urritia. Tengo el apoyo del representante por Valle, Fraklin Legro, del Polo Democrático. Y del Partido Liberal me apoya el representante por Valle Jorge Homero Giraldo. Además, algunos miembros de Convergencia Ciudadana también están conmigo.

¿Con qué mandatario de otras ciudades se identifica más?
Con Garzón, en lo social. Con Mockus, en lo pedagógico. Con Fajardo, en la sencillez y la comunicación con ciudadanía, y con Peñalosa, en el urbanismo. Tengo un pedazo de cada uno.
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