Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2007/10/11 00:00

Condenado Alberto Santofimio a 24 años de cárcel por el asesinato de Luis Carlos Galán

Por “homicidio con fines terroristas” fue condenado el ex ministro tolimense que siempre negó su participación en el magnicidio. El testimonio de John Jairo Velásquez , alias ‘Popeye’, fue clave para la decisión del juez

Alberto Santofimio Botero en un paseo por el Magdalena Medio junto al capo Pablo Emilio Escobar Gaviria, jefe del cartel de Medellín. Ambos están señalados del magnicidio del dirigente liberal Luis Carlos Galán. FOTO: JUAN JOSÉ HOYOS.

El juicio contra Alberto Santofimio Botero, señalado de ser uno de los autores del asesinato del ex dirigente liberal Luis Carlos Galán Sarmiento, había terminado el 7 de julio del año pasado y, desde ese entonces, Colombia esperaba el fallo a favor o en contra del ex político tolimense. La duda, por fin, terminó este jueves: el juez Jesús Antonio Lozano le ordenó a Santofimio pagar 24 años de cárcel por el homicidio de Galán, ocurrido el 17 de agosto de 1989, y una multa cercana a los 1.700 millones de pesos.

Santofimio fue capturado por la Fiscalía el 12 de mayo de 2005. Se le acusó de haber concertado el homicidio junto con miembros del cartel de Medellín, por considerar a Galán un peligro para sus aspiraciones políticas. Los testimonios de John Jairo Velásquez, alias ‘Popeye’, brazo derecho de Pablo Escobar, jefe de los sicarios del Cartel de Medellín y responsable de la logística del asesinato de Galán, determinaron una nueva investigación en su contra.

“Pablo, mátalo”, fueron las palabras que, según ‘Popeye’, le oyó en varias conversaciones con Escobar  a Alberto Santofimio, quien fue integrante del Partido Liberal, ministro de Justicia, gobernador del Tolima, candidato presidencial y senador.

El fiscal que lleva el caso, Eduardo Mesa, había pedido la condena de Santofimio al considerar que éste participó como coautor en el homicidio de Galán “con fines terroristas en concurso con lesiones personales y concierto para delinquir”. Fue Mesa quien advirtió que Santofimio “tenía capacidad para influir de manera perversa la mente” de Escobar y que “los propósitos del crimen planteaban beneficios mutuos para Santofimio, en su carrera política, y para Escobar en su lucha contra la extradición”.

Fue así como el 21 de diciembre de 2005, la Fiscalía encontró méritos para formular resolución de acusación contra Santofimio, quien de acuerdo con el fiscal, “no tenía a su servicio a Escobar Gaviria sino que Escobar tenía vínculos con el excongresista como miembro del ala política del llamado cartel de Medellín, como lo demuestran testimonios recogidos en la investigación, diferentes a personas ya condenadas por sus vínculos con la mafia”.

A comienzos del pasado agosto, el juez Lozano absolvió al ex oficial Carlos Humberto Flórez Franco, encargado de la red de inteligencia del B-2 en el momento del magnicidio. La noticia preocupó a la familia que estaba a la espera de un precedente jurídico para que este hecho no quedara impune.

Flórez ya había sido condenado por el homicidio del dirigente sindical Teófilo Forero. Y la Fiscalía había presentado pruebas de la relación que tuvo con Gonzalo Rodríguez Gacha, alias el ‘Mexicano’, quien también tuvo parte en el asesinato de Galán. El ex oficial, prófugo de la justicia, estaba acusado de ser quien proporcionó carnés del B-2 a los sicarios, para que se mimetizaran entre la multitud ese día.

Ahora el frente de la investigación que está más crudo todavía es el de la responsabilidad del Estado. Aún no se esclarece qué pasó con los encargados de brindar seguridad; a qué se debió el cambio, días antes, del jefe de la escolta de Galán, Jacobo Torregrosa; por qué no estaba acordonado el parque, como se suponía que debía estar; por qué el DAS y la Policía desviaron la investigación al culpar a supuestos autores del crimen que luego fueron liberados, mientras los culpables confesos iban muriendo.

El asesinato de Luis Carlos Galán, uno de los políticos más admirados de los últimos tiempos, ocurrió hace 18 años cuando en el municipio de Soacha salió a la plaza para hacer campaña a la Presidencia. En medio de los vítores, la alegría y la esperanza desbordada, en el parque principal se escucharon tiros de un arma de fuego. Los lentes de las cámaras y los ojos de quienes estaban allí registraron el homicidio del aplaudido líder. Con su muerte también se iba la esperanza de una generación azotada por la violencia que produjo el narcotráfico, y se reponía de la violencia bipartidista.

Con la decisión del juez se resuelve parte de uno de los misterios oscuros más escabrosos de la historia de Colombia. El senador Juan Manuel Galán, hijo del desaparecido líder, así lo cree. Aunque admite que con este fallo no se devela toda la verdad. “Esta decisión, de alguna manera, es un homenaje a las víctimas del narcotráfico y a los que algún día quisieron que la historia de este país fuera diferente”.


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