Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2008/01/24 00:00

Condoleezza Rice busca en Colombia obtener más apoyo de los demócratas para firmar el TLC

La Secretaria de Estado norteamericana visita a Medellín en compañía de altísimos funcionarios del gobierno norteamericano y 10 congresistas del Partido Demócrata, que es la mayoría en el Congreso y que, por ahora, tiene estancada la aprobación del acuerdo comercial.

Condoleezza Rice busca en Colombia obtener más apoyo de los demócratas para firmar el TLC Foto: Natalia Botero / Semana Medellín

En el mundo entero se habla de una posible recesión en la economía de Estados Unidos. Si esto ocurre, haría que al menos cinco millones de habitantes de ese país pierdan sus empleos, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT). La crisis lanzaría coletazos hacia todo el planeta. Por eso, hay análisis sobre todo tipo de situaciones que podrían presentarse si el país norteamericano deja de consumir.

El tema de los acuerdos comerciales no se escapa de las tantas miradas. Los más conservadores dicen que hay que cuidar la economía interna y que, por ahora, conviene ser cautelosos con la entrada de productos extranjeros.

Otros, en cambio, piensan que los acuerdos comerciales con otros países son una posibilidad de crecimiento económico, y así lo ve el gobierno de Estados Unidos. “El TLC expande los mercados, aumenta la actividad, crea más empleo, más trabajo y es exactamente lo que se quiere ver si hay recesión en el futuro”, según dice el embajador norteamericano en Colombia, William Brownfield.

Por eso, viajaron a Medellín Condoleezza Rize, secretaria de Estado; Thomas A. Shannon, subsecretario para Asuntos del Hemisferio Occidental; Daniel Sullivan, subsecretario para Asuntos Económicos, Energéticos y de Negocios; Jeffrey Bergner, subsecretario para Asuntos Legislativos, además de 10 congresistas demócratas.

Pero además del interés comercial, hay más impulsos que los traen al país. “Vemos al Tratado de Libre Comercio no solo como una política de comercio, sino como parte de una política social y económica más amplia y como algo necesario para consolidar los logros democráticos que Colombia ha hecho”, según Shannon.

Ellos vienen para mostrar una imagen del país que les permita a los legisladores hacerse una idea que los lleve a aprobar el TLC con Colombia. El tratado, aunque fue aprobado por ambos gobiernos en 2006, no ha recibido el sí del Congreso norteamericano, conformado en su mayoría por demócratas.

La delegación estadounidense, incluidos los congresistas, se reunirán con empresarios, funcionarios del gobierno colombiano y líderes sindicales.

Desde cuando se firmó el TLC entre ambos países, muchos empresarios sintieron satisfacción. El acuerdo le permitiría entrar al mercado más grande del mundo con preferencias arancelarias y eso incrementaría sustancialmente las ventas.

El gobierno también vio como muy positivo y hasta se pensó que el acuerdo sería de fácil aprobación en el Congreso gringo, por ser Colombia un país que durante muchos años ha sido socio comercial de Estados Unidos.

Pero no fue así. El tratado se encontró con grandes opositores que, a punta de informes, lograron hacer que los demócratas pensaran en que Colombia no merecía empezar a ejecutar el acuerdo.

El gobierno norteamericano no se ha cansado de apoyar al país. Sin embargo, los demócratas han exigido hacer nueve cambios en el contenido del documento, especialmente para mejorar las condiciones laborales de los colombianos. Pese a todo, la aprobación no llega. Los legisladores norteamericanos exigieron que en el país se redujeran los asesinatos a sindicalistas y la Fiscalía tuvo que abrir una unidad especial para investigar con eficiencia aquellos crímenes.

Para cambiar la imagen de los legisladores, se han planeado 10 viajes al país en los que han venido 57 congresistas para conocer de cerca la situación de Colombia. Sin embargo, la reciente no es una visita habitual. Sino que “puede ser la más importante que hemos tenido de este gobierno a Colombia después de la visita presidencial del año pasado porque es la Secretaria de Estado y trae consigo a cuatro subsecretarios”, según la califica Brownfield.

Esta vez, conocerán los mismos argumentos que han conocido los demás visitantes. Los empresarios defenderán sus posibilidades de entrar a un mercado como el de Estados Unidos y el crecimiento que esto traería para el empleo y la economía.

El gobierno hablará de las gestiones para prevenir la muerte violenta de los sindicalistas. En esta materia, hay resultados positivos para mostrarles. Según datos de la Escuela Nacional Sindical, el número de sindicalistas asesinados pasó de 197 en 2001 a 24 en 2007.

Por su parte, la Fiscalía presentará los avances en sus investigaciones, que, entre otras cosas, no tiene muy satisfechos a los sindicatos. La Central Unitaria de Trabajadores (CUT), que se reunirá con la delegación norteamericana, maneja cifras que dicen que “la violación a los derechos humanos y la impunidad contra el movimiento sindical que se mantiene en el 95 por ciento, además de la “burla” que hizo el gobierno Nacional a la OIT que había designado un número de jueces que tenían como propósito, desempolvar los crímenes contra sindicalistas algunos de los cuales llevan más de 10 años de impunidad”.

Para la CUT, las condiciones laborales que hay en el país están afectando la actividad sindical como consecuencia de “la flexibilización, las cooperativas de trabajo asociado y la intermediación sin la posibilidad de constituir nuevos sindicatos”.

Estos son algunos argumentos con los que esa central justifica su solicitud de declarar inconstitucional la ley que aprobó el TLC.

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