Viernes, 20 de enero de 2017

| 2005/07/24 00:00

Conmoción samaria

Hay conmoción en Santa Marta tras morir, luego de una golpiza, el párroco de la catedral, monseñor Luis Enrique Rojas.

Conmoción samaria

No era la primera ocasión que intentaban robar en la capilla de la catedral de Santa Marta, en donde monseñor Luis Enrique Rojas trabajaba desde hacía 25 años. Tampoco la primera en la que este sacerdote nacido en Andes, Antioquia hace 75 años había sido víctima de una golpiza por negarse a entregar los dineros que manejaba como director del colegio que funciona en las instalaciones de esta catedral.

En diciembre del año pasado varios asaltantes ingresaron a la casa sacerdotal y como el padre se negó a abrirles la caja fuerte lo obligaron a golpes a entregarles los ocho millones de pesos que guardaba para cancelar la nómina y las primas de los maestros de la escuela parroquial.

En esta oportunidad, según hipótesis que maneja la Policía en el Magdalena, dos ladrones con la ayuda de un menor de edad entraron en la madrugada del pasado 2 de julio e intentaron de nuevo abrir la caja fuerte de la parroquia. Como el padre Rojas se habría negado, lo golpearon en el piso y amarraron con un cable telefónico, sin embargo sólo alcanzaron a llevarse los pocos pesos que guardaba en su billetera.

A las 7 de la mañana la Policía lo encontró solo y desangrándose en el piso de su despacho. El sacerdote fue trasladado 10 días después a una clínica en Barranquilla por la gravedad de los golpes en su cabeza, que le hicieron entrar en coma y morir tras 19 días de estar en cuidados intensivos. 

El hecho ha causado conmoción en la sociedad samaria porque el padre Rojas era uno de los más queridos sacerdotes de la ciudad, con un gran trabajo social en especial con las personas de menores recursos. Era el director del colegio parroquial de la catedral que prestaba el servicio de bachillerato a cientos de niñas de sectores subnormales de Santa Marta desde hace 30 años.

Monseñor Norman Pérez Velásquez, vicario de la diócesis de Santa Marta, lo recuerda como una persona carismática que asumió el colegio con pocas aulas y cursos, que lo amplió para cubrir las necesidades de cientos de niñas que estaban por fuera del sistema educativo. Además que siempre lo acompañó con un gran espíritu social, profesaba la no violencia y le gustaba ayudar de manera discreta a las personas necesitadas.

"Esta dolorosa pérdida nos sirve para hacer un llamado, lo que ocurrió es la expresión de la violencia que padece el país, ya no se respeta a nadie ni siquiera a un cura indefenso. Hacemos un llamado para que los padres de familia eduquen a sus hijos con el amor a Dios, que nos respetemos con amor a Dios, y finalmente por los violentos para que reconozcan el mal que están haciendo", indicó monseñor Pérez Velásquez.

Por ahora la Policía sólo maneja la hipótesis del robo. Los capturados son Segundo Rafael Hernández Herrera, de 29 años, quien es sindicado de haberle causado las lesiones a monseñor Rojas y un menor de edad que fue trasladado a un centro de menores en Cartagena.

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