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| 7/13/2007 12:00:00 AM

Córdoba naufraga por el duro invierno

Las intensas lluvias tienen en una grave emergencia el departamento. El desbordamiento del Río Sinú tiene afectadas 13 localidades. La defensoría del pueblo afirma que de haberse atendido las advertencias sobre posibles inundaciones, la situación sería menos grave.

La escena es conmovedora. La mujer camina silenciosa con una mueca de cansancio. El agua le cubre las rodillas. Sus pasos son lentos. A cuestas lleva un colchón, también húmedo como su ropa. ¿Para qué lo carga si está casi inservible? No lo dice, pero todos lo saben. Esa es su única pertenencia que logró salvar tras los intensos aguaceros que se le llevaron toda su pobreza.

Y es que las lluvias han sido intensas y prolongadas. Desde el 27 de junio en horas de la noche, las fuertes precipitaciones en la parte alta del río Sinú dejaron de ser una amenaza latente, para materializar la emergencia más grave del departamento de Córdoba en los últimos 20 años.

La Represa de Urrá, construida para generar electricidad y, a su vez, contener el agua que cae de la parte alta del Río Sinú, superó su capacidad de almacenamiento, desbordando agua por su rebosadero.

Los municipios de Montería, Cereté, Chimá, San Pelayo, Cotorra, Lorica, Momil, Buenavista, La Apartada, Canalete, Purísima, Ayapel y Pueblo Nuevo fueron declarados en Situación de Calamidad Pública por la Dirección de Prevención y Atención de Desastres el 11 de julio de 2007.

Según datos de la Defensoría del Pueblo, más del 60 por ciento de la población de la cuenca vive en zonas rurales cuyas principales actividades son la agricultura y la pesca de subsistencia, y aproximadamente, unas 60.000 personas dependen en forma directa de los recursos ofrecidos por el río. La cuenca del Sinú está habitada por poblaciones indígenas pertenecientes a las tribus Embera Katíos y Zunúes, colonos, campesinos y pescadores.

Elder Oyola, director de la Corporación Autónoma Regional de los Valles del Sinú y San Jorge (CVS) afirma que el Río Sinú tiene una capacidad de entre 750 y 800 metros cúbicos por segundo para transportar agua, pero las fuertes lluvias han superado ese nivel promedio y lo han elevado entre 1.000 y 1.500 metros cúbicos por segundo, lo que genera un inminente desbordamiento.

Para Gloria Elsa Ramírez, defensora Delegada para los Derechos Colectivos y del Ambiente de la Defensoría del Pueblo, adicional al fenómeno natural, las intervenciones hechas por el hombre en las riveras del Río Sinú, tales como: la alteración de algunos caños, la construcción de la Represa de Urrá, la desecación de humedales para el urbanismo y la construcción, la instauración de camaroneras, la tala indiscriminada en la parte alta del río, así como los procesos de deforestación a lo largo de la cuenca, han cambiado su dinámica y ocasionado que las zonas de inundación natural estén ocupadas por asentamientos humanos que reciben el agua que el río no puede soportar. A su vez, esas construcciones han contribuido a la erosión, otro factor determinante de la inundación.

En este sentido, Oyola reconoce que el problema de la erosión va en ascenso. “En el año 2003, el Río Sinú tenía 87 kilómetros de erosión; en 2007 esta cifra se incrementó a 132 kilómetros”. Sin embargo, afirma que se han identificado 19 puntos críticos donde la CVS está trabajando para estabilizar los taludes, pero advierte que aunque se espera solventar el problema, de continuar las lluvias se presentarán nuevas inundaciones. “Si no hubiese erosión, de todas formas habría desbordamiento, hay mucha más agua de la que el Río Sinú puede transportar”.

Recomendaciones no acogidas

A juicio de Gloria Elsa Ramírez, el problema de las inundaciones en Córdoba sería menor si las autoridades competentes hubiesen atendido a las recomendaciones que la defensoría del pueblo dio ante posibles inundaciones en la zona.

La Sentencia T-1994 de la Corte Constitucional, de marzo de 1999, ordenó a las autoridades de los municipios de la cuenca “suspender toda obra, relleno, y desecación de pantanos, lagunas, charcas, ciénagas, y humedales en el territorio de estos municipios y adelantar actuaciones administrativas de su competencia e instaurar las acciones procedentes para recuperar el dominio público sobre las áreas de terreno de los cuerpos de agua que fueren desecados y apropiados por particulares.”

Sin embargo, a juicio de Ramírez, lo previsto en esta sentencia no se ha cumplido, razón por la que las recientes inundaciones se han tornado tan graves. La Defensoría del Pueblo realizó varias visitas a la zona, para constatar la invasión de playones de la Ciénaga Grande, la construcción de diques y jarillones, y obras de relleno.

La resolución defensorial número 38 del 5 de mayo de 2005 analiza el estado de la cuenca media y baja del Río Sinú. En ella se indica que con base en diferentes peticiones y medidas adoptadas por habitantes de la zona, así como por autoridades administrativas y judiciales ante la construcción de la Hidroeléctrica de Urrá, las intervenciones en las ciénagas y el desarrollo de la industria camaronera, se realizó una acción defensorial en protección de los ecosistemas de la cuenca media y bajo de dicho río.

En ese documento, la Defensoría del Pueblo hace un análisis completo de la situación en la zona, y evidencia la ineficiencia de las autoridades competentes en el cumplimiento de sus funciones en cuanto a la preservación del ecosistema en la cuenca del Sinú y sus alrededores. A manera reflexiva hace un llamado a las autoridades y los pobladores de la zona a cumplir con sus obligaciones.

A dos años de la divulgación de dicha resolución, la magnitud del desastre actual evidencia la poca voluntad política de las autoridades en darle salida a la problemática.

Sin embargo, Élder Oyola afirma que la CVS otorga el 23 por ciento de su presupuesto en acciones para evitar inundaciones en el Río Sinú y para solventar las situaciones de emergencia en la zona.

Según Oyola, antes de presentarse esta situación de emergencia, la CVS estaba trabajando en la recuperación de las subcuencas de La Caimanera y del Bosque de Galerías; sobre este último aseguró que ya se han recuperado 114 kilómetros desde 2004, además, resaltó la atención especial que la CVS le ha dado al problema de la erosión del Río, al construir espolones y diques.

Agregó que a partir de la emergencia, la CVS contrató la estabilización provisional de taludes, con la ayuda del Instituto Nacional de Vías.
 
El IDEAM aseguró que las lluvias continuarán hasta octubre.

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