Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2006/02/02 00:00

Corrida del arte y el poder

A los toros de Agualuna, muy bien presentados, con trapío y peso, les faltó fuerza, pero encontraron a dos maestros que les dieron una lidia con conocimiento, arte y poder.

El encierro de Agualuna, fue noble y bondadoso, pero escasísimo de fuerza, por lo que tanto el maestro César Rincón y el sevillano Manuel Jesús El Cid, a base de paciencia, de consentirlos, de darles su aire lograron excelentes faenas, que fueron coreadas por el público asistente, que casi llena los tendidos de la Santamaría.

El primero de Rincón, de 480 kilos y de nombre escandaloso, permitió el lucimiento del maestro, quien con toda su sabiduría, logró instrumentarle tandas tanto con la mano izquierda como con la derecha, que tuvieron el bálsamo del temple y el poder. Lo mató de estocada entera que fue premiada con una oreja y que dejaba en el ambiente un aire de tarde grande. A su segundo ejemplar que había brindado al maestro Fernando Botero, infortunadamente al comenzar la faena de muleta el toro se malogró el remo derecho por lo que abrevió, dejando otra estocada entera que fue suficiente. Y vino esa faena cumbre, a un toro que reculaba y reculaba y el maestro, metido entre los pitones, al principio y después dándole las distancias logró embarcarlo en esa muleta llena de poder y sapiencia. Naturales y derechazos a Decano, que tenía una embestida peligrosa y lanzaba gañafonazos por ambos pitones, pero ahí estaba Rincón, que a base de tanto conocimiento y sabiduría, poco a poco logró cuajarle una faena magistral en los medios de la plaza, que ansiosa de ver toreo del bueno lo aplaudió a rabiar. Lo mató de media en buen sitio, pero el toro se amorcillo y tuvo que emplear el verduguillo en dos ocasiones. No obstante fue premiada su labor con otra oreja a petición del público y salir, de nuevo, por la puerta grande de la primera plaza del país.

El torero español Manuel Jesús, venía de capa caída desde que inició su temporada en ruedos colombianos. No había logrado cuajar nada de importancia, unas veces, por los malo toros que le tocaron en suerte y otras por un poco de desgano. Y la afortunada afición capitalina fue la que tuvo la fortuna de verlo en todo su esplendor. Desde el inicio del paseíllo se sentía ese aroma de toreo del bueno, de ese que es tan escaso, debido a muchas circunstancias, entre ellas al mal juego de los toros durante esta temporada. Pero esta vez, los toros de Agualuna, que tenían muy poco motor, fueron aprovechados por el diestro sevillano, que toreando lentamente, templadamente y con una porte y una elegancia sin iguales, mostró todo lo que lleva dentro. Qué manera de citar de lejos. Dejando la muleta a media altura para que sus toros no se derrumbaran y así, consintiéndolos , bordó faenas de antología, dejando ese buen sabor de boca con su toreo de maestro. Ha debido cortar las orejas de sus tres ejemplares pero debido a estar pesado con la espada solo logró un apéndice.

Corrida de rejones
El domingo próximo vienen los toros de Manuel Orbes para los rejoneadores Andy Cartagena, Diego Ventura y Jorge Enrique Piraquive, por lo que se espera, igual que el año inmediatamente anterior, un lleno completo.

Otras noticias
Está en circulación el número 35 de la revista Publikando, que dirige el aficionado y periodista José Castañeda Ramírez. Trae notas de interés para los ciudadanos del vecino municipio de Melgar y poblaciones cercanas. Y por supuesto, la crónica taurina del mano a mano del maestro Rincón y El Juli el pasado mes de diciembre.

Y hablando del maestro César Rincón, otro aficionado y periodista de vieja data, Rafael González, le rinde un homenaje al diestro colombiano, con unos poemas de su autoría, que vienen en su libro Poemas, testimonios y cuentos. Una gran obra para un gran torero.

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