Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2008/01/22 00:00

¿Cuáles son los reales efectos que tendrá en la economía las últimas decisiones tomadas por Chávez?

La militarización de la frontera hace parte o de la estrategia insultante de Hugo Chávez o de la intención de controlar el tradicional contrabando. Semana.com estuvo en la zona para mirar cómo afecta al bolsillo de la gente.

Los controles en la frontera aumentan la temperatura de la crisis diplomática entre Venezuela y Colombia.

La escalada de agravios del presidente de Venezuela Hugo Chávez va en aumento, mientras una medida del mismo tono tiene su aplicación. La semana pasada el mandatario ordenó la militarización de la frontera con Colombia, con el fin de controlar el flujo de mercancías de contrabando entre los dos países. “Si hay que armar al pueblo y a los batallones de reservistas, los llevaremos”, dijo. Esta medida se da en el marco de las delicadas relaciones binacionales que ya empiezan a verse afectadas en el terreno comercial.

Desde octubre del año pasado se había anunciado la restricción de importaciones de automóviles en el vecino país, sin embargo, dado el momento del anuncio, no se interpretó como una represalia por el tema del acuerdo humanitario. La explicación que dieron sectores industriales y el gobierno del vecino país fue que la medida tenía por objetivo la protección del mercado interno de Venezuela y el estímulo de su producción.

No obstante, después vino la decisión del presidente Álvaro Uribe de sacar de la mediación por el acuerdo humanitario a Chávez. El mandatario venezolano reaccionó con la amenaza de que eso iba a tener repercusiones, y determinó “meter en el congelador las relaciones”. Debido a la ambigüedad semántica de las amenazas de Chávez, no sólo se despertó preocupación por las repercusiones que podrían tener en el terreno político, sino en el comercial. La razón: Venezuela es el segundo socio de Colombia después de Estados Unidos y el más importante en esa materia de las fronteras colombianas. Mientras que en 2006 las exportaciones a Venezuela representaron el 9.87 por ciento, entre enero y agosto, en 2007 representaron el 15 por ciento en el mismo período. Para el año pasado las exportaciones superaron los 4.400 millones de dólares, equivalentes a un aumento del 62.9 por ciento comparado con el año 2006.

En los últimos meses, debido al control cambiario impuesto por Chávez, resulta más barato comprar algunos productos (incluso productos de manufactura colombiana), como es el caso de la línea blanca y algunos de la canasta familiar en Ureña y San Antonio (Estado del Táchira). A esto se suma la tradicional demanda de gasolina venezolana en la región.

Pero desde el domingo, la cantidad de carros en los puentes de la frontera, con dirección a Colombia es incontable. En las alcabalas y los ‘caminos verdes’ (trochas), los controles de la Guardia Nacional (GN) venezolana aumentaron con el propósito de llevar a cabo el operativo ‘Seguridad alimentaria’. Los conductores deben someterse a la revisión de los baúles de sus carros. Leche, azúcar, arroz, harina precocida, aceite de cocina, pastas alimenticias y sardinas, entre otros, son los productos que busca la GN, con el argumento de que el vecino país sufre desabastecimiento.

El Comando Regional Nº. 1 de la GN, informó que ya se ha logrado la incautación de 71.000 toneladas de alimentos y 13.600 litros entre gasolina y Acpm, que serían trasladados a Colombia. En el operativo fueron detenidos 18 camiones que transportaban productos de la canasta básica, como azúcar, arroz, pasta y leche, entre otros. “Se está frenando esta actitud irresponsable e inescrupulosa de estas personas que se están dedicando a llevarse los productos de primera necesidad hacia Colombia, aun teniendo conocimiento de la necesidad que tiene el pueblo venezolano, de su alimentación”, dijo el jefe de ese comando, Gabriel Oviedo, a Venezolana de Televisión.

Para el gobernador de Norte de Santander, William Villamizar, la medida es extrema e inoportuna debido a la sensibilidad que tienen las relaciones diplomáticas entre los dos países. Por eso prevé que tendrá consecuencias entre los nortesantandereanos, quienes ven una opción de consumo de los productos básicos más barata al otro lado de la frontera. No obstante, el funcionario adujo que el Gobierno venezolano tiene derecho a tomar las medidas “que considere pertinentes para frenar fenómenos como el contrabando de productos en la frontera con Colombia”.

Para Alfredo Yánez Carvajal, analista y ex director del Banco de Colombia de la zona de Norte de Santander, el comercio binacional en la frontera per se no debe considerarse contrabando por el solo flujo de mercancías. “Aquí lo que hay es un intercambio comercial, propio de cualquier zona frontera”, explicó. Lo que se considera contrabando es el traspaso ilegal de productos en cantidades comerciales con fines especulativos.

Con esta militarización de la zona quienes más salen perjudicados son los que compran para consumir y no los contrabandistas según dijo a Semana.com, Luis Carlos Gaitán, presidente seccional Norte de Santander de la Federación Nacional de Comerciantes (Fenalco). Además, argumentó que el consumo de productos en Venezuela es alentado por la tasa fija del dólar instaurada por el mismo Chávez, que debido a la ganancia que produce por reconversión estimula este tipo de fenómenos: “es absurdo instaurar una medida de estas. Es como pensar que se puede detener el desbordamiento de una represa con las manos. Si el problema es la seguridad alimentaria interna, la solución es acabar con el control cambiario que desestimuló la producción”, dijo.

Sin embargo este tipo de medidas son habituales en la frontera. Cuando el cabecilla de las Farc, Rodrigo Granda, fue capturado en territorio venezolano, se generó una crisis diplomática con repercusiones semejantes. La interpretación de esta disposición, entonces, tiene dos lecturas: Chávez lo hace para evitar que los productos subsidiados sean consumidos por colombianos, o lo hace como parte de la escalada de insultos al Gobierno colombiano.

Sobre lo primero, hay que decir que la determinación no es del todo efectiva, porque las mafias siguen funcionando en complicidad con las mismas autoridades. Durante mucho tiempo la Guardia Nacional ha estado en la frontera controlando el paso de vehículos y permitiendo el paso de mercancías a cambio de dinero. Quienes se ven afectados son los ciudadanos del común, que por lo general tienen familiares en los dos lados de la frontera y la doble nacionalidad, cuyo abastecimiento es para consumo doméstico. Sobre lo segundo, la medida busca generar incertidumbre, un impacto psicológico en aras de ejercer presión. Las medidas podrían ser ejecutadas sin el lenguaje amenazante.

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