Martes, 24 de enero de 2017

| 2007/02/08 00:00

Cuarta víctima asesinada, ahora en Antioquia

Carmen Santana fue asesinada este miércoles en Apartadó, Antioquia, luego de haber visitado la Comisión Nacional de Reparación para denunciar el homicidio de su esposo, hace 12 años.

Cuarta víctima asesinada, ahora en Antioquia

Las víctimas de los paramilitares vuelven a ser víctimas. Esta vez el lamentable turno fue para Carmen Cecilia Santana Romaña, una joven de 28 años y madre de tres hijos, baleada en Apartadó este miércoles, dos meses después de haber denunciado ante la Comisión Nacional de Reparación la muerte de su esposo Marco Tulio Hernández, un trabajador bananero asesinado en 1995.

El homicidio ocurre tan sólo ocho días después del asesinato de Yolanda Izquierdo, una líder que impulsaba a víctimas de las AUC en Córdoba para que denunciaran su desplazamiento y recuperaran las tierras que hace 10 años les arrebataron hombres de los hermanos Castaño Gil. Muy seguramente, la muerte de la antioqueña se debió a sus intentos por denunciar también las injusticias de los paramilitares.

Carmen, después de Yolanda, de Óscar Cuadrado Suárez (en Maicao); y de Gustavo Espitia (en Cotorra, Córdoba), es la cuarta persona asesinada por reclamar los derechos que como víctima le ha dado la ley de Justicia y Paz.

Un comunicado de la Comisión de Reparación dice que en noviembre del año pasado Carmen Cecilia se entrevistó con Patricia Buriticá, uno de los miembros de dicha organización, a quien le preguntó qué debía hacer para ser reparada por la muerte del padre de sus hijos. Al parecer, la intimidación y el miedo la desterraron de Antioquia de donde salió directo a Villavicencio, donde vivía como desplazada.

Buriticá sostiene que la joven mujer se sintió segura en la conversación que sostuvieron, ya que “no había encontrado la oportunidad de denunciar o comentar los hechos con personas diferentes a su propia familia”. Al terminar el encuentro, Carmen ya sabía cómo proceder para reclamar la ayuda humanitaria que, muy seguramente, le ayudaría a minimizar los problemas económicos por lo que atravesaban ella y sus hijos Andrés, Sebastián y Camila.

A finales de diciembre, aunque con miedo, tomó dos decisiones importantes: denunciar ante las autoridades el homicidio de Marco Tulio y regresar a su departamento. Sin embargo, las balas callaron su denuncia este 7 de febrero, frustraron la posibilidad de que tres niños pudieran crecer al menos con su madre y remataron a una víctima que pedía justicia.

Está visto que Yolanda Izquierdo no fue la última víctima y como van las cosas, Carmen Cecilia tampoco lo será. No basta sólo con ponerse las manos en la cabeza, repudiar el hecho públicamente y decir que las víctimas tienen las suficientes garantías para que denuncien. Los resultados tienen que verse. Y por lo menos hay que empezar por no ver más víctimas re-víctimas asesinadas en las calles.

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