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| 2/28/2006 12:00:00 AM

Cuatro años de dolor

El aniversario del secuestro de Ingrid Betancourt sirve de pretexto a Juan Martín Restrepo Betancourt para reflexionar sobre el secuestro de los soldados que luchaban por darles tranquilidad a los colombianos.

Cuatro anos de dolor, cuatro anos de angustia esta cumpliendo el pueblo colombiano, y muy en especial la familia de Ingrid Betancourt. La incertidumbre sobre su paradero, y lo que es peor, sobre su real estado, son motivo de zozobra para su familia. Lo mismo debe sucederle a cualquier familia que tenga un ser querido privado de la libertad por culpa de una guerra que durante más de cuarenta anos ha librado el pueblo colombiano, sin tener hasta ahora un resultado concreto.

Lo que no podemos olvidar bajo ningún punto de vista los colombianos es que ese dolor que desafortunadamente está viviendo la familia de Ingrid Betancourt, es el mismo dolor que están viviendo en estos momentos miles de familias en este país, como lo son las de los soldados, las de los congresistas, o las de la simple gente del común que día a día pierde las esperanzas de volver a ver a sus seres queridos.

Leyendo en días pasados, la entrevista de Yamid Amat a los escoltas de Ingrid Betancourt, nos damos cuenta que desafortunadamente su secuestro solo tuvo una culpable. Esta no fue otra distinta que la misma Ingrid, así se quiera mostrar al Gobierno como el único responsable, ya que ella, más por terquedad que por otra cosa, decidió embarcarse en  una aventura que tenía todos los tintes de ser un laberinto sin salida tal y como se le había advertido y tal y como terminó sucediendo.

Claro que lo anterior no justifica bajo ningún punto de vista el suceso en sí. Pero si sienta un precedente de que por más valor que sintamos tener algunas veces, debemos estar atentos a las indicaciones que se nos hacen, en este caso las autoridades, por que si no, las consecuencias pueden ser funestas no solo para nosotros, si no para nuestras familias, y en muchos casos para el país entero.

Pero por más importancia que tenga el cargo al cual aspiraba en ese momento Ingrid, no podemos pensar en que son menos importantes los demás secuestrados de este país, como es el caso de los soldados. Ellos se encontraban velando por la seguridad de todos, para que  tuviésemos un mejor porvenir. Nos estaban brindando la seguridad y la paz que un punado de hombres, la mayor parte de los cuales se encuentran peleando por una causa de la cual realmente no saben nada, nos han querido quitar.

Solo queda esperar que los ilegales de este país tomen cordura, y brinden realmente la posibilidad de que estas personas puedan volver a ver a sus familias, para que muchos de ellos puedan conocer a sus hijos. Porque realmente uno no entiende como se puede pelear por el bienestar del pueblo cogiendo a ese mismo pueblo a mansalva, matándolo, secuestrándolo, quitándole la posibilidad de vivir. Entre todos tenemos que luchar, desde el sitio que nos sea posible,  para hacer de Colombia un país mejor.



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