Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2008/04/09 00:00

De guerrero a pacifista

Francisco Galán fue un dirigente radical de Eln, y ahora que anunció que no cree más en las armas, la organización guerrillera le quitó cordialmente la vocería en los diálogos de paz. Esta es su historia.

De guerrero a pacifista

Hay días históricos, y el pasado 3 de abril fue uno de ellos. Francisco Galán, uno de los cinco dirigentes más importantes de la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional, Eln, visitó al presidente Álvaro Uribe, para comunicarle “de manera voluntaria he tomado la decisión de renunciar a la guerra, no a mis convicciones. He renunciado a la guerra, creo que es el momento en que el país se debe comprometer en buscar la paz”.

Esta rotunda y clara afirmación de total deslinde con la acción armada, coloca a Galán por fuera de la estrategia del Eln, de mantenerse en las armas, así sea de manera simbólica, porque desde hace cinco años, se puede afirmar que gran parte de sus estructuras están en un cese del fuego no declarado.

Pero por supuesto que esta visita de Francisco Galán, no se podía quedar sin respuesta por parte del Eln y ésta no demoró. El domingo 6 de abril, se conoció el comunicado del comando central del Eln en el que afirmó: “Que los puntos de vista expresados por Francisco Galán, no comprometen al Eln porque no corresponden con su pensamiento.
Que a raíz de estas actividades y de sus puntos de vista, hemos definido suspender su condición de vocero y miembro de la delegación del Eln, para los diálogos con el Gobierno del presidente Uribe.”. Marcó así un deslinde total con el viejo copartidario, pero esta es una separación amistosa y llena de respeto, de parte y parte, de Galán hacia la dirección del Eln y de ellos hacia su histórico compañero de luchas.

Francisco Galán, cuyo verdadero nombre es Gerardo Bermúdez, es representante de esa generación de colombianos que optaron por la rebelión armada, desde los años sesenta. Su familia vivió los rigores de la violencia en el Valle, donde nació en 1948. Se vinculó al seminario a los 15 años con la comunidad capuchina en Pasto y se salió a los 21, faltándole poco para ser ordenado sacerdote.

Lo marcó de manera profunda conocer la entrada del cura Camilo Torres a las filas del Eln y vio en su opción por la lucha armada un camino a seguir. Así que siguió sus pasos y entró al Eln en 1971. Fue guerrillero en Nariño durante cinco años, luego se trasladó a Boyacá. Allí hizo trabajo político con los obreros de la siderúrgica de Paz del Río. El Ejército lo intenta capturar, pero se les escapa con ayuda de los obreros.

Se fue luego Barrancabermeja, a donde continúa construyendo redes clandestinas del Eln. En 1980 lo capturaron y pasó casi dos años en la cárcel. Cuando salió libre siguió en la guerra y logró sobrevivir las múltiples purgas internas del Eln y los duros golpes que le propinó la Fuerza Pública.

Francisco Galán es quien llevó a que un grupo campesino radical del Sarare en Arauca ingresara en 1979 a la guerrilla del Eln y creara el belicoso Frente Domingo Laín. Desde allí, en el nororiente colombiano, Galán se convirtió en el jefe de las estructuras armadas más guerreristas y contrarias a buscar una salida política al conflicto. Por esto mismo, por su ascendencia en la organización guerrillera y ya siendo miembro de su dirección general, en 1991, Manuel Pérez, el jefe máximo del grupo subversivo, lo designó para representarlos en los diálogos de Caracas y Tlaxcala, que el Presidente Gaviria desarrolló con ellos y con las Farc. Era la primera vez que el Eln se sentaba a negociar con un gobierno, y por primera vez el país conoció a Galán.

A las preguntas sobre los secuestros y las voladuras de oleoductos que hacía su organización, el vocero respondía con total desparpajo, “Si lo hacemos, porque estamos en medio de una confrontación armada y lo vamos a seguir haciendo hasta que este régimen de hambre y violencia no cambie”. Nunca eludió un debate y siempre sostuvo que representaba una organización en armas y lo hacía con orgullo y altivez.

Fue capturado en diciembre de 1992, a las afueras de Bucaramanga. Nunca ha hablado públicamente de esta situación, pero al parece fue tratado de manera humillante. Después de tanta violencia, su grupo armado había cosechado mucha rabia. Permaneció cerca de dos años en una guarnición militar, en condiciones de extrema dificultad, hasta que llegado el gobierno del Presidente Samper, fue trasladado a la cárcel Modelo.

Entonces, hacia 1994, se le reconoció el carácter de interlocutor y el Eln lo designó como vocero, función que cumplió hasta el pasado jueves, cuando le fue suspendida esa condición. Durante sus trece años de cautiverio siempre buscó promover la solución política. Más aún cuando, estando en su celda del pabellón de máxima seguridad de la cárcel de Itaguí, vio las imágenes de los aviones estrellándose contra las Torres Gemelas en Nueva York, el 11 de septiembre de 2001. Cuenta que entonces se dijo: “La lucha armada no tiene ningún sentido ni posibilidad luego de esto”.

Francisco Galán, ha mantenido un diálogo fluido con la dirección del Eln en estos últimos años. Conversó con Antonio García, durante todo el 2006 y luego con Pablo Beltrán en el primer semestre de 2007, ambos integrantes del Comando Central del Eln (Coce). Permaneció con ellos durante semanas y poco a poco fue planteando su idea de la imperiosa necesidad de salir de la guerra por la vía negociada.

En noviembre pasado tuvo la oportunidad de hablar con Nicolás Rodríguez Bautista, conocido como Gabino, máximo comandante del Eln, en Caracas. No lo veía desde hacía 16 años. Allí, durante largas horas le planteó sus ideas actuales: no deseaba volver al monte, ya no creía en la acción armada, no se iría del país, si debía volver a la cárcel lo haría y su firme convicción era dedicar todas sus energías y capacidad a participar de un consenso nacional por la paz, con todos los factores de violencia en el país.

Gabino lo escuchó con atención y le dijo que el Eln era profundamente respetuoso de sus decisiones, lo cual queda corroborado con el texto en el que anuncian su finalización como miembro negociador del Eln. “Francisco Galán no encontrará impedimentos en el Eln para desarrollar su opción política como lo considere pertinente”.

El país ha ganado pues el otrora guerrerista Francisco Galán se ha convertido en un gran aliado para la paz y el acto de establecer una interlocución directa con el Presidente Álvaro Uribe Vélez, lo coloca en un papel de promotor firme de la construcción de un acuerdo negociado con el ELN, tarea nada fácil y Galán lo sabe.

lcelis@nuevoarcoiris.org.co

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