Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2006/02/12 00:00

De paseo por el museo

La exposición 'Caribe espléndido' es una buena excusa para visitar el Museo Nacional y ver todo lo demás, que también vale la pena. Plan recomendado.

'Mulata cartagenera', Enrique Grau (1940)

La exposición 'Caribe espléndido' es un despliegue de música, color, tradición e historia.

A más de un cachaco le hervirá la sangre al visitarla. ¿Por qué tanto escándalo por la cultura costeña? ¿Por qué siempre Gabo? ¿Qué tienen de importante los acordeones para estar tan de moda? ¿Por qué el Museo Nacional, el más importante del país, le dedica todo un piso al Caribe? ¿Por qué tanto despliegue?, se preguntarán. Con una visita rápida a la exposición obtendrán respuestas. Aquí les ayudamos con algunas.

¿Qué tienen en común Lucho Bermúdez, Francisco el Hombre, Estercita Forero y Toto La Momposina? Que todos, además de ser reconocidos mundialmente como músicos de primer orden, son costeños.

¿Qué tienen en común Gabriel García Márquez, Manuel Zapata Olivella y Álvaro Cepeda Zamudio? Que todos, además de ser reconocidos mundialmente como escritores de primer orden, son costeños.

¿Qué tienen en común Enrique Grau y Alejandro Obregón? Que todos, además de ser reconocidos mundialmente como pintores de primer orden, son costeños.

¿Cuál es la música y el instrumento más representativo de nuestro folclor? El acordeón, que, si bien vino de Alemania, fue adaptado y adoptado por los costeños. Hoy hasta los músicos del 'interior' lo usan para su música.

La exposición da todas estas respuestas con la música que le permite oír al espectador, con los instrumentos que exhibe, con los videos. Es un excelente montaje.

Una pregunta final: ¿hay alguna zona del país que reúna todos estos personajes y símbolos nacionales? No, y hay una explicación para esta explosión cultural. Pasó simplemente porque, gracias a su ubicación geográfica, los costeños tuvieron más oportunidades de abrirse al mundo, de experimentar con nuevos sonidos e instrumentos. A principios del siglo pasado, todo llegaba a los puertos de Barranquilla y Cartagena. Los extranjeros que venían con su música, sus anécdotas y sus conocimientos, llegaban y se quedaban en esta zona del país. Pocos se le medían a un viaje de meses a caballo o por el río Magdalena para llegar al 'interior'. Por eso toda la cultura costeña es un híbrido.

Vale la pena ir a la exposición. Estará abierta hasta el 26 de febrero de 2006. Pero es imposible no aprovechar la entrada (2.000 pesos para estudiantes y 3.000 pesos para particulares) para visitar otras nuevas adquisiciones, como 'Miss Museo', un recorrido fotográfico y documental por la aparición de la mujer en la escena política y cultural en el siglo pasado; y 'Resonancias desde la prisión', una instalación original y descrestante que le recuerda al espectador que antes de que hubiera visitantes que entraban y salían a su antojo, en las instalaciones del museo había presos con mil historias para contar.

Si tiene tiempo de sobra también puede recorrer las exposiciones permanentes, una buena excusa para recordar la historia colombiana, llena de próceres ególatras y machos, con sus respectivas armas y sillas de montar. Y por último, puede descansar del recorrido y tomarse algo en Sala 18, la cafetería. Sus instalaciones recibieron el Premio Nacional de Arquitectura hace algunos años. ¿Algo más?

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