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| 7/25/2004 12:00:00 AM

"Desde Europa se ve bien el principio de establecer un proceso de paz"

Jean Michel Blanquer, académico francés y especialista sobre Colombia, deja la dirección del Instituto de Altos Estudios de América Latina de la Universidad de la Sorbona.

Durante su gestión el tema colombiano tuvo un importante relieve. Durante el proceso de paz de la administración Pastrana, los miembros de las Farc y del ELN pasaron por el centro docente; se creó una cátedra sobre Colombia y se constituyó un comité de académicos europeos para analizar la problemática colombiana. En entrevista para SEMANA dio un balance sobre su paso por el Instituto, su visión de las relaciones Europa-América Latina y sobre temas de actualidad política, como el proceso de paz con los paramilitares y las conversaciones con el ELN. SEMANA.COM: ¿Qué balance haría de su gestión el Instituto de Altos Estudios de América Latina? J.M.B.:El Instituto tiene una historia muy valiosa y muy interesante porque fue fundado exactamente hace 50 años por un grupo de expertos franceses en ciencias sociales que se dedicaba a América Latina. Hablo de intelectuales como Lévy Strauss en sociología, Fernand Braudel en historia o Paul Rivet. Desde su nacimiento, hace más de un siglo, el Instituto ha tenido una excelencia científica que se combina por este amor hacia América Latina. Cuando llegué al Instituto me di cuenta de la importancia que tenía esta herencia tanto intelectual como afectiva. Desde entonces nos hemos propuesto evolucionar con América Latina. El desafío ha sido el de abrirse más a la sociedad civil europea para dar a conocer de una mejor forma esta región; a los poderes públicos y a sus acciones en América Latina; abrirse más a las empresas para entender sus acciones en la región; ampliar el debate con las ONG y los medios de comunicación. SEMANA.COM: ¿Qué lectura tiene de la región latinoamericana? J.M.B.: Habría que empezar con los puntos buenos, puesto que siempre se hace una lectura negativa. Si se toman los últimos siete años de historia de los países latinoamericanos, se puede ver que a pesar de lo que muestran las encuestas sobre la decepción de la gente, la democracia se ha consolidado. Por ejemplo, vemos que Argentina hoy tiene una legitimidad fuerte frente al poder político. Las dificultades sociales y ciertos fracasos del modelo neoliberal son el resultado de estas encuestas. En realidad, en la última década ha habido una consolidación democrática con dificultades y diferencias en algunos países. En segundo lugar, ha habido un progreso de la integración regional. Esto es también un elemento positivo y creo que el Mercosur ha sobrevivido a la crisis Argentina. Los acercamientos entre la Comunidad Andina de Naciones y el Mercosur dejan ver perspectivas de una unidad latinoamericana. En tercer lugar, hay un nivel de maduración de los sistemas políticos. La llegada al poder de gobiernos razonables de izquierda o de gobiernos reformistas es un elemento importante para la estructuración política de América Latina. Esto es válido también cuando se mira, por ejemplo, la llegada del presidente Fox a México. Estos son tres puntos muy importantes que hay que subrayar. Por otra parte, sigue habiendo muchas dificultades. El primer problema es el de la justicia social y las desigualdades. Se necesitan reformas enormes en el ámbito fiscal y en el desarrollo de mecanismos de solidaridad. Lo que nos lleva a pensar que el tema del progreso de América Latina en el futuro será la mejor redistribución gracias a las políticas fiscales y a fondos regionales en el marco de la integración que permitan una cohesión territorial gracias a mecanismos de financiamiento de las regiones más pobres. SEMANA.COM: Esto se relaciona con las conclusiones de la pasada Cumbre UE-América Latina sobre el tema de la 'cohesión social'? J.M.B.: Sí claro. La cohesión social es oficialmente el tema central de la concepción europea. Se decidió en el Consejo de Lisboa hace unos años y por lo tanto es la espina dorsal. Así mismo Europa ha querido incluir este tema en su relación con América Latina. A mí modo de ver la mejor forma de alcanzar la cohesión social con el apoyo de la Unión Europea es tener en cuenta sus fondos estructurales. Experiencia que ha sido la más exitosa de la construcción europea puesto que ha sido el gran factor de crecimiento de países como Grecia, Portugal y España, entre otros. Este tipo de fondos puede tener un efecto multiplicador sobre el desarrollo de la región. Por ejemplo, a través de las grandes obras de infraestructura que se conciben en este momento en América del Sur, México y América Central con los programas de Iirsa y Plan Puebla Panamá. SEMANA.COM: Con la Europa de los 25, dónde queda América Latina frente a este escenario? J.M.B.: Efectivamente, ahora Europa tiene una mirada hacia el Este y la consagración de fondos más grandes hacia esta parte del mundo, en detrimento de los programas con otras regiones. Creo que para esto se deben construir alianzas dentro de la UE para defender el interés de la relación con América Latina. En particular, los países euro-latinos como Portugal, España, Francia e Italia deben unirse para proponer cooperaciones que refuercen esta relación. SEMANA.COM: Hablemos ahora de Colombia. ¿Cómo ve usted las negociaciones de paz con los paramilitares? J.M.B.: Desde Europa se ve bien el principio de establecer un proceso de paz. Es positivo concebir soluciones que incluyan una visión de justicia y de paz. Dialogar nunca es negativo. En este sentido la estrategia actual puede ser interesante. Sin embargo existen dos lecturas sobre este proceso. La primera sobre la posibilidad de neutralización de una manifestación armada de extrema derecha. Esa es la visión optimista. La otra ve este diálogo como la consagración de una cierta complicidad entre el Estado colombiano y las AUC. Esto conlleva no a una desmovilización de los paramilitares sino a una paramilitarización del Estado. Hoy se convive con dos escenarios: la esperanza de un resultado hacia la paz y la inquietud de la paramilitarización de muchas regiones. Desde la contrarreforma agraria actuada por los paramilitares, la consecuente apropiación territorial de señores feudales, de caciques y caudillos que mezclan todos los tipos de poderes, armado y político. Esto es negativo. No muestra la verdadera cara de Colombia y por supuesto alimenta la preocupación de estar pasando de un infierno al otro. SEMANA.COM: ¿Cuál es su opinión de la ausencia de Europa en la instalación de los diálogos? J.M.B.:Hay temor en Europa frente al proceso colombiano. Eso se debe a la experiencia de años anteriores. La UE siempre ha legitimado a los gobiernos colombianos y en particular al gobierno del presidente Pastrana. La evolución de los acontecimientos del proceso hizo que éste pareciera como un fracaso. Por lo tanto, los actores de la UE tienen la idea de que no hay que meterse en la complejidad colombiana. Esto es muy negativo porque lleva a que la UE no tenga una verdadera política para Colombia. Es más bien una política fragmentada, con cooperaciones, apoyos que pueden ser muy positivos y valiosos pero que no representan una verdadera participación y contribución a las soluciones de esta problemática. Es una especie de asistencia social para Colombia y eso no es suficiente. En el caso de Estados Unidos cualquiera que sea el análisis, se puede ver que sí existe una verdadera política. Con su temor, Europa no está a la altura de lo que debería ser su apoyo y su relación política con Colombia. SEMANA.COM: ¿Cómo ve las negociaciones que se inician con el ELN? J.M.B.:Hay muchos elementos que hacen pensar una vez más que podría tratarse de un ejercicio útil al ELN para existir políticamente y al gobierno para demostrar que sí tiene voluntad en esta materia. Si eso es así sería una pérdida de tiempo para los dos. No vale la pena. Si se obtienen resultados, puede ser muy positivo porque en primer lugar, permitiría simplificar las negociaciones, quedando sólo por fuera las Farc. Las cosas serían más entendibles, menos complejas. En segundo lugar, permitiría que por la vía civil este grupo se consolide políticamente. SEMANA.COM: En su ultimo libro "Una democracia asediada", Eduardo Pizarro afirma que las guerrillas de las Farc y del ELN han tenido un declive constante. En el ámbito interno por "la revolución estratégica de las Fuerzas Militares" y en el ámbito internacional por el tema del 11 de septiembre. ¿Usted qué opina? J.M.B.:Sin duda el declive con el ELN es cierto. Se debe en gran parte a que esta guerrilla no se ha beneficiado del tráfico de drogas. Se sabe que había renacido en los 80 gracias a los secuestros en las zonas petroleras. Hay una relación muy fuerte en la canalización de recursos y la fuerza. El ELN está en un período muy difícil incluso en su relación con las Farc. Esto es cierto. Lo de las Farc es mucho más difícil. Hay dos interpretaciones. La de Eduardo Pizarro pero también la interpretación de que la situación actual corresponde a un repliegue estratégico por parte de las Farc. De todas formas, si hay un declive de esta guerrilla, se debe a los últimos meses y a los alcances de la política de seguridad democrática y al nuevo método del ejército. Yo pienso que las Farc son demasiado fuertes para ser debilitadas. Pueden conocer un cierto declive pero no van a morir a corto plazo y por eso cualquiera que sea la política de seguridad, es necesario contar con una política de paz. SEMANA.COM: Hace unas semanas el candidato presidencial Antanas Mockus estuvo en París recibiendo un Honoris Causa de la Universidad de Saint Denis. ¿Cómo ve la candidatura de Antanas Mockus? J.M.B.: Tengo una gran admiración por el ex alcalde. Es una persona extraordinaria y es un caso muy interesante porque en el ámbito mundial expresa la riqueza colombiana. Tiene una capacidad de imaginación e invención impresionante en el terreno político. Escuchar y leer a Antanas Mockus produce un gran optimismo sobre Colombia. Esto confirma el carácter particular de este país y las cosas buenas que tiene. El caso Mockus muestra la fuerza del voluntarismo, la fuerza del optimismo, de la originalidad e invención colombianos. Hablaba anteriormente del nacimiento de una izquierda de gobierno en América Latina. No sé qué va a pasar en las futuras elecciones o cómo se van a coordinar entre las diferentes personalidades. Es importante que haya personalidades como Mockus, Garzón y como Ingrid. En el futuro podrán estructurar una alternativa dentro del sistema político que es muy importante para el país. Puesto que ahora hay un nivel de derecha con el Presidente de la República, es importante que se consolide también una fuerza de gobierno de izquierda. * Corresponsal en París
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