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| 3/3/2003 12:00:00 AM

Discusión bizantina

El caso de la niña nicaragüense de 9 años que abortó después de ser violada volvió a poner en el escenario mundial el polémico tema que desde siempre ha causado divergencias entre la Iglesia y las leyes. En Colombia la situación no es distinta.

Colombia es uno de los pocos países en el mundo que no aceptan, bajo ninguna circunstancia, el aborto. En septiembre del año pasado la senadora Piedad Córdoba presentó un proyecto de ley que pretende despenalizarlo para ciertos casos. Sin embargo, los senadores ponentes, Gustavo Sosa y Flor Genecco, no han pasado el proyecto a plenaria porque no se han puesto de acuerdo. Mientras tanto, la Iglesia continúa oponiéndose y, como en Nicaragua, amenaza con excomulgar a quienes recurran a él. Se retoma la discusión bizantina.

Colombia es, junto a países como El Salvador, Uruguay, Chile y Namibia, opositor del aborto bajo cualquier circunstancia. Esto indica que no se podrá efectuar ni siquiera en caso de violación, ni de enfermedad del feto ni de la madre.

Para los casos de enfermedad, países como Nicaragua, México, Brasil, Argentina, Venezuela, Irlanda, Rumania y Guyana, permiten que se lleve a cabo un 'aborto terapéutico'. Por su parte, otros países como Croacia, Cuba, Alemania y Estados Unidos, no presentan ninguna restricción a la mujer que quiera llevar a cabo un aborto.

El artículo 124 del Código Penal colombiano establece que la mujer que efectúe o permita que se le realice un aborto enfrentará de uno a tres años de prisión. En caso de violación o inseminación artificial sin consentimiento, la pena se reduce tres cuartas partes. Sin embargo, a juicio de algunos miembros de la sociedad civil, la reducción de la pena no es suficiente. "Es imposible que se penalice el aborto en un país con niñas violadas al final de los combates por conflicto, recesión económica creciente, desplazamiento", explica la sicóloga Florence Thomas, coordinadora del grupo 'Mujer y sociedad' de la Universidad Nacional, y agrega: "La legislación sobre el aborto la han cambiado en todos los países democráticos excepto en Colombia".

Este tipo de argumentos motivaron el proyecto de ley de la senadora Córdoba, que, entre otros puntos, propone que el aborto se despenalice en caso de violación, inseminación artificial sin consentimiento y peligro de la madre en el embarazo. Sin embargo una pronta solución se ha visto perjudicada por la eterna división entre los dogmas religiosos y los avances legislativos. Ni siquiera los ponentes del proyecto, los senadores Flor Genecco y Gustavo Sosa han podido ponerse de acuerdo.

La primera se encuentra en total desacuerdo, porque considera que el derecho a la vida se vería afectado por la decisión de despenalizar el aborto. "Si el asunto es evitar el embarazo en jóvenes, se puede recurrir a campañas concretas de educación. En caso de violación, existen casas de adopción y otras medidas que no implican vulnerar el derecho a la vida", asegura.

Por su parte el senador Sosa está de acuerdo con la despenalización únicamente en los casos anteriormente mencionados y espera presentar la ponencia en el menor tiempo posible, ya que el desacuerdo con la senadora Genecco y la prelación que se le había dado a la reforma laboral en el Congreso, aplazaron su desarrollo.

Sin embargo en el tema de Nicaragua, tener una legislación que permite el 'aborto terapéutico', no impidió que el caso de la niña fuera cuestionado por la Iglesia. El cardenal nicaragüense Miguel Obando y Bravo excomulgó a los médicos y a la familia de la menor por llevar a cabo el aborto.

Y es que la Iglesia desempeña un papel importante en la toma de una decisión, por estar siempre a la defensa del derecho a la vida. "La vida desde la fecundación hasta el desarrollo de la misma es sagrada. Por eso no es posible el aborto, ni por medios terapéuticos, ni por nada. Lo que hay que hacer es educar", dice el padre Alirio López, consejero de Vida Sagrada de la Alcaldía Mayor.

Respecto al papel de la Iglesia, Florence Thomas sostiene que, "el Estado no debe confundir las leyes civiles con dogmas religiosos. Somos un país con una legislación del siglo XIX. Todavía son los obispos los que hacen la ley".

La del aborto es una discusión que siempre ha causado controversia en el mundo religioso y por ende en el legal. Y, aunque el proyecto de ley que entrará a discutirse en el Senado sea aprobado, la Iglesia siempre se opondrá a él, y defenderá el derecho a la vida en un país en el que éste es violado cada segundo. Por ello no se podrá llegar a un punto en común y será objeto de enfrentamiento entre los dos puntos de vista.

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