Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2007/01/16 00:00

El accidente del bus en Cesar confirma los riesgos de viajar por las pésimas carreteras de Colombia

La muerte de 20 personas de una misma familia en una carretera del Cesar cerró el retorno de vacaciones. Millones de viajeros transitaron por peores carreteras, con mala señalización y con una infraestructura que para nada corresponde al siglo XXI. Escriba en SEMANA.COM cómo encontró el estado de las vías.

En lo que va del año los accidentes en las carreteras aumentaron un 98 por ciento con respecto al año anterior.

A las 2:30 de la tarde del lunes 15 de enero, el bus de la empresa Transoriente que venía desde Santa Marta estaba en el punto conocido como Lomalinda; a los pasajeros les faltaban unas 13 horas para llegar a Medellín. Pero se encontraron de frente con la muerte: una tractomula cargada de carbón perdió la dirección y arrolló el vehículo. Fue el mayor accidente de tránsito en esta época de vacaciones.

A raíz de este accidente, el Procurador General le exigió al ministerio de transporte tomar las medidas necesarias para mejorar la seguridad en la carretera, que es conocida entre los conductores como la ‘vía de la muerte’.

Según el ministerio público, los camiones que transportan el carbón por esta vía acumularon 522 comparendos en 2006. Por eso sentenció a las autoridades a mejorar los controles a los transportadores para evitar la intervención directa de la procuraduría.

Y es que la tragedia se dio no solo por el problema mecánico que presentó el camión. A este hecho hay que sumarle que esta parte de la vía al mar es bastante estrecha, por lo que los conductores tienen que lidiar constantemente con que quienes vienen en sentido contrario invadan su carril. Además, por ser una vía recta, los carros alcanzan velocidades más altas de las permitidas.

Precisamente estos dos motivos: invasión de carril y exceso de velocidad, son las principales causas de accidentalidad en las carreteras. Y es que la muerte de estas veinte personas es tristemente la más grave ocurrida en las vías colombianas desde hace muchos años. Pero estuvo lejos de ser el primer accidente de tránsito de la temporada de vacaciones.

Según los reportes de la Policía de carreteras, entre el 1 de diciembre del año pasado y el 4 de enero se presentaron 181 accidentes que causaron la muerte de 101 personas y dejaron heridas a 234. Si las cifras son de por sí alarmantes, lo que más aterra es que en comparación con el mismo periodo del año pasado, los accidentes aumentaron un 70 por ciento.

Pero el dato más impresionante se da en estos primeros 15 días del año. Los accidentes aumentaron en un preocupante 98 por ciento: 71 personas han muerto en 109 accidentes de tránsito.

Si bien es cierto que la irresponsabilidad de los conductores ocasiona buena parte de las fatalidades en la vía, el estado de las carreteras también juega su parte. Aunque Invías reportó normalidad general -exceptuando algunos cierres en las vías al Caribe y en Nariño-, lo cierto es que las carreteras están lejos de poder soportar un alto flujo como el que se presentó en estas vacaciones, cuando cerca de 1.400.000 carros rodaron por las vías.

Por ejemplo, en el accidente de Lomalinda, el conductor del bus no habría tenido la oportunidad de ‘hacerle el quite’ al camión, pues la carretera en ese punto está lejos de ser la autopista amplia por la que, se supone, se comunica el interior del país con la costa. Esto, sin contar con los problemas de señalización en varios trayectos y el mal estado de las vías.

Y es que ya está visto que la gente dejó de sentir miedo de andar por las carreteras. La militarización de las vías y la seguridad democrática les ayudaron a todos a volver a salir de sus casas. Lo que viene ahora es que los colombianos no solo ‘Vivan Colombia y viajen por ella’, si no que sepan que no van a morir en el intento por la imprudencia de alguien más o porque no tuvieron hacia donde dirigir su timón si algún otro vehículo se les venía de frente.

Basta citar algunos casos: ¿cómo puede ser competitivo el país y cómo hacer que su movilidad funcione con el estado de la mal llamada autopista Bogotá-Medellín? O ¿cómo hablar de eficiencia cuando en algunas carreteras se armaron colas hasta de dos horas para pagar un peaje? O ¿quién responde por los accidentes de automóviles causados por aceite derramado por mulas o volquetas que se queda allí en el asfalto?

SEMANA.COM invita a los lectores que durante estas vacaciones viajaron a que cuenten su experiencia de cómo encontraron las vías del país. Escriba a columnasdellector@semana.com y por cuál carretera transitó, cómo la encontró y sus comentarios acerca de la misma.


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