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| 3/12/2008 12:00:00 AM

El alcalde de Cali firmó pacto con las barras bravas

Agitadores del estadio Pascual Guerrero serán indultados tras comprometerse a donar sangre, reparar daños materiales causados y participar en jornadas sociales en parques. En pelea del sábado hubo un policía herido y 80 personas lesionadas.

Por estos días están de moda las reconciliaciones, el perdón, los abrazos y el apretón de manos. A la histórica audiencia de la Cumbre De Río en la que se puso fin a uno de los conflictos diplomáticos más difíciles en la historia de países como Colombia, Ecuador, Nicaragua y Venezuela, se suma ahora otra de menos proporción, pero con resultados igualmente trascendentales para la reconciliación local. Esta vez los protagonistas no son Presidentes, sino hinchas moribundos. La causa del problema no fue traspasar una línea imaginaria que divide naciones, sino por agredir la racionalidad propia del ser humano. Los resultados de ese pleito no fue la baja de un jefe guerrillero, sino la lesión con arma blanca a un policía, heridas a 80 civiles y daños materiales a un escenario deportivo.

La milagrosa reconciliación comenzó tres horas después de que la Policía Metropolitana de Cali informara ayer martes que tenía los nombres de al menos once de las personas que participaron en los disturbios del clásico vallecaucano, aparecieron los responsables. Hasta la sede principal de la institución llegaron por su cuenta los jóvenes cuyas identidades estaban plenamente confirmadas. Ellos eran los protagonistas de la gresca del sábado anterior en el estadio Pascual Guerrero de la capital del Valle, que opacó el clásico futbolístico entre el América y el Deportivo Cali y en el que resultó herido con cuchillo un miembro del Escuadrón Móvil Antidisturbios, Esmad. El incidente originó que la Dimayor suspendiera por tres fechas el estadio y una multa de $4.615.000 para la plaza, en partidos del América. Técnicos y algunos jugadores de ambos equipos también fueron sancionados con fechas de suspensión.

Aunque sorprendió a muchos la actitud conciliadora de los hinchas pertenecientes a la denominada barra brava El Barón Rojo del equipo escarlata, era de esperarse. Primero, porque sus rostros aparecen en decenas de fotografías y videos que los medios de comunicación captaron durante el incidente; ese material ya estaba en poder de las autoridades. Y segundo, porque el problema como tal tuvo su origen no por un enfrentamiento entre barras, sino al parecer por un incidente aislado entre dos personas que estaban en la tribuna sur del estadio y cuyo efecto aumentó como una bola de nieve en medio del clásico. Aunque para muchos de los hinchas el enfrentamiento empeoró “Debido al mal manejo que le dieron las autoridades al hecho”, explicó Felipe Garcés, integrante de El Barón Rojo, barra brava que cuenta con al menos dos mil miembros y quien catalogó la entrega de sus compañeros como “Un acto de reconciliación y perdón”.

Esa misma línea conciliadora la expuso Jhonny Ortiz, uno de los representantes del Barón Rojo, tras asegurar que luego de analizar el problema con abogados allegados a su hinchada, se llegó a la conclusión que si bien lo ocurrido en el estadio es lamentable, “No puede ser considerado como un acto criminal y por eso están dando la cara”.

Bajo esas tesis, el alcalde de Cali Jorge Iván Ospina y el gobernador del Valle Juan Carlos Abadía, apoyaron la actitud de los hinchas y sirvieron como garantes del compromiso público plasmado en un acuerdo de voluntades que será oficial a partir de hoy miércoles, “Se valorará la sanción de cada uno de ellos, y por lo menos es un buen gesto que se hayan entregado a la justicia”, dijo Ospina. Sin embargo, cabe recordar que esas personas a las que el alcalde planea indultar a cambio de comprometerse en labores sociales como donaciones de sangre, participar en las reparaciones de los daños causados en el estadio e integrarse en jornadas de espacio público, son los protagonistas de los disturbios que dejaron un policía herido, 80 personas lesionadas y daños materiales en el escenario deportivo.

Esa preocupación la comparte el presidente del Concejo de Cali, José Luis Pérez, tras asegurar que las contravenciones como lesiones personales y daño en bien ajeno en las que incurrieron los agitadores, no pueden ser exoneradas así de simple. Al respecto, el general José Antonio Gómez Méndez, comandante de la policía Metropolitana de Cali, recordó que por esos hechos ya capturaron a cuatro jóvenes y advirtió que aquellas personas con asuntos pendientes ante la justicia, deben responder por sus actos, “Cosa distinta es que tengan un tratamiento diferente por su colaboración con las autoridades, al entregarse”.

Lo importante por ahora es que la hinchada brava dio la cara, pidió perdón y se comprometió en convertir la tribuna sur del Pascual Guerrero en todo un ´paraíso´ para los Diablos Rojos. El tiempo dirá si el trato de ´angelitos´ que hoy se les aplica, es el correcto.

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