Miércoles, 27 de agosto de 2014

Las volquetas que se encargaron de limpiar el área del Parque Nacional que permanentemente está llena de escombros que son abandonados clandestinamente.

| 2008/02/06 00:00

El arrojo de escombros clandestinos se convierte en una problemática de Bogotá

La captura del dueño de una de las volquetas que tenía por costumbre arrojar escombros en el Parque Nacional, más que darle fin a la mala costumbre, destapó un problema que envuelve a toda la ciudad.

Paradójicamente el lugar que el 4 de febrero era el punto de encuentro principal para iniciar la marcha en contra de las Farc, está a nada de convertirse en un botadero de residuos de construcción si no se toman medidas al respecto. En la mañana de este martes, el Parque Nacional en el centro de Bogotá, estaba bordeado por montones de escombros de construcción: tierra, ladrillo, piedras, palos y plásticos.

¿Los autores? Desde hace varios días la Policía de Carabineros les estaba siguiendo la pista. Son conductores de volquetas que trabajan para construcciones que, en teoría, contratan los servicios de estos camiones para que recojan los escombros y los arrojen en lugares autorizados por el distrito. Pero esta vez varios de ellos incumplieron la norma y de manera campante botaron los restos en el Parque y en varios tramos de la avenida Circunvalar.

Uno de ellos fue descubierto en la mañana de este miércoles. Gregorio Aranzazo Arias fue sorprendido por la Policía mientras descargaba los restos de tierra, ladrillos y basura que llevaba en su volqueta. Según el mayor Fabián Rojas, encargado de hacer el seguimiento del caso, los conductores son los responsables directos del abuso, ya que las constructoras les pagan a ellos para que recojan los escombros y los boten en lugares adecuados. “La problemática del abandono de residuos se ha incrementado sobre toda la circunvalar, pero es más grave en el parque por ser una reserva forestal”, asegura el mayor.

“Aseo Capital”, la empresa que tiene la concesión del Distrito para recoger basuras en gran parte de la ciudad, se encontraba en el lugar donde estaban los escombros. Según William Silva, encargado de verificar que se recogieran todos los desechos abandonados, esta situación se viene presentando desde hace más de 15 días. Esta empresa por ejemplo, si lo solicita una constructora, puede recoger los escombros, cobrar el metro cúbico y botarlos donde corresponde.

Sin embargo, Julio Baracalde, conductor también de volqueta, defiende la posición de sus compañeros. Él explica que botaderos como el de Cemex no reciben escombros con basura, solamente aceptan tierra y lo mismo pasa con otros dos botaderos, en donde supuestamente se pueden descargar. Además aclara, que el relleno de Doña Juana es únicamente basurero, así que ese no entra en la lista de opciones. Agrega Baracalde que es casi imposible entregar tierra limpia.

Frente a esto, se presenta una gran contradicción. Por un lado, las constructoras se libran de toda responsabilidad al contratar volquetas para deshacerse de los escombros. Por otro, son los conductores los que tienen que encontrar el lugar adecuado para botarlos, pero según Baraclade, en los botaderos autorizados no se los reciben. Así que él al igual que los demás, se sienten “desamparados”.

Primero porque el precio que cobra cada botadero por volquetada es diferente: oscila ente 25 y 50 mil pesos. Pero no hay una regulación para esto, así que se presentan tarifas excesivamente altas, lo cual los induce a descargar en cualquier lado, y sumar este dinero a la ganancia.

Fabio Cárdenas, asesor operativo de escombros de la Unidad Administrativa Especial Servicios Públicos, (UAESP) asegura que en la ciudad hay dos botaderos autorizados por la Secretaría de Ambiente y al rededor de diez más, autorizados por el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU), pero que efectivamente aún no existe regulación para el cobro del descargue. "El cobro funciona mediante un mercado abierto de competencia en donde cada metro cúbico de escombros cuesta entre mil y dos mil pesos". Además también confirma que en algunos botaderos sí hay restricciones de lo que reciben, sobre todo cuando se trata de residuos de lodo proviniente de alcantarillado o canales.

El mayor Rojas asegura que el procedimiento a seguir es enviarle un oficio a la alcaldesa de Chapinero para que tome las medidas pertinentes frete al caso, aunque en la alcaldía de esta localidad afirman que el parque pertenece a la localidad de Santa Fe.

Por hoy el Parque Nacional quedará limpio, pero seguramente durante la madrugada de mañana, mientras la ciudad duerme, algún conductor volverá a abandonar clandestinamente los escombros que le permiten tener ingresos. Por lo menos mientras se aclara a cuál de las dos localidades pertenece el parque.

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