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| 3/27/2005 12:00:00 AM

'El arte en Suramericana'

Una gran oportunidad para ver a varios de nuestros grandes artistas, que van desde el siglo XIX hasta hoy, haciendo un recorrido pictórico por la historia del arte en Colombia.

Esta exposición, patrocinada por Suramericana de Seguros, nace principalmente con un propósito: educar al público en materia de cultura. Los creadores de la exposición quisieron por medio de una curaduría clara desarrollar las posibilidades de la gente para acceder a experiencias estéticas y culturales. Por esto, la exposición no solo se dirige a un público educado y conocedor, sino a toda la gente que quiera aprender sobre el tema de la cultura.

La exposición cuenta con casi 60 obras. La mayoría pertenecen a artistas reconocidos como Francisco Antonio Cano, y Andrés de Santa María, del siglo XIX, Jesús María Zamora, y Ricardo Borrero Álvarez, de principios del siglo XX, Débora Arango, Pedro Nel Gómez Alejandro Obregón, y Enrique Grau, quienes hicieron posible el crecimiento y auge de artistas más contemporáneos como Luis Caballero, Fernando Botero o Beatriz González, y finalmente con artistas actuales como Santiago Cárdenas, Luis Luna y Álvaro Barrios.

El primer cuadro que el público ve es un acrílico de gran formato, de Mauricio Arturo Gómez, pintado en 1995. De la obra no solo se perciben las texturas, sino también los colores y las pinceladas gruesas que sitúan al espectador en medio de un bosque (o una selva). Este es uno de los primeros paisajes de la exposición, y sigue con una obra de 1892, de Francisco Antonio Cano, destacado pintor antioqueño.

El paisaje parece un poco borroso, aunque de lejos parece una foto. Y curiosamente, este mismo cuadro aparece en un collage de Álvaro Barrios que está situado al otro lado de la sala, llamado Lo Inesperado (1995). Otros de los cuadros de Cano (de quien más obras hay en la exposición) son paisajes como La laguna de Pedro Palo (1895), Camino de Usaquén (1915), Paisaje de la playa (1892), y bodegones como Rosas (1903) y Florero (1902). Con solo mirar Camino de Usaquén ya es posible evidenciar un desprendimiento de lo académico, hacia una tendencia más moderna. El cuadro deja de ser realista, lo cual comprueba una mayor libertad del artista.

Antonio Barrera, Andrés de Santa María, Gonzalo Ariza, y Noe León, son algunos de los artistas que también tocan el tema de la naturaleza en sus obras, reflejando así la geografía colombiana de todas las regiones. Por medio de todos los géneros posibles. Una de las obras de Noe León, El Camilo Torres (1966) por ejemplo, es estilo naif. Muy diferente a todos los otros paisajes, siendo casi como una ilustración para un cuento de niños.

También hay obras muy contemporáneas, como El otro lado (2004), de Jorge Ortiz Cancino. El artista usó químicos sobre papel fotográfico para crear una composición de hojas de árboles, dando la impresión de que fueran de metal. En realidad no se sabe si es solo una foto o una pintura, pero deja ver que las nuevas técnicas son también válidas en el arte.

Una pared entera exhibe el arte colombiano contemporáneo, con ocho cuadros en serie del Grupo Utopía. No solo evidencian su modernidad por el hecho de ser fotomontajes coloreados, sino que el concepto de grupo o de taller también es reflejo de las diversas posibilidades que tiene el artista para expresarse. Este grupo de Medellín, combina el fotomontaje con la perspectiva y la línea propia de un arquitecto, logrando unas obras impecables que dejan ver algunos lugares importantes de Medellín.

A este panel le siguen las obras de Débora Arango, en las que se destaca una acuarela, por el hecho de ser tan diferente a sus obras usuales sobre la realidad colombiana en sus hechos más dramáticos. Se puede ver y sentir la historia, el paso de los años mediante las obras. También está Andrés de Santa María, con dos retratos que dejan ver una de sus etapas más recientes, y que lo destacan como el primer impulsador del arte moderno en Colombia.

Alejandro Obregón, con El pequeño guerrero (1965), es un retrato de su hijo Mateo. Aunque no es de los cuadros usuales, de cóndores y pinceladas precisas, es inevitable reconocer que pertenece a este artista. Así se va educando el ojo del espectador.

Y le siguen Santiago Cárdenas con Tablero (1995) y Beatriz González con El remero. Estudio de 1/500 (1992) y con La Encajera de la Rendición de Breda (1964). Esta última es una variación de La Encajera de Vermeer, así como Botero hace lo mismo con Variaciones sobre "Homenaje a Cezanne" (1963). De Santiago no hace falta mencionar su realismo, dentro de una obra que nunca será figurativa, y en la obra de Beatriz se percibe el elemento pop característico de las décadas del 60 y 70.

Y aunque son muchas obras, en la parte final sobresale un enorme tríptico de Luis Caballero, muy representativo del artista por sus temas eróticos, en los cuales es posible percibir el dolor por medio de un rojo intenso que sobresale.

Vale la pena ver la exposición, no solo por hacer un recorrido histórico y conceptual del desarrollo del arte en Colombia (y que mejor que con admirar las obras), sino también para deleitarse con las obras por sí mismas. Es fácil detenerse en cada cuadro y sentirse cautivado por él, e imaginar qué pensó y que motivó al artista cuando lo hizo. Además, si va con un grupo grande, puede pedir la presencia de un curador, que hará su papel de educador para que usted conozca más sobre la cultura en Colombia. No se lo pierda.

Bogotá, Colombia
Carrera 5 No. 5-75, Archivo de Bogotá
Teléfonos: (57-1) 3813000 Ext. 4100
Fecha: Hasta el 10 de abril de 2005, abierta de martes a viernes de 9:00 a.m. a 5:00 p.m. y fines de semana de 10:00 a.m. a 5:00 p.m.
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