Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2003/07/07 00:00

El Camaleón

Este mes el American Film Institute (AFI) le entregó a Robert de Niro el premio a toda una vida en el cine. De Niro es considerado uno de los mejores actores norteamericanos del siglo XX.

El Camaleón

"La gran felicidad de ser actor es poder vivir diferentes vidas sin tener que asumir riesgos reales", dijo Robert de Niro cuando le preguntaron por qué era actor. Y, de cierta forma, esta frase resume toda su carrera: un actor disciplinado y versátil que le ha dado vida a algunos de los personajes más enigmáticos de la historia del cine.

El éxito de este actor de origen italiano se debe a la forma obsesiva con que prepara a sus personajes y su habilidad para sumergirse en ellos hasta sufrir una verdadera metamorfosis. Por ejemplo, para su papel de Al Capone en la película Los Intocables (1987) De Niro estudió por meses su personaje. Cuando el rodaje de la película comenzó, De Niro se había transformado en Al Capone, hasta el punto que había mandado comprar su ropa interior en el mismo almacén donde lo hacía el mafioso. También, es famosa la transformación que sufrió para su personaje en Toro Salvaje (1988): De Niro subió más de 20 kilos (un récord en la historia del cine) y entrenó boxeo durante siete meses. La preparación fue tan impresionante que hubiera podido pelear profesionalmente.

De Niro estudió en el prestigioso Actor's Studio en Nueva York y allí aprendió la disciplina de los maestros Lee Strasberg y Stella Adler. Su debut fue con un papel secundario en la película Greetings (1968). Sin embargo, su primer gran película fue Calles peligrosas (1973), dirigida por Martin Scorsese. Este filme marcó el inicio de la amistad entre Scorsese y De Niro, quienes han filmado juntos una decena de películas y se han convertido en uno de los equipos más brillantes de la historia del cine norteamericano.

En 1974, De Niro participó en la segunda parte de El padrino, un papel que le trajo su primer Oscar como actor secundario. Este premio lo lanzó definitivamente a la fama e hizo que llamara la atención de diferentes directores. En los años siguientes De Niro trabajó con importantes directores como Bernardo Bertolucci, Brian de Palma y Alan Parker. Sin embargo, los grandes papeles de De Niro fueron en las películas dirigidas por Scorsese, entre los 70 y los 90: Taxi Driver (1976), New York, New York (1977), Toro Salvaje (1980), Buenos muchachos (1990), Cabo de miedo (1991) y Casino (1995). En estas cintas, De Niro creó personajes desadaptados y llenos de furia por los que fue considerado como el gran actor de su generación. En 1980 ganó el Oscar a actor principal por su representación de un boxeador decadente en Toro Salvaje.

La capacidad de transformación de De Niro es tan grande que ha logrado representar personajes tan diferentes como los de El Cazador (1978), Brazil (1985) La misión (1986), Corazón Satánico (1987), Despertares (1990), Frankenstein de Mary Shelley (1994), Los hijos de la calle (1996), Jackie Brown (1997) y Grandes Esperanzas (1998), por sólo citar algunos. En la década de los 90, De Niro incursionó en el género de la comedia y logró papeles tan divertidos como el de un mafioso deprimido en Analízame (1999) o como un padre sicorrígido en La familia de mi novia (2000). El consagrado actor también ha incursionado en la dirección y en 1993 estrenó su Opera Prima: Un historia en el Bronx.

Este mes el American Film Institute (AFI) le entregó a De Niro el premio a toda una vida en el cine. Este premio es otorgado todos los años a las grandes estrellas de Hollywood, cuando están en el final de su carrera. Este no es el caso de De Niro quién está muy activo; de hecho, el año entrante se espera el estreno de su segundo trabajo como director: El buen pastor. Pero, a sus 60 años, De Niro se ha ganado un puesto entre las leyendas del séptimo arte.

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