Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 2008/01/03 00:00

El estigma de Florida y Pradera

Pese a que no se ha realizado despeje militar alguno, los pobladores de esos municipios vallecaucanos ya cargan con los problemas propios de una eventual zona de encuentro.

Ningún poblador con cédula de Florida o Pradera puede aspirar a un puesto de trabajo en otra zona del departamento y el mismo fenómeno se percibe en la inversión foránea, que es nula.

Cada vez que se menciona la palabra ´despeje´ en esas dos localidades del Valle del Cauca, sus pobladores se irritan o enmudecen. Esa actitud la asumieron desde hace dos años, cuando el Gobierno Nacional abrió la posibilidad, ante la exigencia de las Farc, de una zona de ubicación para llevar a cabo el Acuerdo Humanitario.


Lo triste de todo, es que la guerrilla jamás ubicó una mesa de negociación en las cerca de quince mil hectáreas del área rural de esas poblaciones localizadas al sur oriente del Valle, y no hubo el anhelado intercambio de secuestrados por subversivos presos; en su lugar, cerca de cien mil habitantes quedaron estigmatizados y marcados como supuestos colaboradores de la insurgencia. "El propio presidente Álvaro Uribe se encargó de ello al señalarnos públicamente de ser dos pueblos auxiliadores de la guerrilla", dijo a SEMANA Luis Ángel Perdomo, coordinador del comité de Derechos Humanos de la Organización Regional Indígena del Valle del Cauca, Orivac.


Para el representante de dichas comunidades que suman cinco mil indígenas asentados en la parte alta de la cordillera central, el mayor problema surgió después del fracaso del anuncio de la supuesta negociación, "Desde entonces, ningún poblador con cédula de Florida o Pradera, puede aspirar a un puesto de trabajo en otra zona del departamento", dijo tras agregar que ese mismo fenómeno se percibe en la inversión foránea, la cual es nula.


Esa tesis la comparte Hugo Córdoba, ex alcalde de Florida, un municipio de 56.000 habitantes, de los cuales 41.000 están ubicadas en la zona urbana, los restantes viven en las decenas de veredas como La Diana, Los Caleños, Las Brisas, Los Alpes, El Salado, todas golpeadas por la violencia que en el pasado reciente protagonizaron grupos paramilitares del Bloque Calima y la columna Gabriel Gálvez de las Farc. Córdoba asegura que se convirtió un estigma ser de esa localidad. Advierte, que desde hace un par de años vender un predio o un inmueble es una hazaña.


Pero si en Florida se irritan, en Pradera ni siquiera hablan del tema. Luis Orlando Mina, ex mandatario local, prefiere guardar silencio ante cualquier comentario del despeje y se limita a explicar que "No hablo del tema porque es competencia del Presidente". Sin embargo, quienes sí rompen el mutismo son los integrantes de sectores productivos como el ganadero, lechero, porcícola y hortifrutícula. Ellos, en su orden, suman un promedio de 500 productores y son después de los ingenios azucareros, el renglón de mayor generación de ingreso. "Nos preocupa el saboteo que pueda retornar a esta región, después de un eventual despeje, pero lo que más lamentamos ahora es que ya sufrimos las consecuencias del mismo; por ejemplo, a los ganaderos se les dificulta contratar veterinarios por temor a ser secuestrados", dijo a SEMANA uno de los pobladores, quien pidió omitir su nombre.


Aunque en las pasadas elecciones para alcaldía, salvo Patricia Nieto, esposa del diputado del Valle Sigifredo López, aún secuestrado por las Farc, los demás aspirantes no manejaron dentro de sus campañas el tema de apoyar o no el despeje. La voluntad del pueblo de Florida y Pradera se inclinó por los candidatos uribistas Salvador Rodríguez y Diego Germán Caicedo, respectivamente.


Corredor estratégico


La terquedad de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Farc, por insistir en el despeje de ese territorio como exigencia para desarrollar el Acuerdo Humanitario, no es un capricho. Esa petición es entendible al analizar que las cerca de quince mil hectáreas que comprenderían una zona desmilitarizada entre las localidades de Florida y Pradera, en el Valle, constituyen un valioso corredor estratégico para los subversivos. Incluso, ese mismo corredor fue el que usaron el pasado 4 de junio, cuando secuestraron en Miranda Cauca, al comandante de la policía de Florida, el capitán Guillermo Javier Solórzano, junto a un reconocido empresario del chance y su hijo de 18 años de edad. Los dos últimos ya fueron liberados.


Fuentes militares consultadas por SEMANA, explicaron que si bien los insurgentes argumentan que requieren garantías para un eventual repliegue, tras la culminación abrupta de una mesa de negociación, es obvio que la importancia de la región radica en que se trata de una zona equidistante que permite la movilidad por cuatro departamentos ( Valle, Cuaca, Tolima y Huila ) a través de la cordillera central. De allí se desprende que a finales del año pasado el ejército inició la construcción de un batallón de alta montaña, ubicado cerca a la vereda Los Caleños, jurisdicción de Florida. La guarnición militar denominada El Sinaí, ya está operando, se calcula que tiene capacidad para albergar a 700 uniformados y sirvió como escenario para que el pasado primero de enero el nuevo gobernador del Valle, Juan Carlos Abadía, ratificara su oposición a un eventual despeje.


A esa situación se suma que ambas poblaciones se encuentran a escasos 45 kilómetros de la capital del Valle ( cerca de 30 minutos en automóvil ). Como si fuera poco, en la zona plana tanto de Florida como Pradera, se encuentran o colindan cultivos de al menos cinco ingenios azucareros emblemáticos en Valle y Cauca. Ellos son Mayagüez, Providencia, Castilla Industrial, María Luisa e Incauca. En Pradera por ejemplo, de las 40.300 hectáreas de extensión que tiene ese municipio, 10.300 hectáreas están sembradas con caña de azúcar, 200 en Hortalizas, 200 en frutales, 29.000 en pastos y 260 hectáreas corresponden al casco urbano. Esta localidad tiene 49.000 habitantes, de los cuales 42.000 viven en el área urbana.


No obstante, para Andrés Santamaría Garrido, Defensor del Pueblo del Valle, entidad que en 2006 lanzó Alertas Tempranas a raíz del alto riesgo en el que se encuentran los pobladores de esos municipios ante denuncias sobre la presencia de grupos delincuenciales como Rastrojos, al servicio del narcotraficante Wílber Varela y las denominadas Águilas Negras, considera que el valor de esa zona para la guerrilla, puede tener su explicación en hechos históricos, "Florida fue el primer municipio al que ingresaron los subversivos hace 30 años y allí mismo dio origen a las negociaciones que el gobierno del presidente Belisario Betancourt inició con el M19", explicó a SEMANA tras reconocer que la posibilidad operacional para mover tropas y la importancia estratégica, son elementos de los que gozan esos municipios y como tal no se pueden omitir.


Por todo ello, el tema del ´despeje´ se convirtió para los pobladores de ambas localidades, en un estigma que los tiene ´secuestrados´ y lo que es peor, sin posibilidades inmediatas de un Acuerdo Humanitario.

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