Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2007/11/27 00:00

El gobierno ofrece a los frentes de las Farc conversar individualmente para lograr la libertad de los secuestrados

La idea –expresada por el comisionado de Paz, Luis Carlos Restrepo–, es la de buscar una solución pasando por encima del Secretariado de esa organización armada. La propuesta conlleva otorgarles amplios beneficios jurídicos a los comandantes guerrilleros de cada uno de los frentes y ayuda a sus respectivas familias.

El gobierno ofrece a los frentes de las Farc conversar individualmente para lograr la libertad de los secuestrados

Tras el fracaso en la búsqueda de un intercambio humanitario con la mediación del presidente Hugo Chávez y de la senadora Piedad Córdoba, el gobierno del presidente Álvaro Uribe empezó a moverse en otros escenarios. En las últimas horas, a través del alto Comisionado de Paz, se lanzó una propuesta inédita: buscar acuerdos directos con cada uno de los comandantes y los guerrilleros de base que cuidan directamente a los secuestrados. “También debemos ir directo al corazón del asunto y decir que estamos dispuestos a conversar directamente con los jefes guerrilleros que tienen a los secuestrados en su poder y ofrecerles las alternativas que nos entrega la ley”, dijo el funcionario en un diálogo con La W.

Según Restrepo, la herramienta para alcanzar este objetivo es el artículo 61 de la ley 975 de 2005. Este “es un artículo para acuerdos humanitarios” con el que las “Farc nos pueden hacer la propuesta”. Según el Comisionado, de llegarse a un acuerdo los jefes insurgentes que tienen en su poder a cada uno de los secuestrados, podrían lograr amplios beneficios jurídicos no sólo para ellos sino que se protegería y ayudaría a sus respectivas familias para que se reintegren de la mejor manera a una vida normal.

Por considerarlo de altísimo interés no sólo por la propuesta sino por la importancia de los demás conceptos presentados, Semana.com reproduce íntegro el diálogo del comisionado Restrepo con La W.

P.- ¿Yo no sé por dónde comenzar Comisionado? ¿Cómo se puede rearmar una situación tan fracturada como ésta?

R.- Ante todo, evaluando con objetividad lo que aconteció. Nosotros no vimos ningún avance sustantivo en todo el tiempo que duró la (…) la senadora Piedad Córdoba y la intervención del presidente Chávez. Las Farc mantuvieron un doble discurso mientras generaban una expectativa e incluso construían escenario paralelo para una eventual reunión del presidente Chávez con ‘Marulanda’, insistían en que el tema de los secuestrados teníamos que tratarlo en Pradera y Florida y así el gobierno se reuniría con una delegación encabezada por Fabián Ramírez

Creo que hubo desde el comienzo muchísimas dificultades para un protocolo de confidencialidad, en cuatro ocasiones el gobierno tuvo que hacer rectificaciones públicas y en muchos casos nosotros nos enterábamos por las cosas a través de los medios de comunicación.

Intentamos el 12 de octubre en La Guajira meter todo dentro de unos canales internos, pero después resultó imposible y poco a poco todo esto pues se fue acumulando hasta llegar a la ruptura, entonces yo creo que en lo que tiene que ver con el esfuerzo para la liberación de los secuestrados es muy importante que hoy en el debate en el Senado conjuntamente con la senadora Piedad Córdoba y de cara al país, porque yo estoy de acuerdo en que ese debate debe ser público, analicemos con objetividad lo que aconteció para poder redireccionar estos esfuerzos porque muchas veces nos hemos equivocado con las Farc y nos podemos seguir equivocando por supuesto.

P.- Comisionado ¿pero había una interlocución que no existía y que no existía luego de cinco años de búsqueda de intercambio humanitario, nadie duda de que en estos tres meses se cometieron equivocaciones y se presentaron problemas, pero había un paso adelante que era una interlocución que hasta el momento era inexistente?

R.- Félix, interlocución ha habido durante los cinco años, el señor Reyes se ha reunido con delegados de la comunidad internacional más de 10 veces y la Iglesia católica también se reunió con el señor Reyes en varias ocasiones, es decir interlocución ha habido. Lo que hubo de nuevo fue el viaje del señor Márquez a Caracas, pero lamentablemente tal como nosotros lo habíamos anunciado de manera previa sucedió lo que no debería suceder, el señor que llegó a Caracas sin autorización y sin mandato para tratar el tema de los secuestrados y con el mismo discurso de siempre, que era necesario un despeje en Pradera y Florida y que solo allá hablarían con el gobierno sobre el asunto de los secuestrados.

Simultáneamente le añadió otro factor al escenario tan complejo y era una reunión de Chávez con Marulanda construida sobre expectativas porque (inaudible) nunca se nos dijo con claridad si allí se iba a tratar el tema de los secuestrados o no, dábamos por hecho (inaudible) porque nos decían paralelamente que eso era en Pradera y Florida, y por supuesto con un discurso bolivariano y con todas unas pretensiones políticas, pues que ya conocemos de tiempo atrás de las Farc, acuérdense ustedes que eso lo vivimos en la zona de distensión durante tres años, que mientras ellos daban declaraciones a través de los medios no había ningún avance concreto en la mesa.

P.- Doctor Restrepo antes de mi siguiente pregunta le quiero hacer una pregunta muy concreta, ¿usted cree que Iván Márquez vive en Venezuela?

R.- Bueno, el presidente Uribe le reiteró al presidente Chávez en la reunión que sostuvimos en Santiago de Chile, que ya dos años y medio antes él le había entregado unos mapas, unos papeles donde se señalaba un campamento de Iván Márquez, adentro del Perijá venezolano y que sabíamos que el señor Márquez le huía a la Fuerza Pública colombiana e ingresaba allí, eso es todo lo que nosotros conocemos del señor Márquez y de mucho tiempo atrás se le había entregado esa información al gobierno venezolano.

P.- Doctor Restrepo, entonces por todo lo anterior más ese comentario del presidente Uribe al presidente Chávez sobre la presencia de Márquez en Venezuela la llamada al general Montoya resultó de preocupación pero no era lo esencial, es decir, ¿fue la gota que llenó la copa?

R.- Bueno, dijéramos que allí hubo un error de procedimiento ya complicado porque del tema se había hablado expresamente en Santiago. En ese tono de informalidad con el que siempre se habla todo con el presidente Chávez porque pues él tiene ese carácter, ese espíritu de decir las cosas con mucha empatía, muchas veces de manera jocosa, pero el Presidente fue muy claro cuando el presidente Chávez planteó la posibilidad de hablar con los generales, el Presidente le dijo que no, no es cierto lo que ha circulado que el Presidente le dijo que se volvían chavistas, no, eso no es cierto, el Presidente lo que le dijo fue Hugo no porque me los ablanda, y entonces obviamente él se rió, él insistió, el Presidente le dio una larga explicación sobre la toda la gobernabilidad sobre la Fuerza Pública y cuando ya dijéramos él insistía en esa necesidad, el Presidente le planteó que si fuera necesario pues harían presencia (…).

Entonces ese hecho por supuesto (inaudible) muchas otras cosas que se hacían sin coordinación con el gobierno colombiano, de hecho esa misma llamada a la senadora Piedad Córdoba la había hecho sin conversar con nosotros, unas horas antes en París el presidente Chávez, sin informarnos previamente había hablado de un eventual encuentro del presidente Uribe con Marulanda, que era apenas una de las tantas cartas posibles que él tenía en la mano pero no la más importante y que obligó al gobierno a rectificar.

Pero antes había habido otras cosas, acuérdense cuando el presidente Chávez salió públicamente en la segunda semana de septiembre a pedir un (inaudible) con Marulanda y una zona de despeje cuando tanto en la reunión de Hatogrande del 31 de agosto, como en la reunión conmigo en Miraflores el 7 de septiembre, había quedado claro que la vía del despeje estaba cerrada, eso también lo tenía claro Piedad Córdoba.

Entonces muchas veces tuvimos que salir a dar rectificaciones, a la misma senadora Piedad Córdoba se le hizo una rectificación en su momento porque ella salió a decir que la reunión del 8 de octubre en Caracas no se podía hacer que por razones de seguridad y que porque no habíamos brindado las garantías cuando nunca se nos pidió eso. Ya después nos aclararon que no, que no era ese el asunto que ellos habían (inaudible). Entonces hubo muchos equívocos producto de este manejo público de las cosas que le encantan a las Farc pero que nos enreda enormemente.

Es decir, nos jugamos las mejores cartas pero sin poder controlar las cosas porque no ha sido posible tampoco en otros procesos anteriores con las Farc, toda esta dinámica pública terminó enredando el asunto. Yo había hablado unas horas antes de la suspensión de la facilitación de la senadora Piedad Córdoba y de la intervención del presidente Chávez, yo había dicho que el arbolito estaba creciendo torcido y que había que reorientarlo, que fue la razón por la cual nosotros habíamos puesto un límite de tiempo porque no veíamos nada sustantivo y como ya habíamos hablado eso con la senadora Piedad y el presidente Chávez, que era necesario tener decisiones rápidas, por eso también tomamos esa decisión pública y explicamos que no había avances sustantivos y que era importante conseguirlos.

P.- Comisionado, ayer la senadora Piedad Córdoba dio unas declaraciones al medio de comunicación ‘La Voz del Secuestro’ y estaba muy afectada, estaba llorando y ella dijo una cosa que me sorprendió, ella dijo en uno de los apartes Iván, Raúl, ayúdenme, ustedes sí saben que estábamos hablando en serio, ustedes sí saben que estábamos avanzando. Sobre esa base, Comisionado, le quiero preguntar, ella también había dicho en otra oportunidad que estaban muy cerca de hacer una liberación de un grupo muy pequeño de secuestrados y que luego de eso el pacto era hacer una liberación mucho más grande. Dentro de lo que ustedes aquí en el gobierno de Colombia lograron saber ¿hubo alguna vez alguna certeza de esa posibilidad de una liberación así fuera de un grupo muy pequeño de secuestrados como consecuencia de la mediación del presidente Chávez?

R.- No, no tuvimos ninguna certeza, Claudia, yo estuve muy cerca de la senadora Piedad Córdoba, yo sigo valorando mis esfuerzos porque ella se comprometió a fondo, y siempre la vi muy entusiasmada, nunca tuvimos la certeza de que ese entusiasmo se correspondiera con hechos de la realidad, yo creo que tanto ella como el presidente Chávez estaban con el deseo, con la expectativa. Lo que tengo entendido es lo siguiente: Cuando (…) Farc insisten en la reunión de Caracas en el asunto del despeje para hablar el tema con el gobierno y plenamente se plantea el tema de la reunión de Chávez con Marulanda, lo que se dice es que de una eventual reunión de Chávez con Marulanda algo debe salir y empieza a generarse la expectativa de que si de pronto Chávez se reúne con Marulanda le entreguen las mujeres, los niños y los enfermos, expectativa que además es vieja, sobre esa expectativa trabajó Suiza todo el año 2004 e incluso estuvo muy convencida que las Farc iban a realizar esa entrega, sobre expectativa trabajamos a finales de 2006 con Francia, incluso vino una comisión europea supuestamente a recibir a Clara Rojas, cosa que nunca sucedió.

Es decir, sobre esa expectativa se ha trabajado muchas veces, entonces ellos trabajaban sobre esa expectativa como trabajaron sobre la expectativa de las pruebas de vida, había una enorme presión de Francia para tener pruebas de vida de Íngrid porque hace muchos meses, más de un año las está pidiendo y no se las entregan y también un pedido de sectores de Estados Unidos que hubiera pruebas de vida de los tres contratistas norteamericanos.

Entonces, el presidente Chávez y la senadora Piedad les insistieron a las Farc que entregaran pruebas de vida, cosa que tampoco hicieron. Si usted ve los hechos, es decir, las Farc no cumplieron una cosa tan simple como entregar pruebas de vida, era una expectativa realizable, menos aún esta otra expectativa se iba a cumplir, pero no hay ningún documento, no hay ninguna constancia, no hay ninguna afirmación de las Farc en ese sentido ni nunca nos dijeron la senadora Piedad Córdoba y el presidente Chávez que las Farc se hubieran comprometido a eso.

De hecho en la reunión de Santiago del 9 de noviembre el presidente Chávez fue muy claro en decirnos que no había habido ningún avance sustantivo que estos tipos insistían en el despeje de Pradera y Florida, y (inaudible) cuando empezábamos a trabajar sobre esa expectativa de una eventual reunión de él con Marulanda, pero ya del ahogado el sombrero y por supuesto recogiendo también el entusiasmo de la senadora Piedad Córdoba por vincular esto a un proceso de paz que si era muy evidente, la senadora Piedad Córdoba estaba convencida de que antes de terminar este año se habría solucionado el problema de los secuestrados y que ya en enero estaríamos en un proceso de paz que desembocaría en una constituyente.
 
Nosotros nunca vimos elementos de juicio para decir, bueno, eso es así e igual el presidente Chávez muy interesado en convencer a Marulanda de que abandonara las armas y constituyera un partido político, pero, nosotros hemos visto eso en Colombia muchas veces, en 20 años cuántas personalidades han desfilado ante Marulanda tratando de convencerlo y eso no ha sucedido.

Entonces, a nosotros nos preocupaba que de pronto se empezaran a generar otras expectativas en relación con un proceso de paz, una constituyente cuando en lo sustantivo y en lo obvio que era la liberación de los secuestrados no se avanzaba y que a pesar de yo haber pedido que hubiera una reunión de las Farc conmigo en Caracas, pues eso tampoco se pudo concretar nunca porque a las Farc no les interesó tampoco esa alternativa.

P.- ¿Comisionado, usted dice que el arbolito estaba creciendo torcido, pero el arbolito lo sembró el gobierno?

R.- Sí por supuesto y con mucha confianza y con mucha certeza.

P.- Por eso, la invitación a Chávez y a Piedad la hace es el gobierno.

R.- Bueno, pero esto era un trabajo compartido, a mí se me hace, es decir, en su momento y ante un drama de estos el Presidente fue muy claro en lo siguiente: nosotros tenemos unos inamovibles que son básicamente dos: que no haya despejes territoriales en Colombia, entregas de pedazos del país a la guerrilla y segundo, que guerrilleros que salgan de las cárceles no vuelvan a delinquir, pero manteniendo esos inamovibles tenemos que buscar opciones.

Entonces tanto la senadora Piedad Córdoba como el presidente Hugo Chávez conocían esos inamovibles y creímos que con ellos había una buena opción, la senadora Piedad fue a la oficina del Presidente, le planteó que había que trabajar en este sentido y mucha gente nos venía diciendo hace muchos meses que recurriéramos al presidente Chávez, era prácticamente la única carta que no nos habíamos jugado.

Ahora nosotros no la jugamos y con plena responsabilidad, por supuesto abrimos ese escenario y también cuando fue necesario cerrarlo lo cerramos. Yo personalmente no me arrepiento de haberlo abierto, creo que, es decir, si a alguien podía o pueden entregarle las Farc los secuestrados es al presidente Chávez, por eso hemos insistido en que si las Farc quieren entregárselos unilateralmente que bueno, que se los entreguen, por supuesto, que eso sería bienvenido.

P.- Partiendo de la base de que resultan inaceptables los comentarios que hace el presidente Chávez de líderes de distintos lugares de nuestra geografía y mucho menos cuando ofende de manera grave al Presidente de la República, Alberto decía que observaba en el presidente Chávez un efecto retardado en su reacción. Hubo una explicación en el caso del rey de España porque estos enfrentamientos los ha tenido el presidente Chávez con varios líderes en el mundo, en el del rey de España el presidente Chávez después comenzó a agredirlo muy fuerte y decía que era que no lo había escuchado, sin embargo el video y quienes estaban allí presentes decían que era imposible porque cuando le dijo ‘por qué no te callas’ estaba a un metro y medio de él y que era improbable que no lo hubiera escuchado, pero esa como que fue la disculpa para después retomar su batería de ataques al rey de España.
En el caso del presidente Uribe, el primer comunicado, no sé si usted está de acuerdo, pues era un comunicado discreto, aceptando, acatando la decisión del gobierno diciendo que hacia el futuro están a la orden para lo que se pueda hacer y parecería que, con ese comunicado, se medio cerraba una luz de esperanza que tenía el tema del intercambio, pero se cerraba en buenos términos.
¿Qué fue lo que pasó entre ese comunicado y las primeras reacciones del fin de semana con esos calificativos tan fuertes al presidente Uribe, qué fue lo que pudo haber pasado, qué cambió?


R.- Yo no quiero entrar a realizar análisis sobre el presidente Chávez, ante todo por responsabilidad comunicativa, quiero ser en eso supremamente juicioso. Simplemente le comento que el presidente Chávez sí me dijo en una de las reuniones que tuvimos que él no había escuchado al rey de España, yo estaba allá en la reunión y por supuesto que todos lo escuchamos. Sin embargo a mí se me hace que es necesario, es decir, por lo menos de parte del gobierno trascender ya este asunto en lo relacionado con la actitud del presidente Chávez. El presidente Uribe ha sido muy claro, ha fijado su posición, yo creo que quedan claras también las diferencias entre Colombia y Venezuela, aquí hay dos modelos de democracia y yo creo que a este debate hay que darle altura. Lo que a mí me corresponde es analizar lo que pasó por supuesto con los esfuerzos para liberar los secuestrados y tratar de sacar de allí conclusiones útiles para el trabajo que debemos continuar.

P.- Dice usted que era la última carta que quedaba por jugarse, o sea, de alguna manera quedan notificados los familiares de los secuestrados.

R.- No, yo no digo que era la última, a mí se me hace que nosotros tenemos que seguir pero sí una carta muy importante en lo que tiene que ver con los facilitadores internacionales, es decir, dentro de todas las personalidades que han intervenido el presidente Chávez pues tenía las mejores condiciones, recuerde usted que aquí han pasado el secretario general de Naciones Unidas, Suiza, Francia, después Suiza, Francia y España, los tres países, un gran compromiso del anterior gobierno francés, del presidente Chirac y de su entonces canciller, el mismo presidente Sarkozy ya estaba interviniendo. La conclusión que nosotros sacamos es que, dijéramos, esta intervención de facilitadores internacionales es mal interpretada por las Farc, ellos inmediatamente entienden que están obteniendo un reconocimiento político y como aquel poema de (Zalamea) creo que es El sueño de las escalinatas, entonces ellos empiezan a esperar que crezca y crezca la audiencia y cada vez quieren más países y más países y más países sentados, eso pasó en el Caguán y esto se vuelve interminable porque ellos tienen esa obsesión de sentar a la comunidad de naciones para hablar con todos los embajadores y echar sus discursos políticos.

En ese sentido yo creo que hay que recoger la experiencia y que el país nos acompañe en lo que hemos propuesto, que es utilizar unos canales directos, nosotros estamos dispuestos a utilizar una herramienta legal que hasta ahora no se ha usado, que es el artículo 61 de la Ley de Justicia y Paz. El artículo 61 de la Ley de Justicia y Paz nos permite ofrecerles directamente a los frentes o estructuras que tienen a los secuestrados en su poder beneficios judiciales para ellos y también para sus compañeros que están en las cárceles en caso de que adelanten con nosotros acuerdos humanitarios.

Entonces, pues vamos a insistir en eso, vamos a realizar una pedagogía porque pues si los altos líderes de las Farc no tienen un interés en tratar el tema de los secuestrados porque no lo han hecho con ningún facilitador internacional, tampoco lo hicieron con Chávez, vamos a ofrecer directamente a los frentes, estructuras que tienen a los secuestrados en su poder este beneficio con una ventaja adicional, que nos saldríamos del estricto grupo de canjeables del que hablan las Farc y extenderíamos esto a todos los secuestrados que estén en poder de ese grupo guerrillero y superamos así una injusticia que también se ha cometido con el resto de los secuestrados de los cuales no se habla.

P.-Alberto Casas.- Mire, no me aguanto a transmitirle una percepción porque comparto su explicación de lo que ha pasado y además le agrego que además de las víctimas de todo este problema, es decir, los secuestrados y sus familiares y de la senadora Piedad Córdoba, pues usted es uno de los damnificados con el fracaso de la gestión, sin embargo le repito, hay una percepción que es esta, si el gobierno conocía suficientemente como nadie la forma de actuar del presidente Chávez, al asumir el riesgo de entregarle a él la gestión no era perfectamente factible que el proceso dirigido por él tuviera problemas como los que usted nos acaba de relatar para explicar por qué se rompió el mandato, es decir, no era mejor hacer el esfuerzo de tramitar esas dificultades con el presidente Chávez, repito a sabiendas de que sabemos cómo maneja él las cosas un poco desintitucionalizadamente, no era mejor hacer el esfuerzo de enderezar otra vez los problemas que se presentaron con el ánimo de conseguir el resultado final de recuperar los secuestrados.
¿Ustedes llegaron a la conclusión de que eso no se iba a conseguir nunca y por eso resolvieron quitarle el mandato?


R.- Ahora, Alberto, primero una apreciación general y después algo particular. Hegel decía que la diferencia entre los filósofos y los generales es que los filósofos como el búho de Minerva llegan al atardecer, cuando ya la batalla ha pasado, entonces queda muy claro analizar los errores que se cometieron y por supuesto lanzar hipótesis sobre lo que se hubiera podido hacer, en cambio los generales están en el centro de la batalla y tienen que trabajar con fuerzas vivas y actuantes. En ese centro de la batalla, por supuesto, con el Presidente tomamos la decisión de abrir este espacio a la senadora Piedad Córdoba y al presidente Chávez, entendiendo lo que algunos llamaban riesgos políticos.

Ustedes recuerden que hubo muchas críticas y temores cuando se tomó esta decisión pero nosotros creíamos que era un buen mensaje, es decir la senadora Piedad Córdoba era opositora, el proyecto político y la figura del presidente Chávez genera respeto dentro de la guerrilla, el mismo canciller Araújo me lo insistió a mí muchas veces, que la única figura que estos señores respetaban era a Chávez y desde el primer momento, por supuesto, tratamos de poner unas reglas, la reunión en Hatogrande el 31 de agosto fue muy clara. Al presidente Chávez se le dejó muy claro que no podía haber despeje, al presidente Chávez se le dieron desde ese momento unas herramientas para trabajar, pero a los pocos días ya en la segunda semana de septiembre saliéndose de ese protocolo el presidente Chávez nos estaba pidiendo públicamente un despeje, nos estaba pidiendo reunión con Marulanda.

Entonces empezaron los comunicados públicos y mis viajes a Caracas. Yo viajaba a Caracas, hablaba con el gobierno venezolano, tratábamos de ajustar las cosas pero otra vez esto se salía a los medios de comunicación, igual nos pasaba con la senadora Piedad Córdoba, había incluso incoordinación entre ellos.
Mire usted que la misma semana, la segunda semana de septiembre mientras el presidente Chávez desde Caracas pedía una zona de despeje para un encuentro con Marulanda, Piedad Córdoba se estaba viendo con Reyes sin que el presidente Chávez lo supiera y Reyes no le mencionó a Piedad la palabra despeje. Entonces, las Farc muy inteligentemente mandaban un mensaje por un lado y otro por el otro y la senadora vino entusiasmada diciendo que ellos prácticamente habían dejado lo del despeje de lado.

Después insistimos muchas veces en meter esto dentro de un protocolo, creo que, por ejemplo, el 12 de octubre en La Guajira fue un buen momento, yo había trabajado días antes en Caracas, yo estuve esa semana previa en Caracas, hablé mucho con funcionarios venezolanos y de hecho a esa reunión el presidente Chávez llegó muy juicioso, yo muy contenido y aquí hablamos nuevamente de varias cosas, uno, que no era conveniente que ellos movieran el escenario internacional como lo estaban moviendo, que esto nos iba a generar más dificultades que facilitar el proceso; dos, que todo se iba a manejar internamente; tres, que ellos nos iban a informar previamente cuando iba a ser la reunión con las Farc, nuevamente eso empezó a incumplirse.

Entonces hubo una serie de incumplimientos reiterados, llegaron a dos muy complicados, el primero cuando el presidente Chávez llega a París sin pruebas de supervivencia, cosa que además nosotros sabíamos varios días antes porque él llega el 20 de noviembre a París y desde el 15 de noviembre él me había dicho en Miraflores que no tenía pruebas de supervivencia, se mantuvo sin embargo a la expectativa.

Entonces, él llega a París sin pruebas de supervivencia pero suelta inmediatamente una verdad a medias y era que el presidente Uribe se iba a reunir con Marulanda. Obviamente, eso ya, es decir, nos vuelve a llevar a un problema adicional, tenemos que hacer una corrección pública y viene finalmente lo de la llamada del general Montoya que se da en el contexto de una cantidad de llamadas que la senadora Piedad Córdoba hace a personalidades e incluso a otros funcionarios del Estado sin comunicarnos previamente. Entonces, nuevamente veíamos lo que yo le señalaba ahora, no había ningún avance sustantivo, mucho ruido, mucho movimiento sin coordinación con el gobierno como si el carro estuviera loco, un gran entusiasmo diciendo que se iban a producir resultados sin que nosotros tuviéramos ninguna evidencia interna, ni entregada por ellos ni por nuestros propios canales de que realmente eso fuera a realizarse.

P.- Dice Piedad Córdoba que se siente burlada por usted.

R.- Bueno, yo no voy a entrar en una polémica pública con la senadora Piedad Córdoba, yo creo, a mí me toca actuar con una responsabilidad como funcionario y a ella como senadora, y espero que el debate de hoy sea con altura para que le mostremos al país la verdad, yo sigo manteniendo una gran estimación y respeto por la senadora, aunque creo que ella se equivocó, se equivocó gravemente por exceso de entusiasmo.

Uno en estos procesos no debe caer en estos excesos de entusiasmo porque el entusiasmo se paga caro y termina uno negociando solo que es el gran problema con las Farc, las Farc no se mueven de su posición y dejan al facilitador, al mediador, al gobierno o a la sociedad civil negociando sola y haciendo propuesta sola. Entonces yo creo que vale más orientar esto hacia un análisis objetivo de lo que aconteció y el hecho de que la senadora Piedad Córdoba haya sido una protagonista tan importante como también lo fui yo, pues nos pone en la doble responsabilidad de muy serenamente y cara a cara hablarle al país, que estas cosas las podamos debatir en el seno del Senado y ojalá de manera pública como yo también quiero que sea el día de hoy.

P.- ¿Doctor Restrepo, la llamada al general Montoya, comandante del Ejército, da para cortar la mediación por lo que se dice en la llamada o porque el presidente Uribe le había pedido expresamente al presidente Chávez que no lo hiciera?

R.- A mí se me hace que ya se venían acumulando una serie de sucesos que mostraban que realmente el proceso era inmanejable y además no iba a producir ningún resultado. Es decir, lo adecuado por supuesto ante la revelación que hace el presidente Chávez de una conversación interna como la que tuvimos en Santiago cuando él habla en París de una eventual reunión del presidente Uribe con Marulanda y la respuesta del gobierno pública aclarando las cosas y diciendo que esto debía tener un límite, respondiendo también a lo que habíamos hablado internamente de que esto debía tener un límite y con la senadora Piedad Córdoba hablamos varias veces que ese límite era el mes de diciembre, pues es decir, lo adecuado era obviamente, es de empezar a llamar a funcionarios y a otras personas, llamaran directamente a los responsables de este asunto que era el Presidente o el Comisionado de Paz.

Pero además es un tema que se había tratado expresamente en Santiago con nombre propio porque se había hablado del general Montoya, que había quedado cerrado, que el Presidente había explicado, es decir, de manera muy enérgica pero también muy afectuosa diciéndole al presidente Chávez que eso no se hacía, que a los generales no se los llamaba, eso ya muestra que las cosas han llegado a un límite y el Presidente toma la decisión y yo respaldo esa decisión inmediatamente porque con toda la responsabilidad que he tenido en adelantar este proceso y con todo lo que he defendido y defendí la intervención del presidente Chávez y la senadora Piedad Córdoba, me di cuenta que ya realmente, es decir, las cosas no iban por buen camino y lo adecuado es entonces, uno como funcionario, decir hasta aquí llegamos y asumo la responsabilidad.

A mí muchos periodistas me dijeron después que por qué el gobierno no se había quedado callado, que por qué no habíamos esperado hasta el 31 de diciembre para que finalmente fuera Chávez o fueran las Farc las que se desgastaran si evidentemente no había nada y no les iban a cumplir. Yo les he dicho que ese no es el estilo de este gobierno, nosotros, el Presidente y a mí también me gusta ese estilo, hacemos las cosas de frente y cuando hay que tomar decisiones las tomamos y asumimos la responsabilidad.-

P.- Comisionado quisiera seguir un poco con la pregunta que le planteaba Félix en relación con la senadora Piedad Córdoba, pues ella ya ha expresado que no es cierto que le hubiera ofrecido a las Farc un gobierno de transición en contra del presidente Uribe, hubo reacciones de un congresista muy importante, muy interesado en Colombia, Sean Mac Govern, donde dice que es injusta la forma como se está acusando a Piedad Córdoba, usted sabe que la Corte Suprema le va a empezar una investigación por traición a la patria, tiene que enfrentar un debate en el Congreso sobre el tema del acuerdo humanitario, Francia le ofrece asilo político si ella lo quisiera, pasan muchas cosas alrededor de Piedad Córdoba y ella lo que siente de alguna manera es que este es un gobierno desagradecido con ella y que la tiene abandonada, que se le está dando muy duro por cuenta de su entrega tanto personal como desde el punto de vista de congresistas a estas gestiones humanitarias.
¿Qué le dice usted hoy a la senadora Piedad Córdoba, entendiendo todos estos antecedentes que, pues, trato de resumirle de la manera más precisa?


R.- Bueno, primero que todo yo sigo teniendo una solidaridad personal con la senadora, me han dicho que ha tenido expresiones duras conmigo pero yo voy más allá de eso, yo la vi a ella muy comprometida, muy tensionada por momentos, muy tensionada, por supuesto, porque ella se estaba jugando todo en este esfuerzo, sin embargo es bueno aclarar algunas cosas.

Primero, el gobierno y específicamente el señor Presidente sí recibió del cónsul Julio César Aldana la información puntual en el sentido de que la senadora Piedad Córdoba, había tenido más como un tono político en la conversación con Simón Trinidad y todo el tiempo había orientado sus planteamientos hacia la necesidad de que las Farc hicieran política, de que se avanzara en la constituyente y se habló por supuesto del gobierno de transición. Eso incluso está consignado en un acta que casi inmediatamente después de la reunión otro funcionario colombiano que estuvo allí presente, un funcionario de la embajada nos entregó, porque ustedes saben bien, pues, que las reuniones de la senadora Piedad con Sonia y con Simón Trinidad, fueron tramitadas a través de la embajada y específicamente del consulado nuestro en Estados Unidos.

Es bueno que ya la senadora explique en que contexto habló de eso. Yo sí la escuché hablar pero muchísimas veces de la constituyente, incluso ella muy confiadamente y muy generosamente me entregó un paquete de documentos que en su momento les entregó a las Farc mostrándole todo lo que sería la salida política y la posibilidad de una constituyente. Bueno e insisto, yo le decía pues que se me hacía muy interesante que esto derivara hacia un proceso de paz pero que primero lo primero, que era la libertad de los secuestrados.

Entonces corresponde a ella explicar exactamente el contexto y eventualmente al señor cónsul Aldana explicar también a los medios cómo fue esa conversación.

En relación con el asunto de Francia, no es cierto ni que ella haya pedido asilo ni que Francia se lo haya ofrecido, a nosotros el gobierno francés nos lo dijo ayer con mucha claridad y creo incluso que en las horas de la noche ya se conoció un comunicado de la Cancillería francesa en ese sentido, entonces hay que desvirtuar también eso porque enrarece el panorama.

Y por otro lado, aquí lo que nos corresponde a la senadora, a mí y a todos los que participamos en este asunto es darle la cara al público y muy serenamente tratar de explicar lo acontecido sin echarle más leña al fuego, es decir, la investigación que creo que se le hace a la senadora nada tiene que ver con sus labores como facilitadora, ella estuvo protegida todo el tiempo por la ley de orden público que es esta famosa ley que cambia de denominación cada cuatro años, la antigua 418 que ahora es la 1106 y a ella no la pueden acusar de haber incurrido en delito penal por razón de las actividades que desarrolló en la facilitación.

Lo otro, pues, creo que es un proceso independiente y que tiene que ver con actuaciones anteriores de ella y por supuesto me imagino que ella responderá como tenemos que responder todos los funcionarios y ciudadanos ante los jueces cuando nos requieren.

P.- Sino es con Piedad Córdoba, sino es con el único hombre que según el presidente Uribe, tenía la posibilidad de regresar (cambio de cara de casete). Si ya agotamos también Piedad Córdoba, Hugo Chávez, ¿qué sigue?

R.- Yo creo que ante un interlocutor como las Farc no tiene tampoco sentido seguir nosotros, es decir, cambiando permanentemente nuestros facilitadores creyendo que es problema de facilitador. Es decir, si fuera por confianza pues el presidente Chávez les generaba la mayor confianza, si fuera por obtener réditos políticos pues que más réditos obtenían que entregándole los secuestrados al presidente Chávez. Entonces, más bien eso lo que nos lleva es a replantear ese escenario de la facilitación internacional que tanto nos han pedido sectores nacionales e internacionales y vuelvo e insisto, yo creo, es decir si el Secretariado tiene esa posición nosotros debemos abrir otros caminos, estamos hablando de un paquete de medidas dentro de lo que llamamos solución humanitaria que es un término que utilizó el G8 en su comunicado de junio y que después ha repetido Francia y dentro de esos caminos son posibles las entregas unilaterales.

Ayer yo leía algunos comentarios de estos que aparecen pues en las páginas web de las Farc diciendo que lo que pasa es que el gobierno no quería que las Farc le entregaran los secuestrados al presidente Chávez. Es que si las Farc quieren hacerlo pueden hacerlo, si las Farc realmente quieren mostrar que tenían voluntad le pueden entregar al presidente Chávez o a cualquier gobierno o simplemente entregar pruebas de supervivencia de estos secuestrados de los que nada se conoce hace tanto tiempo.

Pero simultáneamente nosotros también debemos ir directo al corazón del asunto y decir que estamos dispuestos a conversar directamente con los jefes guerrilleros que tienen a los secuestrados en su poder y ofrecerles las alternativas que nos entrega la ley.

Nosotros no hemos estrenado el artículo 61 de la ley 975 de 2005 que es un artículo para acuerdos humanitarios, esperando todo el tiempo que a través de uno de estos canales internacionales las Farc nos hagan una propuesta, nunca la han hecho. Que cada vez que yo digo esto se asombra el país. Nunca con ningún facilitador internacional ni nacional las Farc han hablado sobre fórmulas para liberar a los secuestrados.

Entonces, una decisión muy concreta es que ofrecemos la aplicación de ese artículo que nos permite otorgar beneficios judiciales y también le da al Presidente posibilidades de otorgar otro tipo de beneficios porque le concede unas atribuciones muy amplias, beneficios de reincorporación para los guerrilleros y sus familias, etc., para salir de este círculo vicioso y entre otras cosas, ofrecer alternativa también a los otros secuestrados porque la fórmula de las Farc es perversa. Ellos nos dicen que tenemos que limitarnos a conversar sobre medio centenar de secuestrados, les doy simplemente unas cifras:

En los últimos 10 años 750 secuestrados en poder de las Farc no han regresado a sus casas, nosotros quisiéramos saber ellos, nada más en lo que va corrido de este año las Farc no han secuestrado 100 personas, es decir el doble del número de canjeables sobre los cuales ellos quieren negociar.

Entonces, yo creo que tenemos que abrir una fórmula que pueda aplicarse a todos los casos del secuestro y que nos permite en combinación con la política de seguridad democrática superar el drama del secuestro.

De todas maneras los resultados son muy satisfactorios, de casi 900 secuestros al año en 2002 cuando empezó este gobierno, en lo que va corrido de este año solo ha habido 100 secuestros por parte de las Farc. Entonces eso demuestra que la política de seguridad democrática funciona pero que tenemos que tener unas herramientas humanitarias en la mano y ofrecerlas ampliamente y no solamente de este (inaudible).

Que los señores del Secretariado quieran darse vitrina internacional como el señor Márquez o el señor Reyes haciendo contactos con altos personajes de la comunidad internacional sin avanzar un milímetro en una fórmula para la liberación de los secuestrados.

P.- Comisionado, una última pregunta, ¿qué va a pasar con Rodrigo Granda?

R.- Por ahora nosotros mantenemos las garantías que le ofrecimos. Con Rodrigo Granda se llegó al siguiente acuerdo: él seguía perteneciendo a las Farc, nosotros no le pedimos que renunciara a la organización con el compromiso de no vincularse en asesinatos ni en secuestros y podía adelantar gestiones de paz.

En principio las Farc dijeron públicamente que él iba a ser el veedor del despeje en Pradera y Florida. En los últimos días él mismo dijo que le habían asignado tareas para el acuerdo humanitario, él además recibió un permiso para moverse entre Colombia, Venezuela y Cuba. Nosotros creemos que ahí hay una carta y que si evidentemente las Farc quieren, por supuesto, un contacto con el gobierno pues el señor Granda tiene todas las garantías y como bien lo dijo la senadora Piedad Córdoba en su momento, pues ella lo ve como un interlocutor válido y confiable, ella me decía a mí que aunque al comienzo no había estado de acuerdo con la liberación de Granda, ya cuando lo vio en escena pues se dio cuenta que era un hombre de esta organización muy disciplinado y que transmite muy bien los mensajes de sus jefes.

Nosotros no tomamos una decisión por supuesto, en cuanto a levantarle al señor Granda las garantías que se le ofrecieron, eso sigue allá abierto y por supuesto es un camino que las Farc pueden usar muy fácilmente para trabajar con el gobierno colombiano en una fórmula, si ese es su interés y por supuesto eso lo podemos construir de manera discreta como sucede en todas las negociaciones en el mundo, en todas, porque ahí no nos estamos inventando nada sino recurriendo a la experiencia universal acumulada, que señala que el ruido público es inversamente proporcional a los avances que uno logra internamente y viceversa, se logra avanzar internamente cuando las cosas hacia afuera se manejan con discreción.

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