Jueves, 19 de enero de 2017

| 2007/05/29 00:00

El liberalismo busca el centro

En un país polarizado entre la derecha uribista y la izquierda del Polo Democrático, el Partido Liberal decidió caminar por la mitad para asegurarse un futuro en el escenario político. La primera apuesta la hizo César Gaviria al apoyar a Enrique Peñalosa a la Alcaldía de Bogotá. ¿Resultará la fórmula? Análisis de Óscar Fernando Sevillano Jaramillo.

El PLC con César Gaviria a la cabeza debe buscar un planteamiento a fin con la línea socialdemócrata que adoptó en la constituyente liberal con miras a recuperar tanto el poder regional, como el nacional.

Al Partido Liberal Colombiano (PLC), le ha llegado el momento más difícil de toda su historia, pues de cualquier decisión que tome de ahora en adelante dependerá su suerte.

La opción de centro que es donde se pretender ubicar al liberalismo colombiano, busca ante todo adoptar una postura moderada que permita hacer una oposición a los temas que desde el punto de vista de la colectividad no le sean favorables a la nación y apoyar todo lo que sea para bien del país, lo que le diferencia de la oposición radical y férrea que hace la bancada el Polo Democrático Alternativo (PDA).

El PLC con César Gaviria a la cabeza debe buscar un planteamiento a fin con la línea socialdemócrata que adoptó en la constituyente liberal con miras a recuperar tanto el poder regional, como el nacional, y para esto debe someterse a la realidad política del momento, lo que le obliga a tener en cuenta que las realidades electorales no son iguales en todas partes del país, y que el discurso gaitanista no despierta ningún tipo de interés en el elector colombiano del siglo XXI.

La primera alianza o coalición hecha desde el PLC para las elecciones locales de 2007 se hizo en días anteriores en la ciudad de Bogotá, alrededor del ex alcalde Enrique Peñalosa.
Esta coalición aunque en el fondo es interesante para el PLC puesto que lo obliga a hablar de reforma urbana y política local, parece no gustarle a todos los miembros de la bancada parlamentaria (Piedad Córdoba), ni tampoco a todos los concejales del liberalismo en Bogotá (Antonio Galán). La senadora Piedad Córdoba quien se ha caracterizado por su lucha a favor de los sectores más deprimidos de la sociedad colombiana, se inclinaba más por que la unión se hiciera con el PDA alrededor del pre candidato Samuel Moreno que con Peñalosa, pues considera que la labor de este último como primer mandatario de la capital de Colombia, fue un trabajo enfocado más en lo estructural que por los sectores más necesitados de la urbe. Por este motivo ella prefiere mantener su ayuda al hoy precandidato del PDA, pues siente que sus ideas van más en línea con el.

En el caso de concejal Galán, este ha decidido declararse en rebeldía y ha hecho un llamado a la base liberal de Bogotá de no acatar la decisión de apoyo a Peñalosa, pues siente que sus intenciones por ser el candidato liberal en Bogotá no fueron escuchadas por el jefe único de la colectividad.

Se espera con muchísimo interés los apoyos que se puedan dar de otros grupos políticos a la candidatura del ex ministro Serpa a la gobernación en el departamento de Santander donde tiene muy buenas opciones de pelearle el lugar al candidato de Convergencia Ciudadana.

Algunos analistas como Rafael Guarín, no ven con malos ojos que el PLC busque alianzas distintas como en el caso de la ciudad de Barranquilla en donde junto con el senador del Partido de La U, Armando Benedetti, apoyarían la candidatura de Eduardo Verano de la Rosa con el fin de hacerle frente a la alianza tejida entre las familias Name y Chard, grupos electorales de la región, quienes se han aliado para alcanzar la gobernación del Atlántico y la alcaldía de Barranquilla; mientras que en algunos municipios de Nariño se busque uniones con el PDA, y en el caso del ex ministro Serpa para el departamento de Santander, se busque realizar coalición con el Partido Conservador, pues según el, el electorado colombiano de hoy día, no es un electorado conservador ni liberal, sino en su mayoría independiente, lo que exige que los candidatos busquen votos apoyados en distintos grupos políticos, pero sin desconocer su pasado partidista, como es el caso de Enrique Peñalosa en Bogotá, quien comienza su vida política en el PLC y logra llegar al segundo cargo más importante del país como independiente, sin desconocer su pasado liberal.

Sin embargo personas como el secretario de organizaciones sindicales del PLC, Víctor Pardo, no encuentran ninguna coherencia tejiendo uniones con diferentes fuerzas políticas, porque según el se pierde la línea del discurso socialdemócrata que el PLC adoptó en su constituyente.

Su paso al centro

Históricamente, del PLC se ha tenido la percepción de ser un partido de izquierda por su posición política frente al Partido Conservador, quien ha sido su mayor rival a través de los años. Con el surgimiento del PDA, está imagen queda en el limbo, pues a este último lo conforman sindicatos y líderes de izquierda como Luis Eduardo Garzón, alcalde mayor de Bogotá, a quien se le reconoce por su constante lucha a favor del más necesitado en Colombia. El discurso izquierdista del ex ministro Serpa y la senadora Piedad Córdoba no dejaba muy claro la diferencia entre el PDA y el PLC y gracias a esa especie de sociedad política que se quiso formar entre estos dos durante la primera administración del presidente Uribe, hacía ver a la opinión pública que el PLC terminaría siendo un ala política del PDA.

Con la llegada de César Gaviria a la jefatura única del PLC, se inicia una nueva etapa, pues este se da a la tarea de construir una oposición moderada al gobierno central y le apoya en los proyectos que ve con buenos ojos. Este tipo de posturas frente a un gobierno nacional aunque es bien visto por la opinión pública, no es compartida por quienes conforman el ala izquierdista del liberalismo, pues para este grupo, la oposición debía ser total para un gobierno que consideran de derecha, además porque conservaban la esperanza de volver a la codirección representados por la senadora Piedad Córdoba mediante una dirección colegiada, por esto una jefatura única les era incomoda.

Ahora que el PLC acaba de celebrar su III Congreso y el ex presidente Gaviria vuelve a ser elegido, suubicación en el centro político es ya un hecho y se ha comenzado a entender que el PDA es un competidor más y no un socio, puesto que como bien lo dice Jenny Lindo, codirectora nacional de juventudes, lo que al PDA le interesa es llegar al poder en 2010 y para esto tiene muy claro que al primero que debe derrotar es al PLC.

El reto para el PLC como partido de centro es el definir la visión que le quiere ofrecer a Colombia y para esto debe llenar de contenido una nueva propuesta en la que reconozca los beneficios que tiene para los colombianos el proyecto de seguridad democrática, pero ayudando a corregir sus errores, y presente análisis y propuestas económicas con miras a continuar con la expansión del mercado colombiano a través de tratados de libre comercio con los distintos países del mundo, sin dejar de preocuparse por los sectores más deprimidos de la nación.

El trabajo en equipo

Quienes hacen parte de la estructura orgánica del PLC ven cómo algunos de sus dependencias andan como rueda suelta y por momentos los jefes institucionalizan su forma de pensar y hacen oposición al jefe único de la colectividad, como es el caso del Instituto de Pensamiento Liberal (IPL), el cual es dirigido por Alpher Rojas, (de la Línea de Piedad Córdoba), el que ha mostrado una visión de izquierda, más propio de una persona que milita en el PDA o en el Partido Comunista que de un militante del PLC.
 
 Esta persona durante su paso por el IPL ha desvirtuado la función del organismo que dirige, pues la función de este es la de promover debates y generar documentos que vayan en línea con lo que las necesidades del PLC, pero Rojas en cambio ha mostrado un trabajo más a favor de que el PLC retome un discurso gaitanista y desde el IPL se ha ido en lanza en ristre contra el ex presidente Gaviria a quien le ha hecho fuertes críticas. Ante esta situación se corre el temor de que el ex presidente tome riendas en el asunto.

Pero este no es el único caso. La secretaria de juventudes anterior dirigida por Andrés Vásquez (de la línea de Piedad Córdoba), también realizaba oposición a Gaviria y en algunos casos era ayudada por la secretaria de organizaciones sindicales dirigida por Víctor Pardo (también de la línea de Piedad Córdoba). Ahora que Vásquez ha terminado su período inició una especie de encerrona contra el ex presidente Gaviria y desde la página de Internet de la senadora Piedad pretende tumbarlo de la jefatura única, argumentando que éticamente está impedido para dirigir el PLC por ser propietario de la firma The Otun Group empresa de la cual es propietario, la que según el, hace negocios con el TLC y sería beneficiaria de la aprobación o de la simple discusión de los puntos del tratado. Por esto para el, no es raro que el PLC haya decidido apoyar dicho acuerdo comercial.

Luego del III congreso liberal, César Gaviria tiene la tranquilidad de que la secretaría de juventudes no será utilizada con fines de oposición, puesto que el actual secretario de jóvenes, Jaime Hernández simpatiza más con el pensamiento de Rafael Pardo y de una u otra forma es afín con el jefe único.

De las demás secretarías (campesinos, mujeres, organizaciones sociales y minorías étnicas) no se puede decir tácitamente de quién es de cada de una ellas, pues es sabido en este caso, que detrás de un líder, hay un político, además porque a diferencia de los jóvenes, en las demás agrupaciones que se supone están para darle espacio a los sectores sociales, se han reelegido las mismas personas, producto de acuerdos electorales con los distintos grupos políticos del liberalismo (cordobismo, riverismo, serpismo, pardismo, gavirismo, etc.). Sin embargo no se puede desconocer el pasado serpista de las secretarias de campesinos, organizaciones sociales y minorías étnicas

Rafael Guarín quien fue secretario ejecutivo de la constituyente liberal, evento en el que fueron creadas, dice que: del trabajo de estas agrupaciones se espera que sea visible y vaya en línea con la dirección nacional, quien debe no solamente suministrarles apoyo, sino también vigilar porque realmente cumplan con el fin para el cual fueron hechas y no dejarlas como ruedas sueltas, que es lo que hasta el momento ha sucedido.

Serpismo versus gavirismo

A partir del año 1998 con el triunfo electoral de Andrés Pastrana, el candidato liberal Horacio Serpa toma la dirección del liberalismo y declara oposición abierta y radical al gobierno de ese entonces. A partir de esa fecha aunque la dirección la han ocupado distintas personas (Luis Guillermo Vélez, Rodrigo Rivera, Piedad Córdoba, José Joaquín Vives y Juan Fernando Cristo), el que Serpa estaba detrás del trono era un secreto a voces y la mayoría de la estructura liberal era afín con su pensamiento.

En el año 2006 cuando se celebraba la convención liberal para escoger candidato a la presidencia y llegaba el momento de elegir la nueva dirección, ante el disgusto de la base liberal por los constantes enfrentamientos entre quienes conformaban la dirección colegiada, surge la idea de un jefe único y se pone a consideración el nombre de César Gaviria, quien acababa de terminar su segundo periodo como secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), sugerencia que no fue bien recibida por los sectores de izquierda del partido encabezados por la senadora Piedad, quien querían otra dirección plural.

Finalmente el ex secretario de la OEA es elegido jefe único y el malestar de la senadora no se hizo esperar y por esta razón promovió una disidencia dentro del mismo partido a la que llamó Poder Ciudadano y desde su movimiento, donde convive con muchos serpistas y que se encuentra inscrito dentro del liberalismo, se ha declarado en oposición abierta y radical no solamente al presidente Uribe, sino también a Gaviria.

Durante el III congreso liberal, Piedad propone como jefe único a Horacio Serpa, pues su idea de una nueva dirección de 10 miembros no tenía acogida dentro de la mayoría de asambleístas y de la única manera como podía detener al ex presidente Gaviria era mediante otro candidato a la presidencia del PLC, y nadie mejor que Serpa, quien ante la propuesta recibe aclamaciones de todo el auditorio pero no se somete a un nuevo período al frente de la colectividad, ya que esto le significaría un desgaste más en su vida política.

La votación le dio la jefatura única nuevamente a César Gaviria y se eligen 10 miembros como codirectores por los sectores político (5), social (3) y abierto (2) y a quienes les corresponde realizar las funciones que les asigne el jefe único.

Para Alfonso de la Cruz, miembro del consejo directivo del IPL, decir quiénes son serpistas y quiénes son gaviristas es continuar en el juego irresponsable en el que caen los políticos cuando por desprestigiar a los demás clasifican en grupo a las personas por su afinidad o por la amistad que tienen con el uno o con el otro, y es esto lo que el PLC debe evitar si quiere proyectar un trabajo en equipo, y seguramente debido a esto son muy pocos quienes se atreven a decir de dónde viene cada quién, aunque que saben que detrás de cada persona que se encuentra en la mesa directiva está un político de grueso calibre.

Lo cierto es que poco a poco se ha visto como personas que antes eran del afecto de Horacio Serpa y Ernesto Samper como la senadora Cecilia López, el senador Juan Fernando Cristo, el secretario general del PLC José Noe Ríos, quienes se han ido convenciendo de la idea permanecer bajo el mando de una sola persona se han trasteado al grupo del cual hacen parte los ex congresistas Andrés González, Rafael Pardo, Rodrigo Rivera y los actuales parlamentarios Juan Manuel Galán y Guillermo Rivera, dejando en el serpismo a Piedad Córdoba, al ex embajador Iván Marulanda y el ex fiscal Alfonso Gómez Mendez.

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