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| 3/31/2006 12:00:00 AM

El poder de Ciro

El incremento en la votación del senador Ciro Ramírez en regiones en las que antes no tenía presencia coincide con su ascendiente sobre las altas cortes y sus supuestos nexos con capos de la droga.

Las revelaciones de Semana hace 15 días sobre conversaciones del senador Ciro Ramírez con capos de la droga pusieron al congresista conservador en el ojo del huracán. El controvertido legislador obtuvo la segunda votación más alta del Partido Conservador, con más de 58 mil sufragios y votaciones inusitadas en departamentos como Norte de Santander, Cesar y Nariño. ¿Cómo lo logró?

Según sus contradictores, las conversaciones de Semana -en las que aparece vinculado a una red de narcotraficantes pedidos en extradición- no son la única explicación para el incremento de su caudal electoral. Ramírez también pareció aprovechar su gran ascendiente sobre el estamento judicial para obtener votos en departamentos en los que históricamente no tenía mayor presencia.

Los mismos congresistas conservadores reconocen en él a uno de los legisladores mejor relacionados con los magistrados de las altas cortes del país. Ramírez -actuando como simple senador, como miembro del directorio nacional o como presidente del Partido- fue uno de los legisladores más activos en la postulación de candidatos para las ternas de las cuales se escogen a los magistrados de las cortes.

Dado que el Congreso participa en la escogencia de los magistrados (ya sea postulando candidatos de manera informal paras las ternas que escogen el presidente o las cortes, o escogiéndolos formalmente de las ternas propuestas por las otras dos ramas del poder), Ramírez era uno de los congresistas que más aprovechaba dicha facultad para promover candidaturas. Entre sus postulados estuvieron sus paisanos Filemón Jiménez (hoy magistrado de la sección quinta del Consejo de Estado, encargada de los asuntos electorales), Jorge Flechas (magistrado del Consejo Superior de la Judicatura) y el ex presidente del Consejo Electoral, Guillermo Reyes.

Votos en el Cesar

Por estas buenas conexiones de Ramírez en la rama judicial fue que la alcaldesa de Aguachica (Cesar), Luz Irina Pérez, decidió buscarlo para que le ayudara en una demanda que entabló ante el Consejo de Estado contra David Simancas, con quien resultó empatada en las elecciones municipales de 2003. Pérez y Simancas obtuvieron 5.533 votos cada uno y como el Consejo Electoral anuló 23 mesas que favorecían a Pérez, ella viajó a Bogotá para impugnar la decisión ante el Consejo de Estado.

En un principio solicitó infructuosamente la ayuda de los senadores de su región Mauricio Pimiento y Álvaro Araujo, pero alguien le dijo que Ramírez era el hombre para su caso. “Lo que él hizo fue contarle a unos amigos suyos en el Consejo de Estado, no más”, dijo la alcaldesa y agregó que desde entonces son amigos.

Mientras el proceso avanzaba en el Consejo de Estado, en Cesar estalló un escándalo porque la campaña de Luz Irina supuestamente había sido financiada por el narcotraficante David Barbosa, hoy pedido en extradición. Ella prestó poca atención a las acusaciones y aprovechó su “desempleo” para hacerle campaña en el pueblo al senador que la ayudaba en Bogotá. “No ayudé mucho, lo único que hice fue decirle a unos amigos que lo apoyaran”, dijo a Semana.com.
Tres días antes de las elecciones, Luz Irina asumió como alcaldesa.
“Cuando le ayudé al doctor Ciro no era alcaldesa -reitera ella- y respecto al doctor Barbosa, quiero que quede claro que yo hice una alianza política con el hijo, que tiene el mismo nombre y que es un concejal conocido en la región. Con el padre no tuve ningún trato. Además, no le recibí dinero, porque la alianza era para que él me ayudara con votos conservadores y yo le ayudara con votos liberales”, dijo a este medio.

Curiosamente, el senador Ramírez tuvo la tercera votación más alta de su partido en el Cesar, con 1.291 sufragios. Allí, lejos de su natal Boyacá, obtuvo votaciones por encima de caciques costeños que jugaban de locales, entre ellos Julio Manzur y William Montes. Su mayor centro electoral en la región resultó ser Aguachica, municipio que, según su propia alcaldesa, le puso unos 1.200 votos.
De local en Cúcuta

El récord de votaciones de Ramírez en Cúcuta era bastante bajo hasta hace tres semanas. Cero votos en 1994, 160 en 1998 y sólo 104 en el 2002. Pero en las recientes elecciones sorprendió hasta a los congresistas de la región y obtuvo la tercera mayor votación de Norte de Santander: 7.160. Según sus contradictores, tan elevada cantidad se debe a que los amigos del controvertido alcalde de Cúcuta, Ramiro Suárez, dieron la orden de votar por él.

Dicha instrucción fue supuestamente reforzada tres días antes de las elecciones cuando cinco diputados y ediles liderados por el hoy reelecto congresista Jorge García Herreros se reunieron en Cúcuta para ratificarle su apoyo. Concejales que no participaron de la reunión y otros dirigentes de la región dijeron que el alcalde le debe al senador varios favores por mediar en su nombre ante el Consejo de Estado, que estudiaba la ampliación del período del alcalde.

Resulta que cuando Suárez fue elegido, la duración del período de la alcaldía de Cúcuta estaba en discusión. Unos decían que era típico y que por ende, él debía durar cuatro años en el poder. Pero sus contradictores creían que su período era atípico porque su antecesor había durado más de lo establecido, y pedían que Suárez entregara su cargo el 13 de diciembre de 2005 y no en el 2007. El Consejo de Estado falló en contra de Suárez un par de días antes de las elecciones de marzo, pero él permanece en el cargo porque la organización electoral no ha escogido la fecha para elegir a su sucesor.

El alcalde Suárez negó que Ciro Ramírez le haya ayudado en el Consejo de Estado y que él en contraprestación le hubiera prestado su apoyo político. Dijo a Votebien.com que durante la campaña se limitó a ofrecer garantías para la realización del proceso electoral sin tomar partido por candidato alguno (ver artículo).

El senador Ramírez, a su turno, señaló que hizo campaña en todo el país y que si obtuvo votos en departamentos distintos al suyo se debe al reconocimiento ciudadano a su gestión y a nada más.

Votos pastusos

Ramírez también fue el tercer congresista más votado de la lista conservadora en Nariño, con 2.353 sufragios. Su mayor centro electoral en ese departamento fue Ipiales, en donde sacó casi la tercera parte de esos votos ayudado por Vilma Montenegro Freile. Ella es cuñada del alcalde y hermana de Fernando Montenegro Freile, investigado por narcotráfico, quien –según las conversaciones reveladas por Semana- prestó el carro blindado para uno de los encuentros del senador con el narcotraficante Henry de Jesús López Montaño, conocido como Mi Sangre, quien está pedido en extradición.
Un hecho que pasó inadvertido en el caso de las grabaciones, reveladas por Semana el 20 de marzo, tiene que ver con el sitio de la reunión del 22 de julio entre el senador Ramírez y Mi Sangre, jefe de una de las más grandes bandas de exportación de droga hacia Estados Unidos y Europa. La cita fue en una finca a las afueras de Bogotá de propiedad de Rafael Flechas, según las mismas conversaciones.

Flechas es un influyente cacique conservador de Boyacá, ex representante a la Cámara y quien se ha quemado en las dos últimas elecciones de Congreso. Su hermano es el magistrado del Consejo Superior de la de la Judicatura, Jorge Flechas, uno de los postulados por Ciro Ramírez para el cargo judicial.

En diálogo con Semana, el senador Ramírez reconoció su amistad con el ex congresista Flechas y señaló conocer a Mi Sangre, pero no como delincuente sino como un “tegua” de su pueblo natal (Moniquirá, Boyacá).

Todo lo anterior, creen algunos, se suma a las controvertidas propuestas políticas que ha hecho el senador Ramírez en los últimos años. En su historial político figuran polémicas como la que desató cuando declaró públicamente su oposición a la extradición al final del gobierno de Pastrana; cuando propuso penas mínimas para los paramilitares durante la discusión ley de justicia y paz; o cuando protestó por la expulsión del hijo de la Gata de la lista de candidatos conservadores. La última de ellas ocurrió en enero de 2006, cuando fue rectificado por el jefe conservador, Carlos Holguín por su propuesta de “reciclar” a los congresistas purgados de las listas uribistas por supuestos vínculos con el paramilitarismo.


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