Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 2006/10/27 00:00

El porqué de la operación tortuga de la bancada uribista en contra de los proyectos del gobierno

Es evidente que la coalición uribista no le camina al Presidente. Cuando sólo falta mes y medio para que se acabe la legislatura, los congresistas no han aprobado ninguno de los proyectos claves del gobierno. ¿Qué está pasando?

El porqué de la operación tortuga de la bancada uribista en contra de los proyectos del gobierno

El miércoles, el Presidente se trasnochó hasta las tres de la mañana. Debió trabajar hasta semejante hora por un hecho hasta hace poco tiempo inimaginable: Debió llamar, uno a uno, a los 20 senadores uribistas que pusieron a cojear la ley de transferencias. Los políticos se ausentaron en la mitad del debate y rompieron el quórum necesario para la votación, lo que atrasó el trámite del proyecto una semana.
 

La desbandada uribista, vino acompañada de una salida masiva de los miembros de la oposición, que querían asegurarse de que no se alcanzara el quórum. “El Polo y los liberales son un filibusteros. Lo que hicieron es ilegal. Y debe ser castigado por el reglamento”, aseguró el senador Luis Guillermo Vélez, presidente de La U al explicar su molestia con los partidos de oposición.

Pero, ¿qué es lo que pasa con la bancada que en teoría debía ser aliada incondicional del Presidente? ¿Qué es lo que le ocurre a la coalición? Lo de la noche del miércoles es sorprendente. Todo pasó ante la mirada atónita de cuatro ministros y la directora de Planeación, que lo único que pudieron hacer fue anotar los nombres de los indisciplinados para que el mismo Uribe tomara cartas en el asunto.

Los senadores fueron sorprendidos a la una de la mañana cuando contestaron el celular y Uribe estaba al otro lado de la línea. Mientras se quedaban sin aire, el Presidente les preguntó: “Senador, ¿por qué no estaba en la votación? ¿Está o no con nosotros?”

El mandatario se sorprendió cuando muchos, en cambio de avergonzarse, le dijeron: “Presidente, yo colaboro cuando me respondan con mi encarguito”. Y es que muchos sostienen que la “operación tortuga” de la coalición se explica por el apetito insaciable que tienen algunos de sus miembros.

“Desde cuando Uribe empezó a dar puestos congresista por congresista, ya no hay nada que los llene. Todos los conflictos se exacerbaron, pues algunos están resentidos porque para el gobierno hay congresistas de primera, de segunda y de tercera categoría”, afirmó el senador liberal Camilo Sánchez.

Uribe inició esta legislatura negociando con el Legislativo bajo el esquema de bancadas. Es decir, entendiéndose únicamente con el líder de cada partido. Pero se dice que ante la indisciplina vista en la discusión de la Ley 100 y de la reforma tributaria, el Presidente cambió el estilo. “Volvió al menudeo, a la negociación cara a cara con cada congresista. Pero se le está saliendo de las manos”, explica Sánchez. ¿Será que está esta estrategia también está fracasando?

Menos escándalo

Pese a toda esta situación, para Luis Guillermo Vélez la cosa no es tan grave. En su concepto, la indisciplina que el miércoles tanto sacó de casillas al Presidente no fue algo premeditado, sino una simple confusión. “Eran las 11:30 de la noche y la gente empezó a irse porque pensaron que no se iba a votar ese día”, afirmó Vélez.

Para Vélez, la coalición está funcionando más o menos bien. “Es cierto que tenemos que afanarnos, pues faltan los proyectos importantes. Pero el miércoles aprobamos la reforma a la Ley de Orden Público y se dio un avance en el Proyecto Agro Ingreso Seguro y la reforma a la Justicia”.

Ya está corriendo el reloj y las próximas semanas son determinantes para la aprobación de la agenda del gobierno. Lo que queda claro es que Uribe está aplicando todo tipo de estrategias para poner en cintura la coalición. Y que varias de ellas, como la negociación particularista y cara a cara con el congresista, van en contra de la recién aprobada Ley de bancadas, que lo que busca es organizar el Congreso, haciendo que los miembros de los partidos trabajen en conjunto y no como ruedas sueltas.

“Si el congresista ve que el Ejecutivo es premiado por su actuación individual, se ve motivado a trabajar sólo y a dejar a un lado el trabajo en partido. La actitud del gobierno puede afectar el funcionamiento de la Ley de bancadas”, afirmó Juan Felipe Cardona, el investigador del Proyecto Congreso Visible, de la Universidad de los Andes.

Lo cierto es que para los colombianos es inconcebible que en la primera legislatura, los mismos que salieron a la calle a impulsar la reelección del Presidente ahora lo dejen solo. Eso demuestra que la creación de varios partidos y movimientos se debió a motivos estrictamente electorales y no ideológicos. De cualquier manera, el Presidente ahora deberá multiplicar sus esfuerzos para tratar de meter al redil a los indisciplinados o, de lo contrario, la legislatura en el gobierno más popular en la historia reciente podría convertirse en un fracaso.

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