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| 9/13/2006 12:00:00 AM

El problema del Valle

Este fenómeno comenzó a mediados de 2002 en las ciudades intermedias del departamento como Buga, Tuluá, Cartago y Palmira, causando estragos en las finanzas de las empresas tradicionales de transporte. Han sido tantas las quejas que el tema llegó al despacho del gobernador Angelino Garzón. En Cali, donde se construye el sistema de transporte masivo, MIO, se espera con incertidumbre las determinaciones que se tomen en el congreso sobre el particular.

De acuerdo con los registros de prensa este problema surgió en Cartago cuando algunos particulares, especialmente empresas de mensajería, empezaron a prestar el servicio de transporte público de manera ilegal. Ante las graves denuncias en 2004 se hizo un inventario que arrojó como resultado que al menos cinco compañías de mototaxis laboraban en el casco urbano y en algunas oportunidades hacían carreras hasta ciudades cercanas como Pereira. En su momento los conductores consultados sobre el peligro que esta forma de movilizarse representa argumentaron que aunque muchas de estas motos carecen de Soat, ”la gente lo hace por economía, pues los llevamos a cualquier lugar por 500 pesos”.

Rapidamente el mototaxismo se tomó otras ciudades del Valle, llegando incluso hasta la periferia de Cali. En Palmira los transportadores locales intentaron algún tipo de resistencia y hace un año bloquearon las vías del centro para protestar por la proliferación de ’motorratones’, como les dicen allá. Varios directivos de las empresas Montebello, Palmirana y Cootransgaviota, se reunieron con una comisión del Ministerio de Transporte y revelaron cifras alarmantes: hay 110 oficinas de mototaxis que agrupan 2.000 afiliados y movilizan diariamente 90.000 personas. Esto explica, según ellos, que de 450 vehículos que circulaban en 2004 por la ciudad, ahora sólo queden 130 y de 130.000 pesos que era el producido diario se haya pasado a 80.000 por día.

Como si los problemas en el centro y norte del Valle por el mototaxismo no fueran suficientes, todas las alertas se dispararon en Cali ante el posible ingreso de mototaxis al parque automotor de la ciudad. Aún sin la aprobación definitiva del Congreso, en Cali el negocio empezó a rodar. Algunos concesionarios ya están exhibiendo motocarros y tricimóviles en sus vitrinas, allanando de esta manera el camino al ingreso de estos vehículos de tres ruedas al parque automotor de servicio de transporte público urbano. ”Nos van a inundar con mototaxis; comienzan diciendo que son para Aguablanca o la ladera y luego los meten por toda parte”, advirtió el transportador Ramiro Jurado de la empresa Coomepal.

Los ’motorratones’ fueron considerados por Metrocali, transportadores y concejales como la mayor amenaza al Masivo Integrado de Occidente, MÍO, que se construye en la ciudad. El presidente de Metrocali, Luis Fernando Lían, indicó que “deberían excluir de ese tipo de movilidad urbana en las siete ciudades donde se construyen sistemas de transporte masivo, porque una movilidad iría en contravía de la otra y ambas se verían afectadas”.

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