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| 4/10/2005 12:00:00 AM

"El pueblo salió a la calle y nadie podrá regresarlo a su casa": José Vicente Rangel

El vicepresidente venezolano le explicó a Juanita León, de SEMANA, la revolución bolivariana

SEMANA.COM: El presidente Chávez se acaba de declarar socialista. ¿Qué implica esto para Venezuela?

José Vicente Rangel: Es la continuación de un pensamiento. Chávez se ha dado cuenta de que la política es el centro de la gestión del gobierno. Hoy todos los globalizadores y tecnócratas están considerando que al proceso globalizador le faltó un componte político. Chávez ha dicho que si Bolívar hubiera sobrevivido sería socialista.

SEMANA.COM: ¿Pero es socialista?

J.V.R.: Lo importante no es producir un socialismo estatizante ni el rosado de Blair, que es un fraude. Creemos en un socialismo que concilie la función planificadora del Estado con el sector privado. En 2004, Venezuela tuvo el crecimiento más elevado de la región, cercano al 18 por ciento. El sector no petrolero fue el que más creció: las telecomunicaciones, turismo, etc. No hay peligro de que acabemos con la propiedad privada. Por el contrario, hemos ampliado el margen de la propiedad privada. Cuando hacemos la reforma urbana y entregamos la titularidad de predios a la gente estamos creando más propiedad privada.

SEMANA.COM: El presidente Chávez ha hablado de la necesidad de trascender el modelo capitalista. ¿A qué se refiere?

J.V.R.: Queremos dirigirnos hacia la propiedad social, ampliar el campo de la propiedad privada, promover un régimen de cooperativas, impulsar la autogestión.

La Constitución de 1961 fue perversa porque fue un corsé de la economía del país. Se fortalecieron el capitalismo y una clase empresarial parasitaria que vivió a la sombra de la economía petrolera. Ahora tendrá que competir. Están aflorando pequeños empresarios. No puede haber desarrollo sin crédito, por eso lo hemos democratizado.

SEMANA.COM: ¿Cuál va a ser la actitud del gobierno frente a la inversión extranjera?

J.V.R.: La Constitución bolivariana abre espacios para que el sector privado nacional e internacional participe en espacios antes vedados: la minería, el sector eléctrico. Hay una afluencia de inversiones.

SEMANA.COM: ¿No le preocupa al gobierno la polarización de la sociedad?

J.V.R.:¿Qué país no está polarizado?

SEMANA.COM: ¿Qué es lo que divide a los venezolanos?

J.V.R.: El veneno que ha comunicado el medio de comunicación, que ha sembrado pavor en sectores de la población. Lo que los ha disociado es que no tienen el control del poder. No tienen razón para estar en contra de un gobierno que ha sido un seguro contra la insurrección popular. Sin Chávez, sería dramático. No se les ha quitado nada a los ricos, siguen derrochando como antes. Lo único es que ya no nombran a los ministros como antes.

SEMANA.COM: Chávez ha dicho que su objetivo es darles poder a los pobres. ¿En qué consiste eso?

J.V.R.: Hay un nuevo protagonista. El pueblo salió a la calle y nadie podrá regresarlo a su casa. Aún no han recibido los beneficios de la revolución porque es difícil, pero han recibido sentirse dignos. En una marcha, una mujer me dijo: Estoy obligada a estar aquí porque Chávez me hizo ser humano. Hay una identificación mítica.

SEMANA.COM: ¿De dónde sale la idea de las Misiones? ¿Fue una idea de Fidel Castro?

J.V.R.: Es producto de una acumulación de pensamiento. El Presidente estuvo buscando fórmulas, y fue prefigurándose la manera de asumir el cuadro social. Trajimos médicos cubanos. Pero si los médicos norteamericanos están dispuestos a meterse en los barrios, tráiganme médicos norteamericanos. Para quien tiene plata para pagar un médico no es ninguna conquista. Para el que no, es una revolución.

SEMANA.COM: ¿Son sostenibles las misiones dado que son una estructura paralela y adicional a la burocracia normal?

J.V.R.: Lo más importante de las misiones es haber roto esa cadena burocrática. Una revolución se hace violentamente o se crea un sistema paralelo. Lo podemos hacer porque la economía venezolana es atípica. Por eso se equivocó la oposición. Creyeron que el modelo de Chile funcionaría y se olvidaron de que el Estado en Venezuela es un Estado rico. Importamos 700 millones de dólares en comida (...) Estamos sembrando el petróleo, transformándolo en agricultura, industria, educación. Para que cuando Venezuela no pueda vivir del petróleo, haya una Venezuela productiva.

SEMANA.COM: No parece que fuera más productiva viendo las cifras de desempleo.

J.V.R.: Teníamos un desempleo del 10 por ciento. En 2002, cuando vino el golpe, se disparó al 20 por ciento. Quince mil empresas se quebraron. Hoy ya lo tenemos en un 10 por ciento y se registra un incremento de la producción. Tenemos estabilidad económica y la polarización ha mermado. Hay un descongelamiento de los polos, los chavistas no podíamos ir al Este, nos caceroleaban. Ahora podemos visitar restaurantes, los medios, salvo El Universal y El Nacional, comienzan a asumir una posición normal, a asumir la noticia como noticia.

SEMANA.COM: Chávez en su taller de planeación estratégica constantemente se refería al enemigo, a que había que vencerlo. ¿Quién es el enemigo para ustedes?

J.V.R.: Es la pobreza y todo aquello que le está vinculado: la usura, el dominio monopólico, etc.

SEMANA.COM: Quienes firmaron a favor del referendo revocatorio están siendo discriminados en las oficinas públicas, no obtienen contratos con el Estado. ¿Qué opina de eso?

J.V.R.: Hay gente que ha sido discriminada. Gente que firmó. Si queremos reconciliar la sociedad, no podemos usar ese recurso. En este proyecto caben los ricos.

SEMANA.COM: Por lo menos los señores Gustavo Cisneros y Lorenzo Mendoza parecen haberse reconciliado con el presidente Chávez.

J.V.R.: Ellos son gente pragmática. Vienen de retorno del fracaso golpista, del paro, de la guarimba. Vienen de retorno de esas locuras a aceptar que el Presidente tiene 60 por ciento de popularidad. Ellos son pragmáticos y concurrieron a hablar con el Presidente. Se normalizó la relación.

SEMANA.COM: La política de Chávez de abogar por un mundo multipolar los enfrenta a Estados Unidos, ¿no?

J.V.R.: Hay muchos países que creen en la multipolaridad, y Estados Unidos no los enfrenta. Pero como somos subdesarrollados, entonces es subversivo.

SEMANA.COM: ¿Le preocupan las recientes declaraciones de Condoleezza Rice sobre Venezuela?

J.V.R.: Nos preocupa porque Estados Unidos es demasiado importante. Asumimos esa contradicción sin sobresaltos, pero queremos que cambie la política de micrófono. Con Estados Unidos tenemos excelentes relaciones en tres áreas: petróleo, terrorismo y narcotráfico.

Somos su proveedor de petróleo más confiable. La única vez que se cortó fue por culpa de la oposición por el paro petrolero. Cuando sus reservas bajan, las cubrimos. En la lucha contra el narcotráfico, hemos decomisado más droga que todos los anteriores gobiernos. Y en la lucha contra el terrorismo, colaboramos en seguimiento de capitales, etc.

SEMANA.COM: ¿Entonces, cuál es el problema con Estados Unidos?

J.V.R.: Tenemos diferencias políticas. Estados Unidos quiere imponernos su política. Se mete en el golpe del 11 de abril, le da plata a la oposición, contribuye con el paro. Todas las semanas dice algo contra Chávez.

SEMANA.COM: ¿Estaría dispuesto Chávez a utilizar el petróleo como un arma de seguridad nacional contra Estados Unidos?

J.V.R.: El Presidente tiene la intención de diversificar el mercado. Si Estados Unidos decide no comprarlo, esto alerta al mercado chino, a la India. Venezuela es la primera reserva del mundo. Tenemos refinerías en todas partes.

SEMANA.COM: ¿Cómo percibe la relación entre Venezuela y Colombia después del incidente Granda?

J.V.R.: En Venezuela se acabó el sentimiento anticolombiano. En parte, instigado por sectores de la oligarquía con una visión militarista y también porque venía mucha mano de obra colombiana. Ese sentimiento fue agitado políticamente.

En el caso de Uribe-Chávez, siendo antípodas ideológicas, existe gran simpatía personal. Se parecen mucho. Estábamos en el mejor momento cuando se vivió lo de Granda. Venezuela no sabía que estaba aquí, Colombia tampoco. Si nos dice el gobierno colombiano que estaba aquí, inmediatamente lo hubiéramos detenido y tramitado la extradición. El presidente Uribe es inteligente, pragmático, que aprecia su relación con Venezuela. Ahí tuvo que jugar un factor extraño, artificial. Chávez y Uribe lo entendieron así y se normalizó la relación.

SEMANA.COM: ¿Cómo se siente con que varios amigos suyos intelectuales de izquierda, antiguos miembros del MAS, hoy rechacen a Chávez? ¿Cree que podría llegarse a desilusionar de la revolución bolivariana?

J.V.R.: No quiero ser arrogante, pero yo soy el mismo de siempre desde los 16 años. Estuve preso, exiliado, fui tres veces candidato a la presidencia por el socialismo. He sido siempre antiimperialista. Yo no he cambiado. En cambio, algunos de ellos consideraron que el papel protagónico es de ellos. Algo de narcisismo había ahí. Otros se cansaron. Se rindieron ante el poder imperial.

Yo no tengo planes personales. Estoy más allá del bien y del mal. Mi lealtad con Chávez proviene de que él ha realizado lo que yo soñaba. Me siento realizado en él.

SEMANA.COM: ¿Qué viene ahora para el gobierno?

J.V.R.: Un período de optimismo. Otro período más. Seguiremos trabajando hacia una sociedad más justa, con un mejor reparto de riqueza. La revolución es darle acceso a toda la gente a algunas cosas. Está en el detalle. No es necesario quitarle a alguna gente.
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