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| 10/9/2007 12:00:00 AM

El senador Dieb Maloof también renuncia a su curul para que lo investigue la Fiscalía

El legislador utilizó una táctica similar a la de sus colegas: Se considera irrespetado porque sus pruebas no las recogió un magistrado de la Sala Penal, sino un magistrado auxiliar.

El senador Dieb Maloof, implicado en la parapolítica, desistió a su curul porque considera que “no se me respetó el principio de inmediación al ser indagado por funcionarios subalternos de la sala penal, cuando lo correcto era que tal actividad la cumplieran los magistrados titulares de la Sala Penal”, dijo en su carta de renuncia.

Con él, ya son 11 los congresistas que dejan sus cargos después de ser señalados por vínculos con paramilitares. La dimisión de Maloof se produjo un día después de que hicieran lo mismo los senadores Vicente Blel y Luis Carlos Torres, y el representante por Santander José Manuel Herrera.

El resto de los legisladores que han dejado sus cargos son los senadores Miguel Alfonso De la Espriella, Álvaro García Romero, Jairo Enrique Merlano, Álvaro Araujo Castro, Mario Uribe Escobar y los representantes Jorge Luis Caballero (prófugo) y Alfonso Campo Escobar.

Así, este grupo de congresistas serán investigados por la Fiscalía en vez de la Corte Suprema de Justicia.

Dieb Maloof, el último en dejar su curul, es un médico de 43 años. Era senador por el Movimiento Colombia Viva que él mismo creó y tuvo que reactivar a comienzos de 2006 ante la orden presidencial de su expulsión del Partido de la U por nexos con el paramilitarismo. Llegó al Congreso en el período 1998-2002 como segundo en la lista de Édgar Perea, cuya curul asumió cuando el narrador deportivo perdió su investidura ante el Consejo de Estado.

En 2002 fue candidato por el Movimiento Mipol y logró el 80 por ciento de su votación en las zonas de influencia paramilitar de la Costa Atlántica, tal como lo demuestran las investigaciones de Claudia López reveladas por SEMANA.COM desde 2005. En diciembre de ese año fue señalado como unos de los participantes en una reunión convocada por alias ‘Jorge 40’ para repartir la votación de la Costa Atlántica de cara a las elecciones de Congreso de 2006. Pese a que Maloof asegura que no asistió a dicha cita, los rumores sobre su cercanía con el jefe paramilitar son cada vez más insistentes.

Esa fue una de las razones que motivaron su desvinculación del Partido de la U, entonces dirigido por el hoy ministro de Defensa, Juan Manuel Santos. En principio, Maloof atribuyó su expulsión a argucias de Santos e intentó hablar con el presidente Álvaro Uribe en pleno escándalo por las purgas, pero éste se negó a atenderlo.

Maloof se sintió traicionado por Uribe, a quien le había hecho campaña presidencial en 2002 y con el cual viajaba en el carro blindado del empresario Rafael Matera cuando sufrieron el atentado de ese año, en plena campaña presidencial. Revivió su partido y con él obtuvo dos curules (la suya y la de Habib Merheg) y después de su éxito electoral fue llamado nuevamente por el gobierno para que reingresara a la bancada uribista en el Congreso.

Mientras los sectores de opinión atacaban al Presidente por recibir a quien él mismo había expulsado, Maloof fue notificado de que en el computador de ‘Jorge 40’, decomisado por las autoridades a alias ‘Don Antonio’, había una conversación de chat que nuevamente lo comprometía con grupos de autodefensa. Se trata de un diálogo entre Édgar Ignacio Fierro Flórez ('Don Antonio'), mano derecha de ‘Jorge 40’, y Carlos Mario García Ávila (‘Gonzalo’), jefe político del Bloque Norte, quienes hablan sobre la repartición de apoyos para las elecciones de Congreso.

En la conversación, ‘Don Antonio’ escribió que “hay que respetarle a Dieb dos municipios que él tiene allá en Bolívar. Él se sentó conmigo en el apartamento de ‘Gonzalo’. Yo le dije que con mucho gusto, que no había problema, usted es senador, usted es amigo y lo que yo pueda hacer por usted, no tenga duda...”. Maloof también niega conocer a estos dos personajes.

El martes 21 de noviembre apareció un nuevo testimonio contra el controvertido senador, esta vez de Rafael García, el ex jefe de informática del DAS condenado a 15 años de prisión por borrar antecedentes de los narcos pedidos en extradición y uno de los informantes de la justicia en el proceso por la ‘parapolítica’. Según García, Maloof sí recibió ayuda de las autodefensas para su campaña al Congreso.

Vicente Blel

Cada vez que en Colombia se desata un escándalo que vincula al poder político, sale a relucir su nombre. Pertenece al partido Colombia Viva después de hacer carrera en el Partido Liberal y está en la curul como reemplazo de Dieb Maloof, preso también por sus presuntos vínculos con paramilitares.

Blel es un personaje muy reconocido en la costa, puesto que ha desempeñado cargos de elección popular en Bolívar y en el Congreso de la República. Se hizo famoso desde 2005, cuando el narcotraficante Víctor Patiño Fómeque y su madre, Deisy, declararon ante la justicia norteamericana que había sido su testaferro desde 1990.

Desde entonces, se estableció que el político costeño estuvo vinculado al poder y al narcotráfico en la época en que este matrimonio se hizo evidente. Fue uno de los más mencionados durante la crisis de la campaña de Ernesto Samper, a mediados de los 90. Y ahora, aparece vinculado al monumental escándalo de la parapolítica.

Las últimas veces que ha sonado en los medios de comunicación podrían calificarse como escandalosas, desafiantes y descaradas. Sus declaraciones se debieron a que la Corte Suprema de Justicia lo llamó a indagatoria después de que un anónimo hablara sobre sus vínculos con paramilitares.

El testimonio reforzó el ya conocido registro del nombre de Vicente Blel en el computador del paramilitar Rodrigo Tovar Pupo, alias ‘Jorge 40’. Allí, figuraba como una de las fichas con las que el jefe ‘para’ quería apropiarse del poder en la costa en las elecciones de 2002.

Por eso, la Corte lo citó para que este 12 de octubre dé sus explicaciones a un magistrado auxiliar. A este llamado, el senador respondió que no iría porque “no acepto a ninguno de los magistrados auxiliares el día de la indagatoria, sino con alguno de los miembros de la sala penal de la Corte Suprema de Justicia”, dijo, tajantemente.

El desconocimiento es notorio. Los nueve magistrados de la sala Penal de la Corte Suprema de Justicia no tienen manera de ocuparse de la recolección de pruebas de cada caso. Esta es una labor de los auxiliares y luego son los magistrados directamente quienes evalúan y toman decisiones sobre los documentos que logren recoger sus subalternos.

Pese a esta razonable condición de la Corte, Blel amenazó con llevar su caso hasta la Corte Interamericana de Derechos Humanos, demandando violación de sus derechos si no lo indagaba un magistrado directamente. Pero esto ya no ocurrirá. Con la renuncia a su curul, queda en manos de un fiscal en vez de un magistrado auxiliar.

Esta decisión la tomó después de defender públicamente su inocencia. Como también lo había hecho en 2006, después de las declaraciones de Fómeque en la que cuenta que fue su testaferro.

Después de conocer aquella versión, el director del Partido Liberal, César Gaviria, decidió expulsarlo. Blel, en una carta, se declaro alejado de todo tipo de delitos. “No pesa sobre mi investigación penal alguna, ni por el supuesto delito que se imputa, ni por ningún otro”, dijo. Y advirtió que sería senador por otra colectividad. Ahí fue cuando se vinculó a Colombia Viva. Esta vez, los votos no le alcanzaron para ponerlo en una curul a pesar de que sus jugadas electorales se caracterizan por ser magistrales.

En las elecciones de 2002, Blel fue uno de los políticos que sonaron porque sus votos tenían dudosa procedencia. Sólo en el municipio de Magangue, se registró que “el senador Blel tenía 9.501 votos en el preconteo (61,36 por ciento) y alcanza 18.262 votos, es decir suma 8.761 votos más”, según lo publicó Votebien.com en su momento.
Esto ocurrió después involucrarse en la cuestionada campaña de Ernesto Samper a la Presidencia.

En Florida en 2005, Deisy Fómeque, la madre de Víctor Patiño, explicó que Blel tenía a su nombre una propiedad llamada El Islote. “De eso no se tiene escritura porque el gobierno la vende por cierto tiempo. A Vicente se le puso a su nombre el lote, pero Víctor fue el que construyó. Vicente sirvió de testaferro”.

En aquel entonces, Patiño entregó un documento que probaría una ‘vieja deuda’ de 800.000 dólares que el congresista liberal tendría con él. Un depósito bancario de dinero en efectivo en su cuenta personal y la lista de 34 cheques pagados a políticos y a intermediarios que a su vez depositaban los fondos en cuentas personales de aquellos. Los pagos ocurrieron entre 1994 y 1995.

En uno de los depósitos bancarios por cuatro millones de pesos en efectivo, aparece como beneficiario el senador Vicente Blel Saad, quien le admitió al periodista Gerardo Reyes de El Nuevo Herald que el pago pudo haber venido de Patiño, pero en una época (1993-1994) en la que el narcotraficante se presentó con el nombre de Julio Gómez y se identificó como un empresario del departamento del Valle dispuesto a colaborar con la campaña a la presidencia de Ernesto Samper Pizano.

“Tanto el candidato como su compañero de partido, Horacio Serpa Uribe, conocieron a Patiño bajo la identidad de Julio Gómez, dijo Blel. Si de pronto aparece algo, pudo ser en esa época, hace tantos años. De ese tipo de favores que le dicen a uno págueme usted, que después nosotros le pagamos”, comentó Blel en ese tiempo.

El senador dijo que se enteró de la verdadera identidad del narcotraficante en 1995, cuando éste se entregó a las autoridades colombianas. Blel, médico de profesión, explicó que hizo varios favores a Patiño en la época en que se identificaba como Gómez. “En una ocasión, explicó, intercedí ante las autoridades de Cartagena para que pusieran en libertad a unos escoltas de Patiño que habían sido arrestados por no tener un permiso especial de porte de armas que se requiere durante el reinado de belleza de esa ciudad.

“En otra oportunidad le di una mano para que un futbolista amigo suyo fuera contratado en el equipo Cóndor, propiedad de César Villegas, un dirigente deportivo asesinado y quien tuvo tratos con el cartel de Cali. También le ayudé en varias ocasiones a buscar médicos para familiares y amigos", aseguró Blel, quien sostuvo, además, que más allá de esas colaboraciones, no tuvo ningún negocio legítimo ni ilegítimo con Patiño.

Sin embargo, el narcotraficante reiteró el pasado agosto que el congresista sí fue su testaferro y que tuvieron negocios. Por eso, fue llamado por la Corte Suprema y, tal vez, esa sea la razón de su renuncia.

Ese puede ser el motivo, a pesar de que él asegure que lo hizo para ocuparse de los 3.500 candidatos regionales que avaló en su zona, la misma que lo ha visto crecer como político y señalado como delincuente.
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