Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2007/09/18 00:00

‘El señor de La Sierra’ salpica a los más influyentes y poderosos políticos del departamento de Magdalena

El desmovilizado paramilitar Hernán Giraldo aseguró ante la justicia que favoreció a Trino Luna Correa, Miguel Pinedo Vidal, Luis Eduardo Vives Lacouture, Alfonso Campo Escobar, José Domingo Dávila, Hugo Gnecco, Francisco Zúñiga y al fallecido Edgardo Vives Campo.

Hernán Giraldo, 'El señor de La Sierra' (en la foto, a la derecha), durante su versión a la justicia. FOTO: CORTESÍA DE EL HERALDO.

“Inicialmente los políticos iban a La Sierra en busca de votos. Después yo me reunía con las juntas de acción comunal, discutíamos unos nombres y entre todos escogíamos un candidato por quien votar”, dijo en la tarde de este martes ante la fiscal de Justicia y Paz Zenaida López, el ex jefe paramilitar del Bloque Resistencia Tayrona, Hernán Giraldo Serna.

El desmovilizado jefe paramilitar, conocido como ‘El señor de la Sierra’ por el enorme control que ejercía en la descomunal Sierra Nevada de Santa Marta, precisó: “Al final, terminamos con un concejal nuestro, que era Héctor Ignacio “Nacho” Rodríguez, para que nos ayudara a tocar las puertas en Santa Marta”.

Así fue la evolución o el esquema de cooperación entre las comunidades que habitan en la inmensidad de este Parque Nacional Natural y los políticos del Magdalena que en los últimos 20 años han aspirado a cargo de elección popular. “Iban por los votos y nosotros les pedíamos una obra a cambio, pero nunca cumplían, con excepción del actual alcalde José Francisco Zúñiga que ordenó la construcción del bachillerato que ya está casi listo”.

En la lista hay de todo: un ex senador y ex alcalde de Santa Marta fallecido a comienzos de 2007, Edgardo Vives Campo; un ex gobernador y actual senador por Cambio Radical, Miguel Pinedo Vidal; el ex gobernador Trino Luna Correa; Alfonso Campo Escobar, representante a la Cámara y el senador Luis Eduardo Vives Lacouture, estos tres últimos detenidos actualmente en la Picota en Bogotá por el escándalo de la ‘parapolítica’.

Aspirante a alcaldía

Asimismo, el desmovilizado jefe paramilitar vinculó al ex gobernador y actual aspirante a la alcaldía de Santa Marta José Domingo “Chelo” Dávila, cuya familia es propietaria del equipo Unión Magdalena, el ex alcalde Hugo Gnecco Arregocés y, finalmente, el actual alcalde José Francisco Zúñiga Riascos.

“Cuando se avecinaba la campaña, dijo Giraldo, uno hacía encuestas en las veredas para ver quién era el más popular y así más o menos orientar hacia ese la votación, había otros que llegaban y compraban votos. Pero cuando decidimos que íbamos a tener un concejal y lo íbamos a apoyar entre todos, había unos que perdían el tiempo caminando la montaña en busca de votos porque ya habíamos tomado una decisión”. Pero Giraldo se lamentó porque todos le incumplieron.

Y si todos le incumplieron: ¿Por qué votaban por ellos?, le preguntó la fiscal. “Porque los políticos son buenos para mentir y nos decían: vean, les incumplí porque falló esto y aquello, pero nosotros tampoco repetíamos, en cada elección apoyábamos un candidato distinto. Esa maquinaria en Santa Marta de los partidos políticos las manejaban era en el ámbito de familia y eso hacía difícil sacar los proyectos que se necesitaban para la Sierra.

Giraldo insistió en varias cosas: uno, que su acompañamiento llegaba hasta el día de la escogencia en asamblea; y dos, que de los políticos de Santa Marta todos iban a la Sierra en busca de algo y las contraprestaciones eran negociadas directamente con los presidentes de las juntas de acción comunal. Por lo general las peticiones eran arreglar o construir un puesto de salud, construir o reparar puentes, edificar escuelas, enviar maestros y medicinas.

Entregará propiedades

Hernán Giraldo también se refirió a algunas propiedades que entregará al Fondo de Reparación, entre las cuales destacó una finca en la que dejó su juventud, pues cuando él llegó en los años 70 eso era pura montaña y él a punta de trabajo le construyó embalses de agua, cocheras, potreros y pasto de corte para 500 reses. El predio tiene, además, cerca de 400 cerdos y corrales con piso de cemento.

Por esa finca, dijo ante la justicia, le llegaron a ofrecer mil quinientos millones de pesos, pero no la vendió porque era para vivir con su familia. Los títulos de esa propiedad están a nombre de sus hijos, pero anunció que están dispuestos a entregarla para la reparación de las víctimas. También tiene una casa en la parte alta. Hay –lo que llamó- “una finquita en la parte alta en la frontera” con los Koguis con la cual aspira a quedarse a vivir sus últimos días.

La fiscal le preguntó sobre los dineros recaudados durante todos estos años como consecuencia del impuesto que cobraban a los narcotraficantes y la seguridad que brindaban. Giraldo le dijo que esa plata se había ido en mantener a los hombres del Bloque Resistencia Tayrona.

Además dijo que la Sierra se convirtió en un sitio de peregrinación de necesitados que iban en busca de ayuda de toda clase y él les brindaba ayuda, no dejaba que se fueran con las manos vacías.

Las armas

Un capítulo especial en la mañana de este martes tuvo que ver con la procedencia de las armas y sus relaciones con narcotraficantes. Giraldo dijo que allá llegó desde el año 1993 Johny Cano, un narcotraficante extraditado, quien colaboraba con el bloque suministrando armas, en una ocasión le dio 100 fusiles.

Contó que ellos comenzaron a obtener armas de varias maneras, en especial cuando llegó la guerrilla y comenzó a cobrarles impuesto. Para ese entonces, por allá en los años 80, dijo, “no teníamos uniformes, éramos campesinos que teníamos unas parcelitas, éramos colonos y cuando uno no ha tenido nada, va y tiene veinte o treinta vaquitas, eso es bastante. Entonces comenzamos a decirle a la guerrilla que no les íbamos a pagar, pero necesitábamos estar armados. Si les pagábamos un poquito, cada vez teníamos que pagarle más. Dijimos que no. En esa época no había puentes ni carreteras, los colonos llegamos a descuajar la montaña”.

Contó también que para la guerrilla él fue “la piedra en el zapato porque me opuse a pagar, me hicieron tres atentados. Después de eso solicitamos el apoyo del Ejército y estuvieron por ahí una semanas, pero nos dejaron solos. Aunque éramos campesinos les dábamos la pelea”.

Según su testimonio, “entonces hubo gente que comenzó a ver eso y nos regalaba armas, había otros que nos regalaban comida. El señor Johny Cano nos regaló armas y llegamos a tener casi seiscientas, entre fusiles, escopetas, armas ligeras, M16, M60, R14, todas las entregamos cuando nos desmovilizamos”.

Menos víctimas

La versión de Giraldo iba de un tema a otro, preguntaba la fiscal y preguntaba la procuradora, pero también salían preguntas de las víctimas, que en esta ocasión vinieron menos, así como tampoco trajo el coro de indígenas y campesinos que lo rodearon en su primera versión.

Aunque Giraldo mencionó a los políticos más importantes ya enumerados, la fiscal le preguntó sobre Romualdo Macías, un importante concejal de Santa Marta, a lo que él dijo que “sí señor, que ese era amigo de ellos”. También le preguntaron por los Vesga y Alonso Ramírez, a quien “Nacho” Rodríguez invitó a la Sierra. Giraldo dijo que el territorio político que aportaba votos estaba entre Minca, Mingueo y Guachaca, pero que la colonia antioqueña en Santa Marta también votaba por los candidatos que la asamblea de comuneros de la Sierra escogía para apoyar.

El abogado de Hernán Giraldo informó a la fiscal que su defendido había ubicado las fosas donde estarían sepultadas centenares de personas desparecidas durante los últimos diez años de guerra, una revelación que piden a gritos los familiares que reclaman los cuerpos de sus seres queridos.

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