Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2007/02/09 00:00

El trabajo de los bomberos para apagar un incendio en Huila se dificulta porque la zona fue minada por la guerrilla

Las tareas de los bomberos en Colombia para combatir el fuego están cargadas de dificultad: al aumento de manos criminales que provocan el fuego en varios puntos, este viernes se vivió la dramática situación de que estos servidores no podían avanzar por una zona que estaba llena de minas antipersona.

Esta nueva conflagración se suma a las 160 que se han reportado en 105 municipios de 17 departamentos. Hasta ahora, esas quemazones han consumido 18.530 hectáreas de reservas forestales. Y la situación parece no tener ni pronta ni fácil solución. El motivo es que el Ideam dice que para el fin de semana seguirán el calor y la sequía y que es conveniente permanecer en alerta. Foto: FOTO: GUILLERMO TORRES / SEMANA

La situación del país no facilita las condiciones para atender la actual emergencia de incendios. A la falta de personal y de herramientas se suman graves dificultades de orden público que, literalmente, imposibilitan el trabajo para sofocar las llamas.

Eso se puede concluir del informe más reciente que presenta la Dirección Nacional de Atención y Prevención de Desastres. El reporte da cuenta de que ha surgido un nuevo incendio, esta vez, en el nevado del Huila, en el sur del país. 

Allí se empezaron a notar grandes llamaradas y los bomberos lograron reaccionar. Cuando llegaron al sitio, tuvieron que frenar en seco y, hasta ahora, no han podido hacer nada y siguen viendo cómo el fuego va creciendo, a pesar de que está fácil de controlar.

Esa posición pasiva se debe a que esa región presenta problemas de orden público y están esperando que el Ejército haga un sobrevuelo para verificar que no hay presencia guerrillera. Fuera de eso, los uniformados están trabajando por tierra tratando de desminar la zona para permitir la entrada segura de los organismos de urgencias.

Colombia en llamas

Esta nueva conflagración se suma a las 160 que se han reportado en 105 municipios de 17 departamentos. Hasta ahora, esas quemazones han consumido 18.530 hectáreas de reservas forestales. Y la situación parece no tener ni pronta ni fácil solución. El motivo es que el Ideam dice que para el fin de semana seguirán el calor y la sequía y que es conveniente permanecer en alerta.

“Las condiciones permanecen muy secas en sectores del oriente de Cundinamarca, oriente de Boyacá, Santanderes, los Llanos Orientales y el sur de la Sierra Nevada de Santa Marta. Todavía permanecen condiciones muy secas y no se debe bajar la guardia ante el brote de nuevos incendios”, señala el reporte del Ideam.

La indicación que le dio esa entidad al Ministerio de Ambiente fue que “hasta tanto no se presenten cambios significativos en las condiciones de tiempo, el Ideam recomienda mantener la alerta de ocurrencia de incendios de la cobertura vegetal”.

Hasta ahora, la atención se ha concentrado más en Cundinamarca, según el Ministerio de Ambiente.

Situación en Cundinamarca

La situación actual de este departamento es que se mantienen seis incendios activos, dos extinguidos y nueve que se tienen controlados para que no se expandan, pero que siguen ardiendo.

Hasta ahora, se han logrado extinguir los incendios de Cajicá y Changalá solamente. Mientras tanto, los bomberos tienen controladas las llamas de Sopó, Cajicá, Chocontá, Gutiérrez, Gama, Cota-Tenjo, La Calera, Soacha y Junín.

Pero donde no se ha podido sofocar el fuego es en Guatavita, Tabío, Ubalá, Lenguazaque y Gachetá. Sólo en Cundinamarca se han quemado más de 15.000 hectáreas, a pesar de que cuatro helicópteros han venido trabajando durante toda la semana y han hecho 742 lanzamientos de agua sobre las llamas. Estas naves han trabajado 102 horas para ayudar a superar la emergencia.

Manos criminales

A este panorama desconsolador se suma una sorprendente sospecha que dice que las llamas pudieron ser encendidas por manos criminales.
No se saben las razones, pero el ministro de Ambiente, Juan Lozano, ha dicho tajantemente que las zonas que se quemaron seguirán siendo reservas forestales y no cambiarán su uso por ningún motivo. Seguirán siendo zonas de vegetación sin construcción alguna.

Lozano dijo que actualmente se investigan las cusas de los incendios en los municipios cundinamarqueses de Cota, La Calera, Guasca, Cajicá y Arbeláez.

Si se descubre que las llamas fueron encendidas por personas que hacían fogatas o con la intención de provocar un incendio, éstas podrían pagar hasta 15 años de cárcel, según lo ha dicho insistentemente el ministro Juan Lozano.

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