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| 11/28/2004 12:00:00 AM

Elecciones en Estados Unidos

El mundo espera con preocupación los comicios del 2 de noviembre en Estados Unidos. SEMANA.COM ofrece a sus lectores un breve resumen que le permite acceder a todos los artículos publicados por la revista sobre el tema.

La presidencia de George W. Bush ha tenido una proyección internacional que, para bien o para mal, ha hecho sentir a millones en el planeta entero que sus destinos son decididos en la oficina oval de la Casa Blanca, y Colombia no es la excepción. Bush no ha escatimado ninguna oportunidad para advertir a los gobiernos del mundo que está dispuesto a imponer su visión del orden internacional con total abandono de las instancias multilaterales, llámense Organización de Naciones Unidas o Tratado de Tokio para el control del deterioro del medio ambiente. El presidente defiende su posición asegurando que protege los intereses de su país y que la guerra preventiva, mediante la cual se ataca a un enemigo potencial antes de ser atacado, es un derecho legítimo de los Estados Unidos. Sus críticos opinan que en realidad su filosofía política está inspirada en la vieja doctrina del Destino Manifiesto, según la cual Estados Unidos es el pueblo escogido por Dios y dotado por la Naturaleza para prevalecer sobre sus adversarios e imponer su forma de gobierno, en busca del bienestar generalizado, a los pueblos del mundo.

Esa agresiva cosmovisión ha logrado que, más que nunca, haya voces que sostienen que en la votación del 2 de noviembre deberían participar los ciudadanos no sólo de Estados Unidos, sino del mundo entero. Eso, por supuesto, no pasa de ser una utopía política, pero ilustra hasta dónde la opinión pública mundial está sensibilizada acerca de lo que suceda en esta fecha. Y las irregularidades que se presentaron en los comicios de 2000, cuando ascendió Bush a la presidencia con menos votos populares de los que tuvo su contendor Al Gore, plantean muchos interrogantes sin respuesta: ¿Por qué no se tomaron en realidad medidas de fondo que eviten que ese "golpe de estado judicial" en el quela Florida fue determinante se repita?¿Por qué nunca hubo un debate de fondo sobre la vigencia del sistema indirecto de elecciones en Estados Unidos, que pertenece a los tiempos en que las comunicaciones eran a caballo y en la era de Internet permite distorsiones como que gane el candidato con menos votos populares? ¿Qué tan pulcro es un proceso electoral reputado siempre como faro de la democracia en el mundo pero hoy objeto de examen de observadores internacionales, como si fuera un país del Tercer Mundo?

El ataque contra Al Qaeda en Afganistán fue bien recibido por el mundo entero, impresionado por el salvajismo del ataque el 11 de septiembre. Pero la invasión a Irak, las mentiras para justificarla, el escándalo de los beneficios de la gigante petrolera Halliburton, el asunto de las torturas a los prisioneros iraquíes  y el atasco en que se encuentran las tropas norteamericanas, le dan al momento un dramatismo poco común. ¿Será reelegido George W. Bush, el presidente que lanzó al país a una aventura de consecuencias inciertas?, ¿o ganará John Kerry, el hombre a quien tildan de indeciso y poco confiable a la hora de las decisiones de seguridad nacional?

En ese enrarecido contexto se ha desarrollado la campaña a la presidencia, que se oficializó con la proclamación de los candidatos en las convenciones demócrata y republicana  y ha estado caracterizada por las referencias a los antecedentes militares de los candidatos y los ataques, algunas veces calumniosos, que cuestionan los honores militares de Kerry, por un lado, y revelan el deshonroso pasado castrense de Bush, por el otro.

Los 3 debates presidenciales, especialmente el primero, fueron favorables a Kerry, aunque de acuerdo a los sondeos la intención de voto se mantiene practicamente igualada hacia los dos candidatos. Los estados 'swing', aquellos que no son republicanos ni demócratas, serán la clave para decidir quién regirá los destinos de la superpotencia mundial en la reñida carrera presidencial

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