Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2007/03/08 00:00

En el día de la mujer, los derechos y la equidad de género tienen la palabra

Con conciertos, marchas, eventos culturales y académicos, las organizaciones de mujeres recuerdan que a pesar de los avances, las cosas no son tan fáciles todavía. Para que mejore la situación, se debatirá en el Senado un proyecto de ley contra la violencia de género, una de las mayores amenazas para las colombianas.

Más allá de las flores y los detalles, el 8 de marzo se conmemora la lucha de varias generaciones de mujeres por sus derechos. Foto: AP

Ocho de marzo, día de la mujer. Las ventas de chocolates y flores aumentan, los mariachis y serenateros hacen su agosto, en uno que otro bar hay noche de chicas, pero no pasa nada más. Tantas flores, chocolates y anuncios publicitarios han borrado la razón fundamental de la celebración del día de la mujer: la reivindicación de sus derechos como ciudadana.

En Colombia, los dos panoramas reinan este jueves. Por un lado están las fiestas comerciales en las que abundan las rosas rojas y los mensajes ‘poéticos’, pero también se abre la oportunidad para recordar que en esta sociedad los derechos de las mujeres son vulnerados continuamente.

Las cifras hablan por sí solas, según el último Informe de Demografía y Salud, 39 por ciento de las mujeres han sido agredidas por su cónyuge y 20 por ciento de las colombianas han sido violadas por sus maridos, parientes, amigos o por desconocidos.

Para frenar este drama, la senadora Gina Parody presentará ante la Comisión primera del senado un proyecto de ley para que “las mujeres puedan tener una vida libre de violencia”, según explicó la senadora.

El proyecto de ley contempla penas más duras para quienes atenten contra las mujeres, que incluyen la posibilidad de que el agresor no pueda volver a acercarse a la víctima. Pero tal vez lo más importante es darle una perspectiva de género al problema de violencia sexual. Para Parody, en este sentido hay que formar a los administradores de justicia para que “cuando una mujer llegue a denunciar una violación, no se le pregunte cómo iba vestida o si de alguna manera ella le coqueteó al agresor”.

La ley también busca la conformación de espacios de protección para quienes sean víctimas de la violencia intrafamilar y una reglamentación seria en cuanto a la equidad laboral. Todo esto es el resultado del esfuerzo de las congresistas de todas las bancadas, que el año pasado se reunieron para adelantar una iniciativa a favor de las mujeres. Y de ser aprobada, todo tipo de violencia de género será castigada, incluso el acoso sexual.

Ciudades en femenino
Como parte de esa búsqueda de equidad y de reivindicación de derechos, se están abriendo espacios políticos importantes para las mujeres. Los gobiernos locales le han puesto la cara al tema y han creado oficinas para la mujer.

La iniciativa la tomó en el año 2000 la gobernación de Antioquia, cuando creó la secretaría de Equidad de Género. A partir de ese momento, otras gobernaciones y alcaldías en el país han hecho lo propio. Hace un mes, la gobernación del Valle del Cauca inauguró la secretaría de Equidad de Género para las Mujeres vallecaucanas, y departamentos como Caquetá y Córdoba tienen programas especiales para la protección de las mujeres.

En Bogotá, la alcaldía de Lucho Garzón creó la oficina de Política Pública de Mujer y Géneros. Desde allí se han adelantado campañas para convertir a ciudad en un lugar seguro para todas y en donde se respeten sus derechos.

La campaña estrella de la oficina es Alerta Rojo, Violeta Vive, que tiene una simbología especial, pues “cuando iniciamos este trabajo, una niña de 7 años fue violada en la escuela Las violetas en la localidad de Usme y a partir de ahí iniciamos toda una campaña contra el tema de la violación y del abuso sexual de las mujeres y las niñas”, cuenta Martha Buriticá, directora de la oficina. En el marco de esta campaña, este jueves se llevará a cabo el concierto Un canto a Violeta, en el Palacio de los Deportes.

En Medellín, el movimiento por las mujeres también ha sido importante para la administración de Sergio Fajardo. La oficina de la primera mujer -Lucrecia Ramírez- ha liderado el tema con campañas de prevención de embarazos adolescentes y la anorexia-bulimia, un problema bastante serio en una ciudad que ‘produce’ reinas y modelos.

Es que el problema de la autodeterminación como mujeres no sólo pasa por la reivindicación de los derechos sexuales y reproductivos, sino por todo el tema de la imagen. Y a eso es a lo que le han apostado desde la oficina de la primera mujer.

Pero en Medellín las mujeres también tienen clara su importancia política y en la construcción de la ciudad. Por eso, este 8 de marzo, el Concejo Municipal aprueba la creación de la Secretaría de la Mujer, desde donde se crearán políticas con perspectiva de género, para una ciudad en donde el 54,4 por ciento de sus habitantes son mujeres. Flor María Díaz, quien con Lucrecia Ramírez ha estado a la cabeza del proyecto, dice con orgullo que esta secretaría “será una luz para la vida de las mujeres en razón de su género”.

Hijas, madres y esposas de la guerra
Pero como Colombia es un país de contrastes, mientras las paisas celebran por la consecución de un espacio político tan importante y las bogotanas cantan por su seguridad sexual, en Barranquilla 2.000 mujeres se manifiestan para pedir protección a su vida en medio del conflicto.

La iniciativa de Mujeres por la Paz (IMP) instalará en esa ciudad la mesa de protección para víctimas, “dadas las circunstancias de que están matando a las mujeres que denuncian dentro del proceso contra los paramilitares”, explica Aleida Patarroyo, de la IMP.

La escogencia de Barranquilla no es gratuita. Allí está la mesa de reparación a las víctimas, además, la mayoría de los crímenes contra las víctimas se han perpetrado en la Costa atlántica. Según la Iniciativa, existen 400 casos documentados de mujeres que han recibido amenazas luego de presentar sus denuncias contra los paramilitares en el marco de la Ley de Justicia y Paz.

Y es que también en la guerra, las mujeres llevan la peor parte. Las mujeres son las sobrevivientes del conflicto. Ellas son las que se desplazan y se convierten de la noche a la mañana en jefes de hogar. La Defensoría del Pueblo estima que el 80 por ciento de las personas desplazadas son mujeres y niños, y que de este porcentaje, 58% son mujeres.

La situación de las mujeres en el conflicto también está abierta a la discusión en este día. Pues es el Estado el que, como en los otros casos de protección y goce de derechos para las mujeres, tiene que dar los mecanismos para que todas accedan con las garantías suficientes a la tan sonada ‘verdad, justicia y reparación’.

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