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| 5/9/2005 12:00:00 AM

"En México el gobierno no hubiera hecho nada contra la contaminación si la sociedad civil no se lo hubiera reclamado"

En la década pasada México D.F. era conocida por ser una de las ciudades más contaminadas del mundo. Hoy es célebre por sus logros en la purificación del medio ambiente. Tania Mijares, Directora Programa Aire y Energía del Centro Mexicano de Derecho Ambiental, habló con SEMANA.COM sobre la experiencia mexicana e hizo algunas recomendaciones para Colombia.

SEMANA.COM.: ¿Cuándo se dieron cuenta en México que había que reducir la contaminación?

Tania Mijares: En la década de los ochenta en la Ciudad de México se empezaron a presentar muchos casos de enfermedades respiratorias -sobretodo en niños y ancianos- y en varias ocasiones las personas afectadas fallecieron. Hubo episodios tan graves de contaminación en la ciudad que no era raro encontrarse con pájaros muertos en las aceras. Algunas personas presentaban síntomas de fatiga crónica, lo que era generado por el alto contenido de plomo en los combustibles que utilizábamos en la Ciudad.

SEMANA.COM.: ¿Cómo fue el proceso para reducir la contaminación?, ¿qué se hizo?

T.M.: Si bien la salud de los capitalinos se estaba deteriorando de manera sustancial, es evidente que el Gobierno no hubiera hecho nada si la sociedad civil no se lo hubiera reclamado. Los grupos ambientalistas y organizaciones no gubernamentales fueron, en gran medida, los responsables de que el Gobierno se responsabilizará y empezará a generar estrategias, planes, programas y acciones concretas para reducir los altos índices de contaminación ambiental.

Se hicieron movilizaciones, manifestaciones, críticas, artículos, presencia en medios de comunicación, exigiéndole al Gobierno que tomará conciencia de la gravedad del problema y que comenzara a poner atención a los elevados costos del sector salud. El Gobierno respondió, pues la presión fue constante, diaria y muy bien realizada.

¿Cómo fue esa presión?

Se llevaron a cabo reuniones con expertos académicos, científicos, doctores y representantes de la sociedad civil organizada donde se determinó que una de las acciones más importantes que debían llevarse a cabo era la eliminación total del Plomo en la gasolina. Petróleos Mexicanos (PEMEX) estuvo de acuerdo y empezó a trabajar para modificar sus refinerías. A partir del año 1997 en todo el país se contó con gasolina libre de plomo.

Además se generaron diversos programas para mejorar la calidad del aire, los cuales fueron predecesores del PROAIRE que tenemos actualmente. En estos programas se señalaba la importancia de desincentivar el uso del automóvil, tener un transporte público más eficiente, promover el transporte no motorizado (bicicletas y caminar), la necesidad de que los vehículos que circulen en la Ciudad de México utilicen convertidores catalíticos de tres vías, la obligación de los automovilistas de verificar sus automóviles (parecido al certificado de emisión de gases que tienen ustedes) repoblar las cuatro delegaciones centrales para evitar tener que llevar mayores servicios a la periferia, etc.

Algunas de estas sugerencias prosperaron para convertirse en programas gubernamentales.

SEMANA.COM.: ¿Se implementaron otras alternativas de movilidad?

T.M.: Actualmente el Gobierno del Distrito Federal, está apostando por el sistema BRT (Bus-Rapid System) como señale anteriormente. Así como a la construcción de ciclovía. Actualmente contamos con 19 kilómetros, se espera que en los próximos años se duplique el número de kilómetros.

SEMANA.COM.: ¿Cómo se logró concientizar a la gente sobre la contaminación que generan los automóviles y las chimeneas?

T.M.: Se llevaron a cabo varias campañas , pero el programa más efectivo para lograr que la gente tomará conciencia de que sus vehículos eran responsables de la contaminación ambiental, fue a través del Programa Hoy No Circula, las verificaciones vehiculares y la declaratoria de contingencias ambientales, en las cuales se restringían varias actividades, desde ir a la escuela, hasta encender hornos y chimeneas en la industria.

SEMANA.COM.: ¿Cuáles fueron los resultados?

T.M.: Si bien hemos tenido grandes avances en la materia, por desgracia, la calidad del aire en la Ciudad sigue siendo uno de los principales problemas que resolver. Los índices de ozono en el aire violan la norma 280 días al año, esto quiere decir que durante esos días tenemos más de 100 puntos IMECA (que es similar al IBOCA de Ustedes). El azufre en la gasolina y diesel es la siguiente gran tarea pendiente, pues esta sustancia se ha convertido en el Plomo del siglo XXI. PEMEX se escuda en la falta de presupuesto para modificar sus refinerías y al alto costo económico que representaría esta eliminación de nuestros combustibles. La ventaja es que varias organizaciones no gubernamentales, serias y comprometidas con el ambiente estamos trabajando para presionar al Gobierno y concientizar a la sociedad de la importancia del tema.

SEMANA.COM.: ¿Qué más se sigue haciendo?

T.M.: El trabajo en esta materia, debe ser continuo y permanente. Un problema grave al que nos enfrentamos los capitalinos es al crecimiento desmedido de la flota vehicular. La industria automotriz ha realizado fuertes y agresivas campañas de financiamiento para que la adquisición de un vehículo esté prácticamente a la mano de cualquier persona. Actualmente tenemos cerca de cuatro millones de vehículos circulando diariamente. Si bien es cierto, que contar con una flota vehicular renovada es muy benéfico para el ambiente, el incrementar la flota actual resultaría en un evento muy nocivo y peligroso. Incrementan las congestiones, el consumo de combustible y por ende las emisiones al ambiente y los problemas de salud.

El Gobierno del Distrito Federal ha restringido más las normas en cuanto a verificación vehicular y emisión de contaminantes permitida. Trabaja en la creación de un nuevo sistema de transporte público que esperamos no sólo ayude a movilizar de una manera amigable con el ambiente a miles de personas, pero que resulte en un agente catalizador del cambio y recuperación de la Ciudad que tanta falta nos hace.

SEMANA.COM.: ¿Podría hacer alguna recomendación para el caso colombiano?

T.M.: En nuestras ciudades tenemos tantas necesidades y problemas que resolver, que a veces dejamos la calidad del aire en último lugar. Pero es importante que a este problema lo situemos en su justa dimensión.

El tener un aire contaminado, no sólo viola el derecho de todos los ciudadanos de contar con un medio ambiente adecuado y equilibrado, sino que generar altos costos al sector salud, mismos que impactan directamente el presupuesto del país.

Yo creo que en el caso de Colombia, es necesario primero, mejorar la calidad del combustible - tienen 1000 partes por millón de azufre en todo el país , en Bogotá el combustible tiene 600 ppm- tienen que fomentar la renovación vehicular, pues la mayoría de los automóviles que circulan en el país tienen más de 10 años y no cuentan con tecnología adecuada. El hacer obligatorio el uso de convertidor catalítico podría ayudar enormemente a reducir las altas emisiones de contaminantes.

Crear un Programa de Calidad del Aire Integral -donde el gobierno, académicos, científicos, industriales, y representantes de la sociedad civil fueran integrados y convocados- podría ayudar enormemente a generar las estrategias, programas, planes y acciones que contribuyan a mejorar el aire en la Ciudad e incluso el país. Los Planes de mejoramiento de calidad del aire, funcionan mejor si se realizan por ciudades o regiones, es prácticamente imposible homogeneizar a todo un país, pues cada región/ ciudad presentan sus problemas únicos y exclusivos.
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