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| 10/12/2007 12:00:00 AM

En una semana, 25 personas fueron víctimas de accidentes aéreos en Colombia

Al accidente del pasado lunes en Meta, que dejó 18 personas desaparecidas, se sumó el de la noche del jueves, con siete muertos. ¿Qué está pasando con la seguridad aérea en el país?

En la noche de este jueves, una avioneta partió desde Bogotá hacia Leticia, en Amazonas, con cinco personas. La tripulación estaba conformada por el capitán Álex Clavijo y el copiloto Ricardo Lozano.

Ellos debían transportar al auxiliar de enfermería Juan Carlos Martínez, a la médica Sandra Patricia Melo y al paramédico Fredy Gómez. Pero la aeronave de matrícula HK 4422, de la empresa Riosur, se fue a tierra en el barrio La Rosita, de la localidad de Fontibón.

Cayó sobre algunas viviendas y bodegas de la zona. Una pareja de esposos que se encontraban en su casa, también murió. En total, sumaron siete muertos con el accidente, después de que se detectaran fallas en la aeronave luego de despegar.

Este es el segundo accidente que ocurre esta semana. El pasado lunes 8 de octubre, desapareció una aeronave de la Compañía Nacional de la Aviación que viajaba con 18 personas, 15 militares y tres miembros de la tripulación.

Se trataba de la aeronave HK 4055, que salió de Villavicencio a las 3 de la tarde y debía aterrizar media hora después en La Uribe, en Meta. Pero desapareció y sólo fue detectada un día después, totalmente destrozada en la Cordillera Oriental, a más de tres mil metros de altura, cerca del municipio de Cubarral (Meta). Sus ocupantes aún no han sido rescatados, puesto que la única manera de llegar al sitio es en helicóptero y la nubosidad no ha permitido el desembarco del personal de rescate.

¿Es muy inseguro volar en Colombia?, es la pregunta que desde el pasado julio viene haciéndose Semana.com. En su momento, la periodista Marianna Trivella, de este medio, había escrito que los accidentes aéreos suscitados el 17 de julio han llenado de dudas sobre la seguridad aérea a los usuarios de este medio de transporte.

No sólo por el accidente en Santa Marta sino porque la sensación de temor aumentó por un doloroso hecho ocurrido en Brasil: un avión de la aerolínea TAM se incendió al chocar contra un edificio de la misma compañía y una bomba de gasolina cuando aterrizaba en el aeropuerto de Congonhas en Sao Paulo, donde murieron calcinados los 176 pasajeros que trasportaba, además de otras personas cercanas al lugar.

Y si bien en Colombia no hubo muertos y los heridos fueron oportunamente atendidos, en el ambiente volvió a flotar una sensación de preocupación. Ese día un avión de AeroRepública se salió de la pista cuando aterrizaba en el aeropuerto Simón Bolívar de Santa Marta, con un registro de siete pasajeros con heridas menores.
Nubarrones en el horizonte

Según datos ofrecidos por la Aeronáutica Civil a Semana.com, en el año 2006 se registraron 32 accidentes aéreos en el país, mostrando un incremento con respecto a la media anual de 25 accidentes. Sin embargo, a juicio del coronel Luis Germán Páez la inseguridad aérea en Colombia ha disminuido en cuanto al número de víctimas, factor de mayor importancia en esta materia.

Páez explicó que en cuanto a las diversas modalidades de operación aérea (entendiéndose por operatividad la acción de despeje y aterrizaje de una nave) las que registraron mayor número de siniestros en 2006 son los helicópteros, los taxis aéreos (que operan con naves monomotoras) y los aviones para actividad agrícola, específicamente de fumigación. Estas modalidades son las que menos número de operaciones presentaron en 2006 (177.000 operaciones de taxis aéreos, 55.000 operaciones de helicóptero, 4.500 operaciones de aviación agrícola -fumigación-) en comparación a la de transporte comercial regular (327.000 operaciones) que es la que mayor flujo de pasajeros registra de todas las actividades aéreas.

De los 31 accidentes reportados en 2006, ocho corresponden a helicópteros, dos a aviones de fumigación, 14 a taxis aéreos y siete a aviones de transporte comercial regular.

El informe proporcionado por Aeronáutica Civil afirma que específicamente en la fase de despeje, aproximación a tierra y aterrizaje está el mayor porcentaje de accidentalidad en Colombia.

Cuestión de edad

Para Páez, uno de los principales problemas es que en Colombia el parque de aviación es muy viejo. Aunque reconoce que se están haciendo inversiones en esta materia, los cambios se están generando a nivel de empresas grandes de transporte comercial (Avianca, Satena, AeroRepública), pero las empresas pequeñas dueñas de los motomotores (naves de mayor riesgo) no renuevan sus aviones por falta de presupuesto, ya que deben pagar unos impuestos muy altos.

Sin embargo, Rafael Martínez, presidente de la Asociación Colombiana de Aviadores Civiles (Acdac) considera que el mayor problema es el estado de las pistas en algunos aeropuertos en el país (incluyendo el de Santa Marta donde ocurrió el siniestro más reciente). Reconoció que aunque la Aeronáutica Civil ha logrado adelantos en materia de radares, necesita mejorar las condiciones de los aeropuertos.

Martínez hizo referencia a la situación que se vive en Barranquilla con los botes de basura ubicados cerca de la pista y las aves de carroña que se acercan al lugar y muchas veces son atrapadas por las turbinas de los aviones. Aunque se restringió el horario de operatividad de este aeropuerto, a juicio de Martínez esa no es una solución viable.

En este sentido el coronel Páez afirma que “los aeropuertos nacionales donde operan las aeronaves de transporte comercial regular están en perfecto estado y cumplen con las normativas estándares de seguridad, aunque se pueden mejorar, para lograrlo hace falta un presupuesto de 200.000 millones de pesos pero el Estado no cuenta con esos recursos”.

Claudia Velásquez, directora de la Asociación de Transporte Aéreo de Colombia (Atac) asegura que aunque “hay fallas, lo importante es que la Aeronáutica Civil abre un espacio para discutir con las aerolíneas sobre las mejoras y dificultades en materia aérea. Hay buena voluntad de la Aeronáutica, ya que abre el diálogo técnico entre las partes para buscar soluciones”.

Seguridad, una prioridad

Atac comparte con la Aeronáutica Civil que Colombia cumple con las mayores medidas de seguridad. En este sentido, la Aeronáutica Civil en acción conjunta con la Organización de Aviación Civil Internacional (Oaci) ha impuesto a las aerolíneas una serie de equipos que brindan mayor seguridad en los aviones. Entre ellos se encuentran: el Tcas (dispositivo que cada avión lleva y le advierte al piloto sobre la aproximación de otra nave, sumado a la vigilancia que mantiene la aeronáutica a través de sus radares). El Gpws (dispositivo que advierte al piloto en su cabina que está próximo al terreno). El Voice Recorder, entre otros.

Sin embargo, estos equipos solo se pueden instalar en ciertos tipos de aviones, a un monomotor no se le exigen estos dispositivos por sus características estructurales, cuestión que aumenta su grado de accidentalidad. Lo que se hace para disminuir el riesgo con estos aviones es limitar su operacionalidad.

Vale la pena resaltar que aunque la Aeronáutica Civil ha reforzado las medidas de seguridad aérea con los dispositivos antes descritos, además de contar con 22 radares que le permiten tener el control de 98 por ciento del movimiento aéreo en el territorio nacional, todo accidente aéreo es impredecible. Existen otros factores como fallas de motor y errores operacionales que también hay considerar.

Claudia Velásquez afirma que “los incidentes de la aviación son normales, son eventos inesperados que suceden en todo el mundo”.

No obstante, aunque el factor sorpresa siempre va a rondar la actividad aérea, la Aeronáutica Civil está centrada en un programa de prevención de accidentes, donde hace una serie de recomendaciones para que sean acatadas por los actores involucrados. Para ello, está realizando foros con las empresas más afectadas, seminarios, visitas puntuales a regiones, reunión con pilotos de motomotores y de helicópteros para capacitarlos, así como actividades de mantenimiento y conferencias.

Para el coronel Páez todos los esfuerzos en materia de seguridad serán en vano hasta que las entidades implicadas no estén convencidas de su importancia. “En Colombia los operadores de las empresas aéreas son más maduros que antes. Están aprendiendo que invertir en seguridad es un buen negocio, ya que les garantiza el prestigio dentro del mercado”.

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