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| 11/2/2006 12:00:00 AM

En Tierradentro: Una alerta temprana que funcionó muy tarde

El runrún de que las Farc se tomarían el pueblo rodó muchos días por este corregimiento de Córdoba, como en la historia de García Márquez, ‘En este pueblo nunca pasa nada’ muchos apenas se resignaron. Bajo las ráfagas de los fusiles, la advertencia se hizo realidad.

La noticia corrió de boca en boca. La historia de que las Farc iban a tomarse Tierradentro la sabían todos sus pobladores. Algunos campesinos llegaron con la información. “Va a venir la guerrilla”, sentenciaban con resignación algunos mientras otros más precavidos decidieron irse a donde amigos o vecinos en la distancia.
 
La Policía había llegado hacía cuatro meses para imponer el orden en este corregimiento de Montelíbano, en el sur de Córdoba, donde hasta hace dos años los paramilitares eran dueños y señores de unas 15.000 hectáreas de coca.

Sin embargo, algunos, de tanto prevenirse, ya no creían en nada. Y la resistencia con las autoridades de este pueblo de tradición cocalera les hizo pensar que las advertencias eran sólo para asustarlos y mantenerlos a raya. Sin embargo, a principios de esta semana llegó un refuerzo policial para apoyar a los hombres que comandaba el teniente Fredy Armando López porque, al parecer, la guerrilla se vendría con todo muy pronto.

El martes 31 de octubre, el teniente López le pidió a una de las profesoras del colegio suspender un acto cultural que se había preparado para los niños en su día, pues todo indicaba que el ataque de la guerrilla sería más rápido de lo que se pensaba. Esta vez el rumor parecía cosa seria y la fiesta de Halloween fue reemplazada por un desfile de gente que durante todo el día salió de sus casas para ocupar otras viviendas en la parte alta del pueblo.

La noche llegó sin novedad. Mientras la población permanecía atrincherada, a la expectativa, con los ojos abiertos, la Policía creía estar lista para repeler cualquier ataque. Pero a las 2 de la mañana el caos se impuso en Tierradentro y las armas de los 60 policías acantonados en el comando que apenas estaba en construcción no pudieron responderles a los rockets, las granadas, ametralladoras y los cilindros-bomba que disparaban los guerrilleros que fueron, entre la maleza, tendiendo un cerco sobre las moradas, muchas de ellas de paredes de bahareque y techos de caña brava.

“Cada que vez que uno de ellos caía muerto, yo sentía que un pedazo de mi vida se iba con ellos”, dijo el teniente López, al recordar que en la arremetida murieron 17 de sus hombres por cuenta del fuego que lanzaron los insurgentes de los frentes 58, 18 y 5 de las Farc. Ahora el oficial se recupera en una clínica de Montería, tras haber recibido un impacto en una de sus extremidades.

No sirvió el refuerzo policial que llegó hasta Tierradentro, ni los aviones de la Fuerza Aérea a las 4 de la madrugada, ni el ladrillo y la madera que protegieron a los civiles del plomo que cruzaba de un lado a otro: las balas alcanzaron a Zenaida Álvarez, una joven de 23 años, madre de un niño de cinco y otro bebé de tres meses que aún amamantaba. Cuentan sus familiares que cuando estaba debajo de la cama, temblando del horror, un proyectil rompió el techo de su casa, traspasó el colchón y se incrustó en su pierna. Minutos después murió desangrada. “Es posible que le haya llegado el tiro desde un helicóptero. Puede que no, pero eso vale la pena investigarlo”, sostuvo un vecino de la víctima.

Julián Emilio Martínez Cañaveral, un muchacho de16 años, también cayó muerto en medio de las balas mientras cruzaba una de las calles del pueblo para buscar a su familia. Él era uno de los raspachines que trabajaban en los cultivos de coca que hoy las autoridades calculan en unas 15.000 hectáreas. En varias de estas tierras el programa de erradicación manual y con glifosato estuvo funcionando después de la desmovilización de Salvatore Mancuso y su Bloque Catatumbo. Pero, al parecer, poco ha sido el efecto de este trabajo, según los mismos militares.

¿Para qué sirvió entonces la alerta temprana? Todos coinciden en que sirvió para que la matanza no fuera peor. A pesar de que la Defensoría del Pueblo tenía presencia en el lugar y pidió en repetidas ocasiones que la estación de Policía fuera removida de su lugar, ya que se levantaba justo al lado de las viviendas de los pobladores, nunca se hizo nada.

“Hay que reconocer que nos descuidamos porque a pesar de haberse tomado precauciones, éstas no fueron suficientes para salvarles la vida a los policías ni a los dos civiles”, aseguró un oficial de la Brigada 11 del Ejército con sede en Montería. Varias de las tropas de esta unidad estaban combatiendo en otros puntos del departamento. Incluso el propio teniente López reconoce que conocía de la avanzada guerrillera, pero jamás se imaginó que fuera de semejante envergadura.

Las salidas

Como era de esperarse, el presidente de la República, Álvaro Uribe, aterrizó este jueves en Tierradentro en compañía de su Ministro de Defensa. Luego de escuchar las quejas de sus habitantes, lanzó dos propuestas para frenar en otras poblaciones lo que este miércoles no se pudo frenar en el corregimiento cordobés. Ofreció una recompensa de dos millones de pesos para las personas que den información sobre milicianos de las Farc. Además, prometió pagarle una mensualidad a una red de informantes para que suministre la misma información.

Su condena contra las Farc, desde luego, no se hizo esperar. “Aquí (la guerrilla) ha atacado desde casas de civiles, eso es muy importante tenerlo en cuenta en materia de Derechos Humanos. Nosotros no aceptamos que nos vengan a decir que en el momento que atacan a la Fuerza Pública no son terroristas. Para nosotros son tan terroristas cuando atacan a la Fuerza Pública como cuando atacan a los civiles, porque para nosotros es igualmente valiosa la vida del soldado, del policía de la Patria, que la vida del civil”, dijo Uribe.

Ahora las tropas de la Brigada 11 permanecerán por tiempo indefinido en esta zona y, muy seguramente, las alertas tempranas que hoy estén circulando en cualquier lugar del país merecerá mucha más atención de la que tuvo Tierradentro, un pueblo remoto que intenta calmar su angustia para tener la fuerza suficiente de edificar una nueva estación de Policía.

Y como en la historia de García Márquez, al final pasó de todo. Y como dice uno de los personajes de su relato: “No les dije. ¿Quién era el que decía que en este pueblo nunca pasa nada?
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