Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2008/01/31 00:00

En todos los continentes habrá hoy marchas contra la violencia de las Farc

En todo el planeta se protestará contra la barbarie de este grupo ilegal armado. La marcha convocada por el grupo ‘Un millón de voces contra las Farc’ ya se cumplió en varias ciudades de Asia y ahora se realiza en Europa.

En todos los continentes habrá hoy marchas contra la violencia de las Farc

En todo el planeta se protestará contra la barbarie de este grupo ilegal armado. La marcha convocada por el grupo ‘Un millón de voces contra las Farc’ ya se cumplió en varias ciudades de Asia y ahora se realiza en Europa. Sin embargo, la extraordinaria convocatoria ha generado un intenso debate. ¿Por qué?

Como en la historia de Babel, cuando los hombres se pusieron de acuerdo para construir una torre y todos terminaron confundidos hablando lenguas distintas, la marcha convocada en Facebook por un grupo de jóvenes, ha suscitado todo tipo de disidencias que amenazan con crear una ruptura en su objetivo inicial: decirle basta ya a las Farc.

Todo comenzó con el repudio a las condiciones en que se encontraban los secuestrados, que fueron conocidas a través de las pruebas de supervivencia divulgadas por los medios de comunicación. Luego fue la zozobra de los días en que las Farc prometieron la entrega de Consuelo González, Clara Rojas y su hijo Emmanuel. El hastío no podía ser mayor. Rosa Cristina Parra, una comunicadora social de 32 años; Carlos Andrés Santiago, un estudiante de regencia de farmacia de 22 años; Óscar Morales, un barranquillero y Álvaro González, un residente en Nueva York, se encontraron en una comunidad virtual de Facebook de nombre ‘Un millón de voces contra las Farc’. A Carlos Andrés se le ocurrió la idea de una marcha, convocada para el 4 de febrero, con el propósito único de protestar contra las Farc. Poco a poco fue calando la idea que hoy ha convocado a miles de personas en varias ciudades de Colombia y del mundo.

Sin embargo, con el paso el tiempo las razones de la marcha fueron dando lugar a interpretaciones dispares. Hay quienes se sienten abocados en una causa, que aunque convocada por la sociedad civil, no deja de tener vicios políticos. El hecho también ha despertado el sentimiento descalificador, que linda con lo bélico, en algunos. Otros que van a marchar, no obstante, han tenido que salir a hacer las aclaraciones semánticas del caso para que no se les confunda. Y otros en definitiva, después de pensarlo, decidieron no hacerlo, incluso siendo familiares de secuestrados por las Farc. No falta quien busque sacar dividendos políticos para aprovechar la ocasión. ¿Cuál es la razón por la que ante una causa cuyo trasfondo debería ser humanitario, se termine cobrando una cuota separatista?

No es a favor de Uribe

La marcha fue convocada por un grupo de jóvenes que se declara autónomo y no está “ni a favor de Uribe”, con su iniciativa militarista contra las Farc,“ni a favor del intercambio humanitario”, como solución al problema de la liberación por los secuestrados. Sin embargo, se originó al atestiguar las difíciles condiciones de los secuestrados y el uso político que se les estaba dando. Por esa razón la iniciativa debería considerar la apuesta, que es política, por el intercambio humanitario; propuesta y refrendada por los familiares de los secuestrados, que son parte de la ciudadanía y no tienen un interés político. De manera que al irse lanza en ristre contra uno de los actores armados, implícitamente se desdibuja la salida dialogada que otrora se reclamara en la marcha del profesor Gustavo Moncayo. Es muy probable que en nombre del repudio, hay quienes consideren que se avale la guerra, lo que no deja de tener sus simpatizantes y opositores.

Por otro lado, la consigna ‘No más Farc’, en una coyuntura en la que los colombianos han conocido la barbarie del grupo insurgente por sus delitos de lesa humanidad, lleva una impronta contra uno solo de los actores armados, desconociendo los demás, como es el caso de los crímenes de guerra cometidos por el ELN, los paramilitares y algunos miembros de las Fuerzas Militares. Este hecho sustancial también hace que unos y otros tomen distancia y pongan en consideración su respaldo o rechazo a secas a la marcha. En palabras del sociólogo Adolfo Maya, “uno puede tener un repudio contra uno de los actores armados, pero es simplificar la complejidad del conflicto armado en Colombia. Uno podría protestar contra la guerra, contra las justicias privadas, contra los delitos de lesa humanidad, pero sin ponerle un sello para que se vea sesgada la protesta”.

Por estos días se celebran los 60 años de la muerte de Mahatma Gandhi. Sus movilizaciones marcaron un hito sobre el significado que pueden tener las vías de hecho con proyecto político. A través de la resistencia pacífica luchó contra la arbitrariedad del poder que revirtió en la independencia de la India. Modelo que también inspiró a Martin Luther King a luchar por los derechos civiles de los afroamericanos en Estados Unidos. Pero sus apuestas políticas reivindicaron derechos. No sólo se enfrentaron a gobiernos sino a imaginarios y formas de pensar. Su motivación no fue atizada por pasiones propias de un momento. Sus consignas no-violentas no avalaron la descalificación de los ‘otros’, antes bien, buscaban que sus propuestas fueran oídas e invitaban al diálogo.
Esta otra opción se ha visto opacada en la polarización que vive el país. Mucha responsabilidad en esto tienen los medios de comunicación que presentan una información que atiza odios y remueve pasiones como lo dijera Juan Diego Restrepo a través de este medio. Hay que entender que si hay quienes no marchan, no es porque no estén contra el secuestro, o mejor, contra los crímenes que cometen las Farc, sino porque ven limitado el contenido de la marcha. Hay quienes aprovechan la ocasión para invocar el “acuerdo humanitario”como una solución para la liberación de los secuestrados. Y hay quienes marchan dejando claro que lo hacen contra la guerra y la violencia, para no excluir sino incluir.

Porque como dijo Maya: “Ya nos hemos odiado y nos hemos matado. No debemos seguir alimentando esa actitud (polarizada). No podemos ser nada condescendientes con los delitos de lesa humanidad, pero sí podemos y debemos estar abiertos a propuestas serias para la salida del conflicto, que es lo que finalmente queremos todos”, y no hablar lenguajes distintos como ocurrió en Babel.

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