Sábado, 21 de enero de 2017

| 2007/10/01 00:00

En vísperas de su traslado a Caracas, Farc proponen una Asamblea Constituyente sin el Presidente Uribe

Ad portas del encuentro con Hugo Chávez, las Farc lanzaron un feroz ataque verbal contra el Jefe del Estado. Descartan una salida negociada para buscar la paz con su gobierno porque, entre otras cosas, éste ni siquiera reconoce que hay conflicto armado.

El presidente Álvaro Uribe Vélez y el comandante de las Farc Manuel Marulanda Vélez.

Históricamente, cada vez que el Gobierno colombiano y las Farc se han acercado, al menos para explorar un diálogo, se muestran los dientes para llegar a la mesa con una posición de fuerza. Creen que de esta manera pueden obtener mayores réditos políticos.
 
Podría interpretarse que con su más reciente declaración pública, las Farc han acudido a esta vieja fórmula para llegar a Caracas pisando duro. En esta capital los espera el presidente Hugo Chávez, quien actúa como mediador en la búsqueda de un intercambio humanitario.
 
Sin embargo, en esta ocasión las Farc no sólo han atacando con fiereza a su oponente, sino que de entrada descartaron cualquier posibilidad de buscar una salida negociada con él. No habrá paz mientras Uribe gobierne, dicen. Se trata de un documento llamado ‘Manifiesto de las Farc-EP” en el que el grupo armado se va lanza en ristre contra el Presidente Álvaro Uribe Vélez como hacia tiempo no ocurría.
 
La redacción del texto y su argumentación es un balde de agua fría al tibio optimismo que había surgido entre varios sectores por las posibilidades de que, al menos, en el tema del acuerdo humanitario hubiera alguna salida a través del dialogo.
 
El documento de las Farc tiene toda la intención de agredir a Uribe. Infortunadamente no es un texto casual sino que es claro que fue reflexionado y escrito recientemente –está firmado el sábado 29 de septiembre en las montañas de Colombia- por el Secretariado del Estado Mayor Central de la organización.
 
Forajido, ilegítimo e ilegal
 
En el documento piden a diversos sectores actuar en unidad “frente al gobierno forajido, ilegítimo e ilegal que se ha tomado el Palacio de Nariño”. Dicen que no pueden “tolerar más esa mafia narco-paramilitar de latifundistas y ganaderos, narcotraficantes y empresarios” instalado en el poder “con el apoyo militar del gobierno de los Estados Unidos”.

Y es que para las Farc, según el documento puesto en su página oficial en la red, “el gobierno de Uribe marcha al compás de las directrices de Washington y de las exigencias de poderosos capos narco-paramilitares como Salvatore Mancuso, Jorge 40, Castaño, Cuco Vanoy, Isaza, Báez, Macaco, Don Berna, El Alemán, Giraldo, El Tuso, Gordo Lindo y otros siniestros personajes de motosierra y cocaína, socios del Presidente”.
 
En el ataque verbal incluso van más allá y aseguran que “esa mafia financió con maletas repletas de dólares las dos campañas presidenciales de Uribe”.

Dicen que el gobierno del presidente Uribe es “ilegítimo e ilegal” porque fueron los paramilitares los que lo eligieron y que “como se creían los dueños del país no tuvieron reparo en proclamar con clarines de victoria que habían logrado elegir el 35 por ciento del actual congreso, lo que equivale a unos 80 representantes y senadores”.
 
La parapolítica
 
El tema de la parapolítica es desmenuzado por las Farc en un hecho relativamente nuevo por este grupo armado ilegal. “Toda la cúpula del Estado, empezando por el propio Uribe, cabecilla principal de los “paracos”, está invadida por el monstruo de la narco-para-política que se tomó a Colombia. El Vicepresidente fue el inspirador del bloque paramilitar que actúo sobre la capital. La comandancia del ejército y la policía no puede negar que siempre actuó en concierto para delinquir con ellos. El ministro de Defensa conspiró con Carlos Castaño. La ex canciller Araújo era cuota de Jorge 40. El ex jefe del DAS Jorge Noguera, además de montar con ellos el conocido fraude electoral a favor de Uribe, les suministraba la lista de los dirigentes sindicales y populares que debían asesinar”.

En el documento también analizan el impacto del ‘Acuerdo de Ralito’. Lo llaman “pacto de las tinieblas entre el gobierno y sus paramilitares” y que se hizo para alcanzar “un pacto de la impunidad, en el que el gobierno se comprometió a garantizarles penas irrisorias y simbólicas, participación en política, la no extradición, el respeto a sus riquezas mal habidas amasadas con el despojo, el narcotráfico y el lavado de activos”.
 
Las Farc explican que esa es la razón que “ha compelido al Presidente Uribe al desacato y al desafío insólito frente a la providencia de la Corte Suprema de justicia que dictaminó que paramilitarismo y concierto para delinquir no es sedición”.

Menosprecian también la política de Seguridad Democrática y el Plan Patriota que, según ellos, no ha logrado minarlos sino hacerlos más fuertes en el combate.

También rechazan su política económica como la “privatización paulatina de empresas estratégicas como ECOPETROL” y temen una agudización de la crisis social “con la aprobación del TLC que atenta contra la patria, la soberanía y la calidad de vida de los colombianos”.
 
Insólita propuesta

Entonces manifiestan que para salir de esta situación se requiere una “Plataforma Bolivariana por la Nueva Colombia” en “un gobierno cuya divisa en política internacional sea la patria Grande y el Socialismo y que priorice la integración de los pueblos de Nuestra América”.

En clara sintonía con el presidente Hugo Chávez, las Farc también dicen en su documento que se necesita “un nuevo gobierno que materialice el proyecto político y social del Libertador, que conforme un nuevo Ejército Bolivariano para la defensa de la patria y las garantías sociales”.

Y a la propuesta del Presidente Uribe de conceder una zona de encuentro para firmar la paz en tres meses (hecha en la Plaza de Bolívar durante el diálogo con el profesor Gustavo Moncayo), responden que es una “chifladura o demagogia electorera”. El grupo ilegal armado señala que “la problemática política, económica, social, cultural, ambiental y de soberanía del país no se puede resolver en 3 meses, a no ser que alguna de las partes haya derrotado al contendor, y este no es el caso”.

Por eso, concluyen que “Uribe no es el hombre para la paz en Colombia. No está programado por los gringos para eso. Un tipo que ni siquiera reconoce la existencia del conflicto armado no logrará la paz por ninguna vía. Sólo un nuevo gobierno patriótico y democrático, soberano, podrá lograr la paz negociada, no un gobierno títere de la Casa Blanca”.

Sin Uribe
 
Entonces proponen despegar lo más pronto posible con los primeros contactos clandestinos, “sin darle importancia al gobierno”, para convenir un derrotero y para ir esbozando colectivamente algunos trazos programáticos para la redención de Colombia.

En la insólita convocatoria llaman a todo el mundo. “Invitamos a este diálogo a los dirigentes revolucionarios, a los sectores democráticos de los partidos, a la gente avanzada del clero, a los militares patriotas y bolivarianos, a los líderes obreros y campesinos, estudiantiles, comunales, indígenas, a las negritudes, a los educadores, a las mujeres...” Menos, eso sí, al Presidente Uribe.

Y luego señalan que así surgirá un Gran Acuerdo Nacional por la paz para que de inmediato convoque una Asamblea Nacional Constituyente y de esta forma alcanzar la paz.

Las Farc pasan por alto dos cosas fundamentales. En primer lugar, no hay ni siquiera una palabra de autocrítica. No se trata de que las Farc reconozcan que en la actualidad son los mayores responsables de la degradación en la que naufraga el conflicto colombiano y que hoy es el grupo violento con mayor rechazo, entre otras cosas, por sus acciones criminales que han provocado los niveles más altos de dolor colectivo en la sociedad como el caso de los diputados del Valle. Pero no. Ellos se creen los salvadores y actores limpios con la autoridad moral para hacer semejante convocatoria.

Y en segundo lugar, desconocen de plano a un Presidente legítimo como Álvaro Uribe y, más aún, el gobernante de mayor aceptación popular en la historia reciente. Eso es todo un despropósito y una muestra más de su tremendo desubique político.

Con esto es natural que absolutamente nadie les camine a las Farc en su surrealista convocatoria. ¿Entonces para qué la hicieron? En el mensaje los ataques contra Uribe son directos y entre líneas hay halagos a Chávez. A pocas horas del encuentro en Caracas la respuesta que se divisa por ahora es que todo esto es una nubarrón en el horizonte en que algunos creían se veía una luz de esperanza.

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