Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 2003/06/29 00:00

Encuentro andino

En la cumbre presidencial de la Comunidad Andina de Naciones que se realizó la semana pasada en el oriente antioqueño se trataron temas económicos relacionados con el Mercosur y el Alca, así como de seguridad fronteriza e integración regional. Muchos catalogaron el encuentro como crucial para consolidar una política andina y plantear soluciones al problema de pobreza que vive la región. Lea un análisis sobre lo que fue la cumbre.

Los presidentes de los países miembros de la Comunidad Andina se reunieron en las instalaciones de Quirama, Antioquia, los días 27 y 28 de junio de 2003, en el marco de la XIV Sesión del Consejo Presidencial Andino. En esta ocasión estuvo presente, como invitado especial, el presidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva. La reunión se realizó con la antesala de múltiples cuestionamientos acerca de la viabilidad y la utilidad de continuar o no impulsando la integración andina. Esta reunión tuvo dos importes ejes de análisis: La viabilidad de la integración hacia adentro y la viabilidad de la integración andina hacia el resto del mundo.

La viabilidad de la integración andina hacia adentro ha sido fuertemente cuestionada por diversos sectores, como consecuencia de múltiples factores como las dificultades políticas internas de los países, especialmente la venezolana, que afectan y debilitan la integración. Las coyunturas económicas adversas, como la derivada de las medidas cambiarias adoptadas por Venezuela que afectan el pago a los exportadores de la región, o los cuestionamientos al desequilibrio cambiario ocasionado por la dolarización de la economía ecuatoriana que le resta competitividad frente a sus socios andinos. La difícil situación del sector de las oleaginosas. Las dificultades relativas a la adopción del arancel externo común, en lo que se ha avanzado significativamente. Las preocupaciones derivadas del incumplimiento de varias sentencias del Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina por parte de las autoridades de los países miembros. Las imperfecciones de la zona de libre comercio y de la unión aduanera andina. Y, especialmente, la falta de compromiso político de los gobiernos frente a este esquema de integración, entre muchos otros e importantes temas.

La viabilidad de la integración hacia el resto del mundo se ha puesto en tela de juicio por el interés de algunos países, especialmente Colombia y Perú, de lograr la suscripción de tratados bilaterales de libre comercio con Estados Unidos, Canadá y otros países, con exclusión de sus socios andinos; los frecuentes coqueteos de Venezuela hacia Brasil y el Mercosur y sus ataques hacia la Comunidad Andina; las diferencias de criterios en torno a la importancia del Alca -recuérdese que Venezuela tiene serias dudas sobre la conveniencia del Alca- lo que ha debilitado la coordinación andina en estas negociaciones; la preocupación de diversos sectores frente a la posibilidad de que la Comunidad Andina sea absorbida por el Alca; y las dificultades inherentes a la adopción de una política exterior común, entre muchos otros obstáculos.

Como resultado de la reunión del Consejo Presidencial Andino, se suscribió la Declaración de Quirama, que contiene un número significativo de "líneas de acción estratégica para el perfeccionamiento del esquema de integración", y de directrices de los presidentes a los órganos del Sistema Andino de Integración (39 en total), que pretenden fortalecer la integración andina hacia adentro y hacia el resto del mundo. La Declaración de Quirama ofrece una clara señal política de que los presidentes andinos quieren continuar apoyando el proceso de integración, y que por largo tiempo no van a sepultar a la Comunidad Andina, como lo esperan diversos sectores.

Los "ejes temáticos" de la Declaración de Quirama que pretenden fortalecer la integración andina hacia adentro y hacia fuera, abarcan la "dimensión política", la "dimensión social y cultural", la "dimensión económica", la "integración y el desarrollo fronterizo", el "desarrollo sostenible" y la "institucionalidad andina". La adopción de estos "ejes temáticos" es en parte el resultado de la propuesta lanzada meses atrás por la Secretaría General de la Comunidad Andina de adoptar una "segunda generación de políticas" que vayan más allá del simple problema arancelario, y de la "agenda multidimensional", que pretende ampliar y profundizar la integración andina más allá del plano comercial, abarcando aspectos políticos, sociales, culturales y de seguridad, y procurando que los diferentes sectores no gubernamentales se involucren más en el proceso.

La Declaración de Quirama resulta bastante ambiciosa. Reitera la intención de conformar un mercado común andino, como un nivel más profundo de integración que garantice la libre circulación de bienes, servicios, personas y capitales, lo cual está previsto que ocurra a más tardar para diciembre del 2005. Es muy poco probable que para el año 2005 se hayan sentado todas las bases para el mercado común, pero con una agenda bien estructurada se pueden adoptar algunas decisiones fundamentales para lograr en el largo plazo ese propósito.

Me referiré al llamado "eje político", pues resulta de gran importancia para fortalecer, con acciones concretas, la integración más allá de lo comercial. Los presidentes adoptaron importantes directrices, en temas trascendentales para los países andinos, para que sean implementadas por el Consejo Andino de Ministros de Relaciones Exteriores y por la Comisión, con el apoyo de la Secretaría General, especialmente en lo concerniente a la defensa y protección de los derechos humanos, la lucha contra el terrorismo, la lucha contra el tráfico de drogas y delitos relacionados, y la lucha contra la corrupción y el crimen organizado (Política de Seguridad Común Andina). Esta "dimensión" de la integración andina, frente a la cual ya se han adoptado importantes instrumentos políticos, jurídicos y de cooperación, de cumplirse, será sumamente útil para consolidar fuertes lazos de unión entre nuestros países.

Respecto a integración andina hacia el resto del mundo, los presidentes andinos dejaron planteado su interés de adoptar una política exterior común para fortalecer la presencia de los países miembros en el contexto internacional. No fueron explícitos frente al supuesto debilitamiento de la Comunidad Andina por el interés de algunos de sus miembros de celebrar tratados comerciales con otros países; y no era necesario que fueran explícitos porque el denominado "regionalismo abierto" consagrado expresamente en el Acuerdo de Cartagena, modificado por el Protocolo de Sucre que entró en vigencia el 14 de abril de 2003, permite que los países miembros suscriban acuerdos comerciales con otros países, informando a sus socios andinos.

Los presidentes andinos abrieron un espacio para evaluar la participación de los países andinos en el Alca (hay que tener cuidado para evitar perder las preferencias unilaterales otorgadas por Estados Unidos a través del Atpdea), y dieron claras instrucciones para que se suscriba un acuerdo comercial con el Mercosur a más tardar el 31 de diciembre de 2003, lo cual no es tan fácil como se pretende mostrar, pues han sido ya varios los intentos fallidos por lograr la suscripción de un acuerdo comercial Comunidad Andina-Mercosur, el cual ha sido sustituido por acuerdos comerciales bilaterales con Brasil y Argentina. Además, dejaron sentadas las bases para que la Comunidad Andina y el Mercosur puedan negociar "en bloque" frente al resto de países del hemisferio americano.

En síntesis, los presidentes andinos, en la Declaración de Quirama, combinaron la retórica con directrices reales. Analizaron los temas cruciales y dieron instrucciones claras para enfrentar y atacar las debilidades de la integración hacia adentro, se comprometieron a levantar el incumplimiento de los fallos del Tribunal, y se comprometieron a profundizar la integración política en temas de seguridad, tan necesarios para nuestros países; pero adoptaron diversas directrices en diversos temas que son de difícil materialización, pero que de cumplirse parcialmente fortalecerían mucho el proceso de integración andino. En lo referente a la integración hacia el mundo, también combinaron retórica y realidad, ya que si bien se adoptaron directrices para favorecer la posición conjunta de los países miembros, no descalificaron la necesidad individual de cada país de relacionarse con el resto del mundo.

Lo cierto es que la Comunidad Andina no se acabó, difícilmente será absorbida por el Alca, y tendrá vida para rato porque sigue siendo importante para numerosos sectores productivos y sociales, e inclusive para los gobiernos andinos; pero su debilidad o fortalecimiento hacia adentro y hacia el resto del mundo seguirá dependiendo del compromiso político de las autoridades de los países miembros, de la materialización de aspiraciones y propósitos comunes con resultados concretos -como por ejemplo ha venido ocurriendo con la reciente pero exitosa integración energética-, de la seguridad jurídica que generen las autoridades de los países y de la Comunidad Andina hacia el sector privado, y de los espacios de participación que sigan abriendo al sector productivo y a los sectores sociales y culturales.

* Abogado experto en derecho público e integración económica. Socio de la firma Tangarife Torres y Asociados.

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