Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2004/07/04 00:00

Entre chips de papel y circuitos de cartón

¿Se imagina navegar por Internet en un computador de cartón, hacer clic en un mouse de icopor o escribir una carta con un teclado de papel? Los niños de la Asociación Alianza Educativa lo hacen con la ayuda de su inmensa imaginación y así se acercan al mundo de la informática y la tecnología.

Entre chips de papel y circuitos de cartón

Los alumnos de los cinco colegios que tiene por concesión la Asociación Alianza Educativa, reciben sus clases de sistemas con cajas de cartón que ellos mismos convirtieron en modernos computadores: se sientan en los enanos escritorios - apenas para su tamaño - y aprenden para qué sirven estos aparatos, cómo se utilizan y cuál es su importancia en la sociedad actual. Así lo hicieron durante el primer semestre del año, pero esperan que al regresar de vacaciones puedan encontrar por fin una verdadera sala de informática y tengan la oportunidad de conocer todo el universo que les puede brindar un computador real.

Y así lo espera también la fundación, que siente una gran urgencia por mejorar esta condición para poder concretar su objetivo de brindar educación de las más alta calidad, comparable con los mejores colegios privados del país, a niños y jóvenes de escasos recursos económicos que viven en zonas vulnerables de Bogotá: Ciudad Bolívar, San Cristóbal, Bosa, Usme y Santafé.

Pero, ¿por qué computadores de cartón? Pues todo fue idea de la profesora de tecnología del Colegio Jaime Garzón, que veía a sus alumnos de primaria llegar todos los días corriendo al salón de clase y preguntar entusiasmados por los computadores nuevos que les habían prometido y se suponía debían llegar "en estos días". Y veía también como los ánimos de los niños se iban al piso cuando la respuesta era negativa y encontraban sus escritorios totalmente desocupados.

Mary, la profesora, tuvo entonces una idea para motivar a los pequeños y, de paso, enseñarles un poquito más acerca de esos extraños aparatos. Hizo que sus alumnos recolectaran cajas de cartón, icopor, cartulinas, papel y muchos vinilos de colores, y encargó a los estudiantes de tercero de primaria de la fabricación de tan modernos aparatos. En pocos días una caja de zapatos se había convertido en una CPU, una de un pastel se transformó en una pantalla, un pedazo de icopor en un mouse y una cartulina en un poderoso teclado. Ya tenían 20 "computadores" y mientras tanto Mary les iba explicando la utilidad de cada una de esas partes, limitándose obviamente a la teoría, lo que aún tiene que hacer en sus clases diarias.

Cuando un grupo entra al salón, dos niños se sientan al frente de cada computador de cartón, la profesora les entrega una hoja donde está el taller que tienen que realizar y con una cinta transparente lo pegan en la pantalla, justo encima del recorte de periódico que con una imagen del carro de Montoya, una caricatura de Olafo o el simple letrero "Very Good, OK" hace las veces de imagen electrónica.

Y apoyándose en la gran imaginación de los pequeños y en el recuerdo de algunos que ya han navegado por Internet, Mary intenta explicarles que por medio del computador pueden conocer un país, saber al instante qué esta pasando en China, mandar una carta a Inglaterra y visitar una biblioteca de España, Argentina o Estados Unidos.



Algunos ojos se desorbitan y no entienden muy bien la cuestión. Es apenas lógico, pues teniendo una caja de cartón como referencia no es fácil para nadie imaginarse una biblioteca virtual o un periódico electrónico o el mundo entero en una pantalla con sólo hacer un clic. Otros, los que ya conocen un poco más el asunto, ayudan a los demás a desbordar su imaginación: "Me gustaría conocer China, los platos típicos y la ropa", "A mi me gustaría ver a Jairo Anibal Niño" "A mí a Walt Disney, porque fue el que hizo al Pato Donald y a Goofy", son algunas de las frases que se oyen en el salón cuándo hablan del inmenso universo al que los computadores los pueden acercar.

El ejemplo del Jaime Garzón lo siguieron los otros cuatro colegios de Alianza Educativa, pero ahora esperan que antes de su regreso de vacaciones los niños tengan la oportunidad de ver cómo el cartón, el icopor y el papel se transformaron en una pantalla, una CPU, un teclado y un mouse de verdad, pues está claro que para un niño es fácil soñar y transformar la realidad, pero que más importante aún para su educación es que tengan la posibilidad de acceder al mundo real para luego tener la posibilidad de soñar más alto.

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