Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 2005/06/19 00:00

Escándalo en la izquierda latinoamericana

Los dos presidentes latinoamericanos de izquierda que más respeto tienen en el nivel mundial, Luiz Inácio, 'Lula', Da Silva, de Brasil, y Ricardo Lagos, de Chile, se han visto envueltos en escándalos de corrupción que podrían llegar a afectar la estabilidad de sus gobiernos. Por Nancy Guzmán, corresponsal de SEMANA en Chile.

Cómo es la vida. Dos presidentes de izquierda que lucharon durante su carrera contra dictaduras feroces y corruptas, hoy se ven acusados por corrupción y expuestos a explicar lo mismo que cuestionaron por años. El mandatario chileno, Ricardo Lagos, y el brasileño, Luis Inácio, 'Lula', da Silva, se encuentran hoy salpicados por grandes escándalos que han llegado a amenazar la estabilidad de sus gobiernos, como es el caso del de 'Lula', que ya tuvo su primera baja, José Dirceu, ministro de la Casa civil y su colaborador más cercano, que tuvo que renunciar para poder poner frente a la crisis. Pero las consecuencias del escándalo no paran allí y 'Lula' anunció que pondría en marcha una serie de medidas para parar la corrupción.

'Lula' y Lagos vienen de mundos distintos, pero los unen sus ideales sociales y su lucha contra la corrupción. El primero es hijo de la desarrollada clase media chilena de mitad del siglo pasado, con formación académica y doctorado en la Universidad de Duke, que ingresó al socialismo en los años 80. El segundo es hijo de labriegos pobres de Brasil desplazados por el hambre a la ciudad, ingresó al Partido Comunista brasilero y a la lucha sindical a mitad de los años 60. Sin embargo, ambos fueron elegidos presidentes con mayorías absolutas y se convirtieron en la imagen de una nueva izquierda latinoamericana que acepta el capitalismo, no le teme a la globalización de la economía y lucha por establecer una sociedad con mayores cuotas de oportunidad para los más pobres, de allí que su aprobación ciudadana supere la de las propias izquierdas en sus países.

El caso que enfrenta el presidente Ricardo Lagos consiste en haber favorecido la empresa de su cuñado Hernán Durán y de su íntimo amigo, Hernán Sandoval, con unas licitaciones millonarias, cuando era ministro de Obras Públicas. Lagos fue ministro de Obras Públicas y en ese cargo se convirtió en un hombre de confianza para los inversionistas.

El caso, que lleva tres años siendo investigado por la justicia sin que se dicten condenas, derivó en la investigación del ministro que reemplazó a Lagos, Carlos Cruz, porque sus haberes no concordaban con su sueldo. Cruz, desesperado con su situación, reconoció que recibía todos los meses, aparte de su sueldo estipulado por ley, un sobre con dinero que venía del Palacio de La Moneda. El episodio, que se conoció como el caso de los "sobresueldos", concluyó cuando todos los ministros reconocieron públicamente que recibían dineros de gastos reservados por los que no pagaban impuestos. El presidente Lagos reconoció que era el momento de hacer transparente esta situación y envió una Ley para mejorar los sueldos al Presidente de la República, los ministros, los diputados y los senadores. Esta situación causó un fuerte impacto dentro de la población chilena que no entendía por qué durante dos gobiernos los ministros no habían declarado el dinero extra que recibían. Más aun si se tiene en cuenta que en otras circunstancias la Oficina de Impuestos habría perseguido sin contemplaciones a cualquier ciudadano que cometiera un error en su declaración de impuestos.

Para 'Lula' el panorama no es menos grave. Su hombre de confianza y ex jefe de Gabinete Presidencial, José Dirceu, un ex guerrillero del Partido Comunista del Brasil que vivió su exilio en Cuba, fue involucrado en un delito de extorsión al dueño de una organización ilegal de juegos de lotería, con el fin de financiar la campaña electoral que llevó a 'Lula' a la Presidencia. Dirceu, que fue acusado por el mismo presidente de los trabajadores (PTB), Roberto Jefferson, decidió renunciar la semana anterior, para hacer frente a sus acusaciones.

A este grave escándalo se sumaron otras dos acusaciones contra la administración de 'Lula' y el Partido de los Trabajadores: el cobro por adjudicación de millonarias licitaciones a Correos y el supuesto pago de mesada de 30.000 reales (13.000 dólares) a diputados de pequeños partidos políticos, con el fin de que apoyaran con su voto proyectos de Ley del gobierno.

Jefferson comprometió a 'Lula' en estos escándalos al denunciar que el Presidente estaba informado de la existencia de la red de corrupción. Por su parte, el gobernador de Goiás, Marco Perillo, una de las figuras de relieve del Partido Socialista Democrático de Brasil (PSDB), también anunció que había informado a 'Lula' de estos inconvenientes.

Ante la difícil situación política que ha agrietado al Partido de los Trabajadores y alterado la relación del Gobierno con los pequeños partidos que integraban la coalición, 'Lula' ha hecho un llamado a la oposición para que se aprueben antes de octubre las reformas políticas que permitirían controlar el clientelismo al interior del aparato estatal. Sin embargo, la derecha brasileña ha aprovechado este caso para recordarle a 'Lula' cuando criticaba la corrupción señalando que "el Congreso cobija 300 pícaros" y advertirle que no está dispuesta a aceptar que tape los escándalos impulsando la expansión económica o aplicando medidas que considera de corte "populista".

"Con 'Lula' ocurre lo mismo que con Lagos. Él ha debido asumir un gobierno donde el funcionamiento del Estado y de la política incluya el cohecho. En Brasil existe una corrupción institucional en la política, basada en la existencia de pequeños partidos políticos que llegan a la legislatura con uno o dos candidatos, los que muchas veces inclinan la balanza con sus votos en el Congreso; ellos ponen sus votos a disposición de los partidos políticos más grandes. Por lo tanto, si 'Lula' quiere cambiar algo, los necesita y ahí no hay diálogo que valga, vale el dinero. Lo de las platas oscuras en las campañas, eso ocurre en todas partes, no sólo en Latinoamérica", explicó a SEMANA el abogado académico y analista internacional Ricardo Israel.

Brasil inició las campañas electorales para 2006 y, a pesar de las acusaciones de corrupción que afectan a 'Lula', su imagen sigue siendo la que cuenta con mayor adhesión popular en las encuestas, con un 39,8 por ciento, un alto porcentaje si se cuenta que la medición fue hecha después de conocidas las denuncias. Lagos también se encuentra pronto a dejar la Presidencia y, a pesar de las acusaciones y sospechas de corrupción que ha ventilado la derecha, sigue siendo el único presidente de Chile, y quizá del mundo, que llega al fin de su mandato con un 60 por ciento de aprobación ciudadana a su gestión.

"Lo que explica que 'Lula' y Lagos se vean cuestionados éticamente por sectores que participaron en dictaduras corruptas o gobiernos corruptos, como es el caso del gobierno de Fernando Color de Melo en Brasil, es que estas nuevas izquierdas para gobernar debieron aceptar el mismo sistema contra el que pelearon, con marcos legales que amparan la corrupción, el nepotismo y el tráfico de influencias", explicó Israel, que concluyó diciendo que ambos mandatarios han tenido que "respetar las reglas del juego" que fueron instauradas durante las dictaduras. Por ahora, sólo queda esperar a ver cómo cada presidente sale del hueco donde está metido. Al fin y al cabo, de su reacción depende, en gran medida, la credibilidad de la izquierda latinoamericana.

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