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| 11/3/2002 12:00:00 AM

España, 20 años después

La semana pasada España recordó el triunfo del socialismo, los cambios que trajo a la sociedad y la alternativa que vuelve a ser este partido para las próximas elecciones.

Ya se sentían los primeros vientos propios del invierno y el panorama aunque nublado parecía tener claridad y una luz de esperanza para la sociedad española. Era el 28 de octubre de 1982, y contragolpeando una noche fría, miles de ciudadanos se congregaron al frente del Hotel Palace ?uno de los lugares más céntricos de Madrid-, para saludar a Felipe González, y celebrar llenos de júbilo la llegada al poder del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), con dos alicientes adicionales: el triunfo se había conseguido por mayoría absoluta, y la cifra de votantes a la propuesta del PSOE superaba los diez millones de ciudadanos.

Era la primera vez que el socialismo tenía la oportunidad de gobernar España, luego de que este país sobreviviera durante gran parte del siglo XX a sucesos tan tortuosos como una Guerra Civil, una inclemente dictadura, y una transición llena de nobles ideales pero sentada sobre bases demasiado frágiles si se observa el aspecto embrionario del institucionalismo español hasta ese entonces.

En ese contexto, un grupo de jóvenes dirigentes del socialismo enarbolaron las banderas de un compromiso con un país que clamaba un salto a la modernidad, entorpecido y obstaculizado por las fuerzas violentas y carentes de sentido democrático. Aparte de la coyuntura que vivía España, gobernada por un partido en franca decadencia y sostenido en medio de profundas divisiones como era la Unión de Centro Democrática (UCD) , el PSOE tenía en Felipe González a un carismático líder que supo aglutinar en una propuesta política las respuestas que muchos españoles habían esperado, y reclamaban con urgencia para sus vidas, y para el Estado del que formaban parte.

Es a raíz de este triunfo electoral y de las consecuencias que trajo para el futuro de España, que en estos días se ha reabierto la memoria histórica de los españoles para recordar esos momentos y para luego de dos derrotas consecutivas frente al Partido Popular en 1996 y 2000, reimpulsar la opción del socialismo de cara a las próximas elecciones previstas para la primavera del 2004.

La importancia de 1982

Esa noche del 28 de octubre de 1982, España volvió a nacer. No solamente por el triunfo de los socialistas y la opción de cambio convertida en realidad por las elecciones de aquel día, sino porque las propuestas en muchos de sus sentidos se llevaron a cabo, y trece años y medio después cuando el PSOE perdió las elecciones en 1996 frente a José María Aznar, candidato del Partido Popular, España era diferente, y diferente para bien.

En diálogo con SEMANA, el periodista Eduardo Sotillos quien escribió recientemente el libro, "1982 el año clave" manifestó: "La España democrática dio un paso a la modernidad en la noche del 28 de octubre, a partir de ese día la oferta del socialismo, y el trabajo de este partido por llevar al Estado hacia caminos intransitados se pudo ver día a día en medio de las dificultades que esto generaba".

Y es que la situación de este país ibérico presentaba un cuadro preocupante no sólo en la debilidad de institucionalismo político , sino en un complejo cuadro económico, en la ausencia de infraestructuras viales que integraran a una nación diferenciada por naturaleza, en la espalda que se había dado a Europa y por consiguiente al proceso de integración continental que ya avanzaba, y lo más grave de todo en la pérdida de autoestima que los españoles tenían con el país que les había dado la nacionalidad.

Pero una vez ganadas las elecciones e instalado el PSOE en el poder, el trabajo por convertir en realidad lo que parecía ficción empezó a verse. El joven equipo socialista dirigido por Felipe González fue consiguiendo las metas planteadas superando mil obstáculos.

En entrevista concedida al diario El País, el ex presidente González afirma que "lo que más me satisface es que la gente se reconcilió con su pasaporte por primera vez, y esa reconciliación es democracia. En el fondo, la suma de liberalización económica, apertura al exterior, inserción en la Unión Europea, un papel distinto de España en el mundo, todo eso fue en realidad un esfuerzo de modernización y de confianza en las posibilidades del país".

Y esos logros no fueron fáciles. Se necesitó liderazgo, un programa claro de gobierno y un trabajo comprometido por lograr los objetivos propuestos, y más aún superar los obstáculos que se presentaban en el camino y que según Ferrán Izquierdo, experto en Sistema Político Español, se condensaban en las acciones terroristas de la banda separatista ETA, y los graves casos de corrupción que en determinados momentos pusieron en entredicho al gobierno socialista.

Casos como la formación de grupos antiterroristas de liberación ?conocidos como GAL- por parte de miembros de la policía, el enriquecimiento ilícito del hermano del vicepresidente del gobierno que obligó a este a renunciar a su cargo, o la financiación indebida por parte del PSOE, salpicaron una labor política que poco a poco se fue desgastando con el paso de los años, pero que vista en perspectiva desde ahora, dejó más cosas buenas que malas

Más allá de esos sinsabores propios del ejercicio continuo y extenso del poder político pero reprobables desde todo punto de vista , el ex ministro socialista de esa época , Joaquín Almunia, explica a SEMANA: "España luego de 1982, consolidó su democracia, fortaleció sus instituciones, curó las heridas que la guerra civil y luego la dictadura habían generado, apagó los resentimientos y abrió las puertas a la pluralidad de ideas, que es al final lo que fundamenta una ciudadanía real y democrática".

Un nuevo PSOE

Estos días no han servido sólo para recordar de manera nostálgica una fecha y unos hechos que trajeron consecuencias positivas para encontrar a la España de hoy; también sirvieron para analizar las posibilidades que tiene "la generación del relevo de aquel socialismo" de llegar nuevamente al poder en las elecciones generales del 2004.

Y existen varios argumentos a tener en cuenta para reflexionar en este sentido. En primer lugar, según Ferrán Izquierdo, "el Partido Popular que gobierna bajo la tutela de José María Aznar, empieza a sentir el desgaste tras 6 años en el poder, no hay una figura visible como la representada por Aznar para su relevo, y este ha dicho que no se presentará nuevamente como candidato, y las fórmulas presentadas por los populares para atajar problemas como el desempleo, la inseguridad, el acceso a la vivienda y el terrorismo no están surtiendo el efecto deseado".

Por otra parte, y como hace dos décadas, los socialistas se fortalecen con el paso de los días, la estructura orgánica del partido pareciera funcionar como un reloj suizo, la estrategia hacia las contiendas electorales parece estar clara en las mentes de los candidatos, y José Luis Rodríguez Zapatero, el secretario general del PSOE y recién proclamado candidato a la presidencia del 2004 muestra con el paso del tiempo que su discurso entusiasma, que los socialistas tienen alternativas a las nuevas problemáticas de España y que la sociedad percibe al partido con la capacidad de protagonizar un nuevo impulso.

En palabras de Joaquín Almunia, quien ahora es de los que ve las labores de la nueva generación socialista en España tras bastidores, "el PSOE del 2002 tiene un valor agregado al de hace 20 años, y es la experiencia de haber gobernado y de ser oposición; además creo que hemos tenido la capacidad de autocrítica ante los errores cometidos, hay innovación, el partido ha recuperado aire, y todos sus miembros tocan la misma partitura".

Nuevamente como hace dos décadas, se sienten los primeros vientos del invierno, y aunque faltan casi dos años para las elecciones, y cualquier cosa puede pasar, lo que si parece notarse en el ambiente nublado de la época y la situación política del gobernante Partido Popular es que los socialistas parecen haber recuperado la luz que encontraron en octubre de 1982, y será difícil que la dejen apagar.

*Corresponsal en Madrid

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