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| 8/20/2008 12:00:00 AM

Ex paramilitar 'Carlos Tijeras' se siente traicionado en Justicia y Paz

'Carlos Tijeras' ha contado sin pelos en la lengua los horripilantes crímenes que cometió su grupo, entre ellos 780 homicidios en varios municipios de Magdalena. Ahora un investigador de la Corte Penal Internacional quiere saber lo que ha dicho.

Si algo se le puede reconocer a José Gregorio Mangones Lugo, alias “Carlos Tijeras”, ex comandante paramilitar en siete municipios del Magdalena, es su colaboración para aclarar los hechos ocurridos durante los años en que fue comandante del Frente William Rivas.

En las treinta cinco versiones a las que ha concurrido, ha reconocido la comisión de más de novecientos hechos, entre los cuales la ocurrencia de 780 homicidios, desplazamiento forzado, masacres y desapariciones cometidos por él y los hombres bajo su mando en los municipios de Ciénaga, Fundación, Aracataca, El Retén, Pueblo Viejo y Zona Bananera.

Mangones Lugo ha sido prolífico y ha relatado con absoluto desparpajo los hechos cometidos por el Frente William Rivas entre 2001 y 2005. Tampoco se ha detenido a la hora de decir cómo fueron los pactos con los políticos del Magdalena. Se ha referido a los tratos realizados con los exparlamentarios Salomón Saade, Jorge Caballero, Dieb Maloof, Fuad Rapac, Jotica Vives, Luis Eduardo Vives, José Gamarra, Flor Gnecco, Karelly Lara y los exgobernadores José Domingo Dávila Armenta (2001 – 2003) y Trino Luna Correa (2004 – 2007). Con ellos, dijo, acordaron quiénes serían los directores de los hospitales de cada uno de los municipios, pero tenían que someterse a la “auditoría” del grupo armado.

Sobre los alcaldes elegidos en 2003, no sólo él dice haberlos escogido o avalado, sino que a otros les dijo que se retiraran porque los consideraba corruptos y él “necesitaba alcaldes” que se comprometieran a resolver los problemas de las comunidades, lucha contra la subversión y apoyo económico a la organización paramilitar. Uno de eso fue Fossy Marcos María, actual alcalde de Aracataca, a quien le dijo que le daba 24 horas para que se retirara en el 2003 porque el candidato era Pedro Sánchez.

En estos dos últimos días (martes y miércoles), la locuacidad y fluidez que lo ha caracterizado, se interrumpió ante un llamado de atención que le hizo la Procuradora Diana Cadena, quien le pidió a Mangones que no se refiriera a las víctimas con expresiones como “a ese le dimos de baja por bandido”. La procuradora pidió que no No utilizara expresiones denigrantes como “bandido”, ni la expresión “dimos de baja”, porque no se trata de militares o de hechos ocurridos en combates.

A Mangones, el llamado de atención, no le gustó. “Doctora, a mi me dicen bandido y si usted va a Lorica y le dice a mi mamá, que su hijo José Gregorio es un bandido, a ella no le va a gustar. Entonces a mi si me pueden decir bandido y a los guerrilleros que secuestraban, mataban y atentaban contra la línea férrea, ¿esos no eran bandidos?”.

“Eso hay que probarlo”, le dijo la Fiscal Deicy Jaramillo, “pero usted no puede referirse a las víctimas como bandidos”. Pero lo que menos le gustó fue que le dijeran que los homicidios cometidos por él y sus hombres fueron perpetrados en personas protegidas por el DIH, es decir, ciudadanos no involucrados en el conflicto.

Y aquí, la discusión llegó a su punto final, porque la fiscal le dijo que la calificación de la conducta corresponderá al magistrado de garantías. Los temores de Mangones Lugo estriban en que no tiene la certeza de que una vez termine el proceso él y los demás comandantes sean requeridos por la Corte Penal Internacional, pues la próxima semana un investigador de la CPI estará presente en la continuación de la versión.

“A veces preferiría estar muerto, para que todo esto termine. Creo que lo mejor que pudo ocurrirle a los excomandantes es que los hayan extraditado, porque a ellos no los va a juzgar la CPI. Pero a los que nos quedamos acá, no sabemos qué va a pasar. Hicimos un mal arreglo, esto es una trampa”, dijo Mangones.

Incluso, el ex paramilitar está considerando la posibilidad de acogerse a la justicia ordinaria. Hoy, le dijo a la fiscal, “estoy preocupado, me siento acorralado y prefiero no extenderme en mis respuestas. Yo voy a seguir aclarando todo lo que tenga que decir, pero la justicia debe reconocer que el estado no existía, se había ido. Nosotros éramos los que combatíamos a la guerrilla. Pero los frentes se fueron retirando y en la zona quedaron milicianos”. La Procuradora le dijo que la ausencia del Estado no legitima el accionar de grupos armados ni desaparece los delitos cometidos.

La sala de víctimas estaba atiborrada y en la mañana de hoy miércoles formularon más de veinte preguntas sobre personas muertas o desaparecidas. La fiscal Jaramillo le preguntó si ellos enviaban amenazas a las víctimas, en particular a grupos religiosos.

Mangones dijo que no tenían prevención contra evangélicos ni católicos. “Pero hubo unos guerrilleros que se hicieron pasar como pastores y los matamos porque le llevaban alimentos a la guerrilla. Como había tanta delincuencia y guerrilla, pusimos una valla que decía: “Después de las 10.00 p.m., quien se encuentre en la calle tiene problemas”.

-¿Por qué?, le preguntó la fiscal.

“Porque el frente 19 de las Farc y el Frente Francisco Javier Castaño del Eln, aprovechaban la noche para dinamitar la línea férrea, hacer pescas milagrosas y meterse en las fincas. A esa hora comenzábamos a patrullar y al que encontrábamos lo más seguro es que le dábamos de baja”.

Ahora a José Gregorio Mangones, alias “Carlos Tijeras”, le preocupa que la justicia diga que las Auc eran delincuentes comunes y que mataban por matar.
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