Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2004/12/12 00:00

Experiencias que educan

El Ministerio de Educación y la Fundación Empresarios por la Educación encontraron varias historias de profesores y alumnos que lograron transformar su comunidad desde el aula de clase.

Muchas veces las personas piensan que para cambiar el mundo y solucionar los problemas se necesita ser alguien importante o tener mucho dinero. Lo anterior no es del todo cierto pues, aunque no lo creas, es posible transformar un grupo social si las personas están de acuerdo en unos objetivos y tienen el firme deseo de cambiar para mejorar. Esta es la conclusión que deja el libro "Quince experiencias para aprender ciudadanía y una más", publicado por el Ministerio de Educación y la Fundación Empresarios por la Educación. La obra recoge historias sorprendentes sobre niños y profesores de todas las regiones del país que lograron derrotar la violencia y construyeron un ambiente pacífico en su comunidad a partir de proyectos desarrollados en el aula de clase. Semana Jr. reproduce a continuación algunos casos que te pueden servir de inspiración para que te animes a generar cambios en tu colegio, tu familia y tu barrio.

1. Seguridad para los peatones

Bajo la supervisión de la profesora Alba Myriam Agudelo un grupo de 32 estudiantes de la Institución Educativa Empresarial del municipio de Dosquebradas (Risaralda) desarrollaron un proyecto de seguridad peatonal para los habitantes del sector. Los jóvenes descubrieron que en el pueblo no había una buena señalización en las avenidas, no había semáforos y los andenes estaban deteriorados lo que se reflejaba en numerosos accidentes de tránsito. Incluso una de las víctimas fue un alumno del colegio. Los estudiantes visitaron a las autoridades locales, a los medios de comunicación y denunciaron las fallas. Después de mucho insistir fueron escuchados y se implementaron los correctivos lo que significó una mejoría en la calidad de vida del sector.

2. El poder del afecto

Hace dos años el colegio departamental María Auxiliadora en Galapa (Atlántico) era un foco de violencia en donde las pandillas y la delincuencia hacían de las suyas. La situación era tan alarmante que la única salida posible en ese entonces era cerrar el colegio. Pero unos docentes no estaban de acuerdo y propusieron que Carmen de Manotas se hiciera cargo del colegio. Con la llegada de la nueva rectora se pusieron en marcha tres áreas de trabajo: talleres en valores y derechos humanos, promoción de la lectura y educación ambiental. Carmen estaba convencida de que el "efecto del afecto" era capaz de erradicar la violencia. Y no se equivocó: el clima escolar cambió, se redujeron los conflictos en el plantel y hasta los padres comenzaron a enviar a sus hijos a estudiar. De 600 alumnos que había en 2001 se pasó a 2670 en tres jornadas y cuatro sedes.

3. La emisora de Guainía

El Instituto Integrado Custodio García Rovira de Inirida (Guainía) logró lo que parecía imposible: crear la primera radio escolar y comunitaria que, a su vez, se ha convertido en la única emisora del departamento. Desde hace seis años el profesor Guillermo Pérez se ha empeñado en mostrarle a los jóvenes que hay opciones de vida mejores que raspar hojas de coca o formar parte de los grupos ilegales. A través de la radio escolar, los alumnos no sólo han aprendido a expresarse sino que han encontrado un espacio para contar sus problemas y buscar apoyo en sus compañeros que viven situaciones similares. Custodia Stereo tiene un cubrimiento de 45 Km a la redonda y llega al 70 por ciento del departamento.

4. El niño alcalde

En Florencia (Caquetá) los menores de edad son tan importantes que existe un niño alcalde y un gabinete infantil. El alcalde de la ciudad, Arnoldo Barrera, quiso crear un gobierno paralelo con niños para que fueran ellos mismos los que identificaran sus problemas y necesidades y ayudaran a las autoridades locales a encontrar las soluciones. Los candidatos a la alcaldía fueron representantes de los distintos colegios y se realizaron elecciones en todos los planteles de la ciudad para elegir al alcalde. El ganador fue Federico Alzate, un niño de 12 años que formó su gabinete con los demás candidatos. Este movimiento ha generado que en los barrios, colegios y comunas los niños hayan comenzado a participar en proyectos ciudadanos y se sientan responsables del futuro de su comunidad.

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