Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2007/09/12 00:00

Farc asestan golpe al Polo Democrático y ponen a tambalear su unidad

La estrategia guerrillera de buscar la división del PDA deja gravemente herido al primer partido de izquierda con posibilidades reales de acceso al poder en Colombia.

Los más recientes ataques de las Farc no feuron contra la Fuerza Pública ni la población civil, sino contra la unidad del Polo Democrático.

Considerado por los analistas como el primer partido de izquierda colombiano con opciones reales de acceder al poder –lo cual no significa que sea de manera inmediata- el Polo Democrático acaba de encontrar un inesperado escollo en su proceso de crecimiento: las Farc. El reto es de tal dimensión que el grupo guerrillero parece ser el verdadero rival del Polo y el único actor capaz de menguarlo, algo que no lograron ni siquiera los ataques del uribismo.

La influencia guerrillera sobre los destinos del Polo es consecuencia de la arremetida de ese grupo contra el senador Gustavo Petro, a quien paradójicamente califican como “títere del uribismo”. El rechazo de las Farc al congresista se remonta a la época de la desmovilización del M-19 y se extiende también a dirigentes como Antonio Navarro, a quienes consideran como traidores de la causa revolucionaria. Lo que no estaba calculado por los lados del Polo era que dicho rechazo lograría dividir a sus fuerzas mayoritarias.

El más reciente roce comenzó a gestarse la semana pasada por una nueva riña entre Petro y las Farc. Las directivas del partido se reunieron el lunes pasado para tratar el asunto y allí se habló hasta de la posibilidad de amonestarlo por tomar decisiones de manera inconsulta a nombre del partido. Al final, no hubo sanción, ni tampoco se aprobó una propuesta que buscaba respaldarlo. Sencillamente quedó planteada la división en el partido por el manejo de Petro al tema de las Farc.

El editorial contra Petro estaba firmado por Iván Márquez, quien lo calificó como “desatinado francotirador... que dispara contra las Farc desde su fatua trinchera” de desmovilizado del M-19. Petro volvió a reaccionar de manera explosiva: “Seis años de política construida por las Farc alrededor de transformar en objeto de negociación unos seres humanos humildes no es ni revolucionario, ni democrático, ni popular; es un acto de degradación política. Es más, es un crimen de guerra”, señaló. Y ahí fue Troya.

El ex senador Carlos Gaviria, presidente del Partido, el senador Jorge Robledo y el sector comunista proclaman una actitud de menos confrontación con las Farc. Para Gaviria, el caso de Petro es una discusión personal de un congresista con un guerrillero en la que no debe entrar el Polo. En igual sentido se manifestó el senador Jaime Dussán, quien continúa con su tesis de que el Polo no es amigo ni enemigo de la guerrilla. “El Polo debe presentarse como la alternativa a Uribe. Y si la estrategia de Uribe es la guerra, la del Polo debería ser la de la negociación”, señaló el senador Jaime Dussán. Ambos le cuestionan a Petro por cazar peleas de manera inconsulta a nombre del Partido.

En la otra orilla Petro reclama tanto el derecho a expresar sus opiniones como la solidaridad de su partido para enfrentar los ataques de la guerrilla. Petro, como Luis Eduardo Garzón (el alcalde de Bogotá, de quien es muy cercano por estos días) está mostrando cada vez más su intención de jugar por la candidatura presidencial pero desmarcándose de los estigmas desde la izquierda tradicional. Tanto Petro como Garzón, al que las Farc tampoco perdonan su retiro de la Unión Patriótica, tienen ahora un pragmatismo político al punto que muchos dicen que se parecen cada vez menos a los dirigentes de izquierda que eran.

Una y otra postura se pelean con intensidad las posiciones de privilegio en los tarjetones del Polo para las elecciones regionales de octubre. Desde Bogotá, bastión de la fuerza de Petro, hasta sitios como el Valle, en donde el candidato a la asamblea Athemay Sterling, ex militante de la Unión Patriótica, le dijo a SEMANA.COM que “lo que plantea Petro no ayuda mucho. Es de mucha publicidad, pero en vez de resolver la paz lo que hace es atizar la guerra”.

Los orígenes

El Polo, como el Partido de la U, nació de la suma de muchas corrientes políticas con percepciones diferentes sobre el país. Adicionalmente, cada líder de una fracción libra su propia puja con los de las demás en procura del aval para las elecciones presidenciales de 2010. En otras palabras, mientras los dirigentes del Polo pelean entre sí por asuntos ideológicos o vanidades personales, las Farc se encargan de fomentar el clima de división que esta semana llegó a un punto crítico.

¿Por qué le sirve a la guerrilla la crisis del Polo? Porque entre más menguado esté ese colectivo político menores serán sus posibilidades de alcanzar el poder. Y si hay algo que realmente afecta la imagen de la guerrilla es que un partido político de izquierda alcance el poder por la vía democrática. Eso es, ni más ni menos, la forma más categórica de desvirtuar la lucha armada que las Farc pregonan como única forma de promover los cambios que el país necesita.

Vistos de esta manera, los cada vez más frecuentes ataques de las Farc contra Petro no se explican exclusivamente a partir de su reciente anuncio de promover un debate sobre la infiltración guerrillera en la política. Tampoco se entienden por completo por el tradicional recelo que ese grupo siente por los desmovilizados del M-19 Cada vez que hay un ataque de la guerrilla a Petro se presenta una nueva puja interna en el Polo entre quienes apoyan al congresista y quienes creen que sus posturas ponen riesgo la bandera de la reconciliación con la guerrilla. Y como los dardos contra Petro van en aumento, las pugnas en el partido también crecieron.

La apuesta del Polo es riesgosa por donde se le mire. Si juegan a no ser tan fuertes contra las Farc quien se les vendrá encima será el uribismo. Y si asumen la posición dura de Petro pueden perder la bandera de la paz que durante tanto tiempo han izado, lo que también podría desdibujarlos ante la opinión. Además, el Polo no solo tiene que jugar de manera inteligente para mantenerse unido, sino que debe ser coherente con su doctrina de rechazo a la violencia subversiva.

Para ello no bastan las declaraciones oficiales de rechazo a la guerrilla sino que ese partido debe ser el primero en exigir que quienes se asociaron con la guerrilla respondan ante la justicia de la misma forma que quienes lo hicieron por nexos con los paramilitares.
En política, más que en muchos otros escenarios aplica a la perfección aquello de que no solo hay que ser honesto, sino que también hay que parecerlo.

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