Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2008/01/10 00:00

Fin de una tragedia: Clara Rojas y Consuelo González fueron liberadas por las Farc

Las entregaron a una comisión humanitaria del CICR y el gobierno venezolano. Trajeron pruebas de supervivencia de otros 16 rehenes, entre ellos Jorge Gechem, Alan Jara, Gloria Polanco y Guillermo Solórzano

Regreso a la vida. Consuelo González (de azul, a la izquierda) y Clara Rojas (de negro, a la derecha) volvieron a sonreir este jueves, al recuperar la libertad y reencontrarse con sus familias, tras seis años de cautiverio.

Una misión humanitaria liderada por el Comité Internacional de la Cruz Roja y el gobierno de Venezuela le puso fin en menos de 12 horas a la tragedia de las dirigentes políticas Clara Rojas y Consuelo González de Perdomo, quienes fueron liberadas unilateralmente por las Farc tras seis años de cautiverio.

El operativo de rescate tuvo lugar como consecuencia de los acercamientos entre el presidente venezolano Hugo Chávez y voceros del grupo guerrillero, quienes desde finales de 2007 se habían comprometido a dejar en libertad a las dos rehenes. Rojas y González fueron entregadas a las once de la mañana del jueves, en la selva del Guaviare, al ministro venezolano Ramón Rodríguez Chacín, la senadora Piedad Córdoba, el embajador de Cuba en Venezuela y los delegados del CICR.

Acto seguido fueron transportadas hasta Venezuela. Hicieron una escala para cambio de aeronave y finalmente llegaron a Caracas en donde fueron recibidas por una muchedumbre, mientras que las imágenes de su despedida de los guerrilleros que las tenían secuestradas le daban la vuelta al mundo. En el momento exacto de su entrega ala comisión humanitaria, Rodríguez Chacín las comunicó con Chávez, quien hizo pública la noticia.

“Saludé al jefe de la patrulla de las Farc, saludé a Clara y a Consuelo. Estaban emocionadas... me dice el ministro Rodríguez Chacín que están bien”, indicó Chávez.

Pero al llegar a Venezuela la noticia fue aún más alentadora. No solo estaban libres las dos mujeres, sino que la senadora Córdoba recibió pruebas de supervivencia de 16 secuestrados más, entre ellos el ex gobernador Alan Jara, los ex congresistas Jorge Gechem y Gloria Polanco y varios miembros del Ejército y la Policía. Sobre varios de ellos no se tenían pruebas de vida desde hace más de tres años.

El contacto con Chávez

La anhelada liberación tuvo lugar luego de cuatro meses de agitada mediación del presidente Hugo Chávez y tras varias crisis con el gobierno colombiano debido a la falta de confidencialidad y prudencia en las gestiones. Pese a que el mandatario colombiano Álvaro Uribe dio por terminada la mediación venezolana desde noviembre, las Farc decidieron entregarle al gobierno de Chávez las dos secuestradas.

Ya antes había intentado hacerle llegar las pruebas de supervivencia de los secuestrados que fueron incautadas por autoridades colombianas. Luego pretendieron entregarle al pequeño Emmanuel –hijo de Rojas- quien también fue hallado por autoridades colombianas antes de que la guerrilla lo pudiera recuperar, tras hacerlo llegar con nombre falso a una persona que lo entregó al Bienestar Familiar. Luego de esos tropiezos, algunos analistas calificaron como un fracaso las gestiones de Chávez y la senadora Piedad Córdoba.

Pero los familiares de los secuestrados insistieron en la vía venezolana como camino para lograr la liberación de sus seres queridos. Y las Farc también buscaron la forma de quedar bien por fin con Chávez. Éste último, por su parte, decidió bajarle el tono a sus declaraciones beligerantes contra Colombia y terminó dirigiendo el operativo de libertad desarrollado este jueves, que se ajustó a las condiciones de confidencialidad, prudencia y respeto mutuo solicitadas por Colombia.

En la noche del jueves el presidente Álvaro Uribe agradeció al gobierno venezolano su colaboración para la liberación de las dos mujeres y señaló que “debo reconocer que ha sido eficaz el proceso adelantado por el presidente Hugo Chávez”. Uribe celebró la noticia, pero demandó la libertad inmediata de los demás secuestrados.


Seis años de dolor

González de Perdomo fue secuestrada el 10 de septiembre de 2001, cuando realizaba una correría política por el Huila, en su condición de representante a la Cámara. Durante su cautiverio se quedó viuda, fue abuela y perdió la curul de congresista, mientras sus dos hijas acudieron a todas las instancias en busca de ayuda para su liberación. (Ver especial multimedia Seis años sin consuelo).

Rojas, por su parte, era la fórmula vicepresidencial de Ingrid Betancourt. Ambas fueron secuestradas el 23 de febrero de 2002 también en una correría política, cuando intentaban llegar hasta la que hasta tres días antes fue la zona de despeje del Caguán. Rojas y Betancourt partieron por tierra desde Florencia y fueron interceptadas por un comando guerrillero que se las llevó.

Rojas concibió y dio a luz en cautiverio a un niño de nombre Emmanuel, a quien las Farc supuestamente liberarían junto con ella. Ese fue el niño que el gobierno encontró en un hogar de Bienestar Familiar y que las Farc no podían liberar porque habían escondido y dado a cuidar en la casa de un campesino que dos años después relató lo ocurrido.

Emmanuel fue sometido a una prueba de ADN luego cotejada con el de doña Clara de Rojas –madre de la recién liberada- y cuyo resultado ratificó su parentesco. Apenas dos horas antes de que Clara Rojas fuese liberada este jueves, expertos de la Universidad de Compostela, España, ratificaron dicho resultado. Apareció así el hijo que hace dos años fue separado de su madre por la crueldad de la guerrilla. En Venezuela, contando los minutos para volver a verlos, estaba doña Clara de Rojas, madre de la dirigente liberada, tras seis años sin ver a su hija.

Los otros secuestrados

Otras 44 personas, entre ellas 33 policías y militares colombianos y tres cooperantes militares de Estados Unidos que trabajaban par el Plan Colombia, siguen a la espera de una solución a su tragedia. Algunos llevan cerca de diez años en poder de la guerrilla. Otros once diputados, que en principio hacían parte del mismo listado de “canjeables”, fueron asesinados por las Farc a mediados de 2007. Igual suerte corrieron el ex asesor de paz Gilberto Echeverri y el ex gobernador de Antioquia Guillermo Gaviria, a quienes sus captores dieron muerte durante un intento de rescate del Ejército.

El gobierno calcula que las Farc tienen a otras 750 personas que no son incluidas en el listado del intercambio humanitario porque su secuestro tuvo fines económicos.

Mientras las Farc solicitan el despeje militar de los municipios de Pradera y Florida (Valle) para intercambiar a los secuestrados “canjeables” por los guerrilleros presos en las cárceles del país –y hasta por Simón Trinidad y alias “Sonia”, extraditados a EU- el gobierno se niega a desmilitarizar y dice que las Farc deben devolver a todos los plagiados.

El tira y afloje lleva seis años. Uribe ha autorizado mediaciones internacionales, comisiones exploratorias y hasta excarcelaciones de guerrilleros, que según él demuestran su voluntad de poner fin a la tragedia. Las Farc, por su parte, dicen que el despeje negado por el gobierno es indispensable para garantizar que no serán atacadas mientras se discute el tema. Entre tanto, muchos de los secuestrados siguen viendo como se les pasa la vida encerrados en la manigua.

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