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| 3/13/2006 12:00:00 AM

Ganancia de Perdedores

Los que dicen que ganaron no ganaron. Y los que dicen que perdieron no perdieron. Análisis de Claudia López.

El uribismo ganó en un país que se aleja de la política, abstencionista, polarizado y donde las “nuevas figuras” las imponen partidos de dudosa procedencia. De cada 100 colombianos aptos para votar, 60 se abstuvieron, 3 votaron en blanco, a 4 les fue anulado el voto y 1 devolvió el tarjetón sin marcarlo. Apenas 32 de cada 100 colombianos votaron por alguno de los partidos en contienda.

En ese entorno político ganó el uribismo. Entre la U, Cambio Radical y el Partido Conservador le garantizan al Presidente el 53% del Senado. El Partido Liberal apenas logró mantener los 18 senadores que tenía y el Polo Democrático paso de 8 a 11. La oposición quedó entonces con el 29% del Senado. Para el 18% restante, ni Mockus ni Peñalosa pasaron el umbral, por lo que la “renovación” quedó por cuenta de partidos sobre los que hay muchas dudas. Convergencia Ciudadana, un partido cuya financiación y vínculos políticos podrían venir del bajo mundo, obtuvo siete curules, de las cuales eligió cuatro en Santander (Luis Alberto Gil, Carlos Barriga, Oscar Josué Reyes y Miguel de Jesús Arenas), uno en los dominios del Cartel del Norte del Valle (Juan Carlos Martínez), otro en los dominios de Jorge 40 (Luis Eduardo Vives) y un ex concejal de Bogotá (Samuel Arrieta). El otro palo en el Senado fue el Movimiento Mira, un partido que moviliza el clientelismo religioso con una financiación tan generosa que resulta difícil creer que sólo provenga del diezmo, obtuvo dos curules (Alexandra Moreno Piraquive y Manuel Virguez Piraquive). Esos “renovadores” tendrán el 9% del Senado.
 
El 9% restante queda en la consolidación de dos partidos. Uno es el matrimonio de Equipo Colombia con Alas. Equipo Colombia, el mal casado en ese matrimonio, eligió tres senadores fruto de su fortaleza en Antioquia y Alas eligió dos senadores que obtienen sus votaciones mayoritariamente en los terrenos del paramilitar Jorge 40. El otro es Colombia Democrática con tres senadores de vieja tradición y cuestionable proceder (Mario Uribe, Alvaro García y Miguel de la Espriella).

De los actores armados e ilegales, la guerrilla fracasó, por fortuna, en su pretensión de sabotear las elecciones, mientras que los paramilitares y la mafia crecieron su influencia, pero cambiaron de perfil. Los paras entregaron a las mujeres. Rocio Arias, Eleonora Pineda y Muriel Benito, sus figuras más vistosas, se quemaron. En esta nueva etapa dejaron a políticos tradicionales, de más bajo perfil, con poder regional asegurado que es más difícil identificar como fruto paramilitar, pero que puede seguir canalizando sus intereses económicos, territoriales y políticos.

Como siempre la impunidad judicial y política nos impide tener pruebas. Sólo tenemos sospechas e hipótesis. Pareciera que Mancuso y Vicente Castaño, luego de aprobada la Ley de Justicia y Paz, dejaron a un lado la política y se dedicaron a los negocios. Sin el respaldo de Mancuso, Eleonora Pineda se hundió. El intento de repetir el distrito electoral del Magdalena Medio que fabricaron para Carlos Arturo Clavijo fracasó. Ni el sucesor de Clavijo, Carlos Higuera, ni Rocio Arias salieron elegidos al Senado, ni Carlos Moreno a la Cámara por Antioquia. Una clara derrota para Don Berna. Pero esa derrota la compensaron con creces en Santander. A la curul en Cámara de José Manuel Herrera sumaron otras dos, además de elegir a cuatro senadores, en lo que pudo haber sido una exitosa alianza entre Ernesto Baez y Convergencia Ciudadana que asegura la política y los negocios nacionales e internacionales. En Sucre se reeligieron los 3 Senadores: Alvaro García Romero, Jairo Merlano y Miguel de la Espriella, y rotaron las Cámaras.

En los dominios de Jorge 40 la estrategia de aplazar la desmovilización hasta asegurar el control territorial y la influencia política parece que funcionó. En César salió reelegido Mauricio Pimiento por la U y Alas reeligió a Alvaro Araujo y eligió a Jorge Ballesteros en la Guajira con alianzas en las Cámaras. Tres expulsados de la U y Cambio Radical se reeligieron: Dieb Maloof por Colombia Viva en el Atlántico, y en el Magdalena, Luis Eduardo Vives por Convergencia Ciudadana al Senado y Jorge Caballero y su segundo, Rodrigo Roncallo. Karelly Patricia Lara Vence ganó por a la Cámara por el Partido Moral, que inscribió a Mario Uribe la vez pasada.

Si a todo eso sumamos que el Gato, Héctor Julio Alfonso López, es la mayor votación a Cámara del país y entró a su segundo, a las demás figuras de Meta, Casanare y otros menos reconocidos, la bancada con presuntos vínculos non santos le compite por el liderazgo del Congreso al partido de la U. Por eso el titular de que ganó la U y perdieron los paras está por verse.


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